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L’Exotighost: dando nueva vida a los fantasmas de la exotica

L'Exotighost
Foto: Iván Padilla

El singular y muy interesante grupo madrileño dirigido por Javier Díez Ena presentó en directo el material de su segundo disco Kamongo

L’Exotighost
Concierto en Sala el Sol, Madrid

Producción: Giradiscos

(Mayo 20, 2022)

Uno de los más singulares grupos que existen en España es, sin duda, L’Exotighost.

Su primer disco, La Ola Oculta, apareció en 2019 y nos cautivó. Por ello formó parte de nuestra resumen Los 25 mejores discos españoles de 2019.

Ese debut, por efectos de la pandemia, no tuvo suficiente recorrido en vivo, pero el documento discográfico fue lo suficientemente poderoso como para dejar las puertas abiertas a próximos pasos.

Como sugiere el nombre del proyecto, la inspiración proviene de nombres como Martin Denny y Lex Baxter, los pioneros de la exotica a comienzos de los años 50, una mezcla de sonoridades de la Polinesia (Tahiti, Hawaii…), la selva amazónica, las islas del Caribe, el sureste asiático, Los Andes, y lo más tribal de África, con toques de jazz.

Llega ahora, tres años después, el segundo disco, Kamongo, que en palabras del grupo “es un término swahili que denomina al pez pulmonado que habita en el río Congo. Cuando el río se seca es capaz de sobrevivir una larga temporada en el lodo cambiando las branquias por los pulmones hasta que llega la época de lluvias y vuelve a ser pez al uso. Semejante proeza de la naturaleza es un potentísimo símbolo con el que puede identificarse cualquiera que se dedique a hacer música y más en particular si practica este género conocido como Exótica”.




Pero también se refiere a “la mítica ‘Creature From The Black Lagoon’ de Jack Arnold en la cual kamongo denomina a un fósil viviente, la criatura humanoide anfibia que le da título. Esta película contiene todos los elementos de la exótica: misterio, parajes recónditos y un aventurado trasplante e intercambio de culturas”.

Con estas referencias, era obvio que nos esperaba una noche muy interesante. El escenario de El Sol nos recibía con una parafernalia instrumental que invitaba a dejarse llevar.

Una gran marimba, guitarras, shamisen, batería, theremin, una Gold Tone, ordenador portátil con Abbleton Live…y creando la ambientación las envolventes visuales de Juan Koan (Diskoan) y José Salas, conocidos como a_mal_gam_a, cuyo aporte fue fundamental como complemento visual a la música.

Los cuatro integrantes Javier Díez Ena (theremin Moog, guitarra bajo Gold Tone, ordenador portátil), María Arranz (marimba), Juan Pérez Marina (guitarras eléctricas -entre ellas una Harmony Stratotone, lap steel, shamisen -instrumento musical japonés de tres cuerdas derivado del chino sānxián) y Ricardo Moreno (batería), salieron con las máscaras que identifican la portada de Kamongo, con inspiración en etnias de la Polinesia. Luego se las quitaron.

L'Exotighost
Foto: Iván Padilla
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Foto: Iván Padilla
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Foto: Iván Padilla
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Foto: Iván Padilla




Quiet Gnossiene” fue un comienzo ideal para sintonizarnos. El tema es una atrevida conjunción de “Gnossienne No. 1” de Erik Satie y “Quiet Village” de Les Baxter, emblemático tema de la éxotica.

El resultado, con la marimba haciendo la parte de Baxter y el shamisen la de Satie, fue maravilloso.

Enseguida siguieron con “Noctambulance”, un tema sensual de naturaleza nocturna en el que marimba, theremin y shamisen se entrelazan a la perfección. La Polinesia en Madrid.

Díez Ena nos fue introduciendo cada canción y en la instrumentación utilizada.

L'Exotighost
Foto: Iván Padilla
L'Exotighost
Foto: Iván Padilla

La revisión de Kamongo continuó con “Exotique Mecanique”, un cruce entre la música surf de Dick Dale y melodías orientales, con sonidos de olas y aves incluidos.

El primer guiño al álbum debut ocurrió con “Sunny García”, un tema de ritmo caribeño dedicado al seis veces campeón de la triple corona de surf y campeón del mundo, quien en abril de 2019 intentó suicidarse y quedó en coma por seis meses.

Wailua Lui” como su nombre indica es un homenaje a la cascada de Hawaii, en el que se lució Pérez Marina con una guitarra llena de tremolo que da espacio a la marimba y al theremin. Díaz Ena anunció al final que las voces agudas eran de su hija.

Psicalipso” sonó a una especie de psychobilly exótico, con una guitarra jazzeada y un ritmo mas intrincado que todo lo anterior.

L'Exotighost
Foto: Iván Padilla
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Foto: Iván Padilla
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Foto: Iván Padilla
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Foto: Iván Padilla
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Foto: Iván Padilla




Otra del álbum debut fue “Waikiki Spleen”, pieza de cadencia hedonista que nos traslada directo a una playa de la Polinesia. Gran bajo de Díez Ena.

Cuatro piezas más del nuevo disco siguieron, cada una develando el subyugante universo de L’Exotighost, con el foco puesto en redimensionar el sonido de la exotica, tal como en los 90 ocurrió con proyectos como Tipsy.

Mad Mad Madrid” sonó a una especie de chicha peruano mezclado con surf y exotica. Muy interesante el manejo de la percusión, el bajo potente y la guitarra.

Luego abordaron el tema que da nombre al disco, a ritmo de cha cha chá y mambo envenenado, con una guitarra soberbia que recordó a Marc Ribot y Ry Cooder. Punto álgido, sin duda.

Para los últimos temas, aparecieron como invitados Dani Niño en e saxo barítono y Arturo Pueyo (de Mohama Saz) en el clarinete bajo. El primer tema en el que partciparon fue el magnifico “Twilight on a Bald Mountain”, otro atrevimiento con final más que feliz que yuxtapone la melodía de “Night on a Bald Mountain” de Modest Mussorgsky, el riff de “Twilight Zone” de Marius Constant y el recordado “Batman” de Neal Hefti.

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Foto: Iván Padilla
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Foto: Iván Padilla
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Foto: Iván Padilla

Como si no fuera poco, se lanzaron con el emblemático “El Hombre y su Tierra”, tema que identificaba la recordada serie documental sobre la naturaleza conducida por Félix Rodríguez de la Fuente, que marcó a varias generaciones. Sonidos de especies de la fauna española como lobos, cigarras y otros otorgaron a esta adaptación la categoría de exótica ibérica.

De seguro Antón García Abril estaría encantado con la vuelta de tuerca dada a su composición por L’Exotighost. Un momento realmente memorable.

Ante la euforia de los presentes, regalaron un último tema: “Cha Cha Challoween”.

Fue un concierto corto, apenas una hora y unos pocos minutos, pero en realidad no hizo falta más. L’Exotighost nos atrapó a todos.

Juan Carlos Ballesta