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La Maison de Mon Rêve: el bizarro y adictivo debut de Cocorosie

Cocorosie La Maison de Mon Reve

El 9 de marzo de 2004 el singular dúo de las hermanas Bianca y Sierra Cassady editaba su álbum debut, protagonizando el llamado freak folk

Cocorosie
La Maison de Mon Rêve

Touch and Go. 2004. EE. UU.

Lo único que faltaba a comienzos del nuevo siglo era un nuevo género, una nueva etiqueta. En esos días leí a alguien en Internet que empleaba el término «freak-folk» para identificar la música que hacían Devendra Banhart, Animal Collective o Cocorosie.

El problema es que tendríamos que aplicar este término de forma retroactiva al «freak» mayor, o al menos el primero que recordamos, que por supuesto es Syd Barrett.

Las hermanitas Bianca y Sierra Cassady, o lo que es lo mismo Cocorosie, solían ser mencionadas en la red en frases que incluían las personalidades mencionadas arriba y eso tiene una explicación que salta a la vista cuando se escucha La Maison de Mon Rêve, un disco que explota la estética «lo-fi» de forma similar, pero con un filtro muy personal.

Guitarras acústicas, samplings y cualquier cosa que suene al golpearse conforman un fondo sobre el cual Bianca y Sierra entregan sus melodías frágiles, afectivamente desafinadas, irresistiblemente caseras, irremediablemente adictivas.

Las chicas además demostraban una admiración particular por la música atemporal de Edith Piaf, Billie Holiday e incluso Janis Joplin, lo que termina redondeando un disco que es necesario escuchar, ya sea para amarlo o para destruirlo.




«Terrible Angels» es lo primero que escuchamos: una guitarra arpegiada, un ruido que parece un gallo oxidado y las dos voces que se desfasan despreocupadamente mientras sonidos de procedencia indefinida acentúan aletoriamente la pieza que no tiene un ritmo formal sino un caos de peroles y cacharros

Lo pudiéramos bautizar como un folk-pop-caótico, con esa frágil inocencia que recientemente escuchábamos también en Devendra Banhart.

Mas golpes… esta vez hay alguno que otro que parece llevar algún tempo, un piano lejano envuelto en la reverberación del salón y una voz que parece salida de un 33 RPM de Billie Holiday tocado a 45 rpm.

La segunda voz asume la postura de Janis siguiendo su propio tempo, que por su puesto es otro… mas caos… Es «By Your Side«.

Por momentos el indispensable primer trabajo de Apeiron me viene a la memoria, aunque el relajo que escucho no se parece en nada al cuidado encanto casero de los gallegos.

«Jesus Loves Me» es góspel, blues, Billie Holiday, guitarra y golpes de collares, cinturones y quien sabe que otra prenda de vestir a modo de percusión.




«Good Friday» se aproxima al folk pop de los 60, de Joan Baez a Devendra Banhart a Cocorosie hay menos de lo que uno pudiera pensar.

Las chicas deben haberse llevado todos los juguetes de su infancia al estudio y en «Not For Sale» los usan para crear un loop rítmico que acompañan con un arpa.

La lluvia inicia «Tahiti Rain Song» y al poco tiempo tenemos otra vez el ya familiar caos percusivo junto a una flauta sampleada, finalmente la voz a lo Janis con una distancia telefónica canta un par de versos para perderse y dejarnos con las chicas golpeando otra vez los peroles.

Suena como una reunión de viernes por la noche descargando con los amigos, pero a pesar de esto se siente algo especial en el asunto.

Bianca y Sierra son norteamericanas, de Brooklyn, NY, pero grabaron La Maison de Mon Rêve en un apartamento que compartieron por ocho meses en Montmatre, Paris, lugar donde se reencontraron luego de haber recorrido medio mundo, cada una por separado.

«CandyLand» es un delicado tema instrumental con el arpa en primer plano, el cual es seguido por «Butterscotch«, el cual toma tantas cosas dispares que resulta una proeza que funcione. La segunda voz hace figuras como las que nos regalaba la desaparecida Mary Hansen en Stereolab.

La melodía tiene la simplicidad de Banhart y Waits, un ruido de lo que parece un gallo interrumpe de vez en cuando las cosas y cada una de las chicas parece cantar una canción diferente.




«Westside» usa un loop de sintetizador que parece salir de un altavoz barato y lejano al fondo del salón, mas golpes y mas peroles…

Un minuto y medio después «Madonna» trae otra vez ese gallo sampleado a lo lejos (¿será que está amaneciendo?), de nuevo la presencia de Janis se siente en la modulación de la voz, desnuda sobre una cadencia de guitarra, los golpes percusivos se hacen mas sutiles.

«Hatian Love Song» incorpora mas samplings, incluyendo una voz masculina y un loop rítmico. Esta es la pieza mas larga del disco en la cual las hermanas descargan todo su arsenal de trucos procurando arrullarnos como en una canción de cuna.

«Lyla» echa mano otra vez del piano al fondo del salón, esta vez con una melodía que sugiere a 10.000 Maniacs (o Natalie Merchant) ensayando en una tienda de juguetes.




La propuesta de Cocorosie comenzaba destilando un encanto difícil de describir, y era dificil prever si tenían suficiente potencial para sostener esta propuesta o si por el contrario se agotaría muy fácilmente.

De momento había que aprovechar los 15 minutos de fama de Bianca y Sierra Cassady que habían continuado con Noah’s Ark al año siguiente, un disco que por lo pronto confirmaba su especial talento.

Gabriel Pérez


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