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Bryter Layter: el amargo destino de Nick Drake

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Nick Drake Bryter Layter

El 6 de marzo de 1971 el cantautor inglés publicaba su segunda obra discográfica, penúltima en su corta e influyente carrera

Nick Drake
Bryter Layter

Island Records. 1971. Inglaterra

 
En su breve paso por esta vida, el excelente guitarrista y cantautor inglés Nicholas Rodney Drake (1948-1974), encarnó uno de los episodios más tristes de la música y a quien el tiempo gradualmente le ha hecho justicia.

Tres excelentes discos: Five Leaves Left (1969), Bryter Layter (1971) y Pink Moon (1972) conforman, junto a los póstumos Time of no Reply de 1986 y Made to Love Magic de 2004, la obra de este tímido personaje cuyo rechazo a presentarse en concierto fue uno de los obstáculos que le impidieron alcanzar dilatadas audiencias.

A ello se le suma su frecuente estado depresivo.

De esa maravillosa e indispensable trilogía, escogemos hoy su segundo álbum por ser éste el que cumple medio siglo desde su lanzamiento. Nick acabaría con su vida tres años más tarde tras ingerir una sobredosis del antidepresivo que le fue prescrito, dejando la comprensible duda si fue accidental o provocado.

Tenía entonces 26 años de edad, lo que casi le hace miembro del fatídico “Club de los 27” que incluye a Robert Johnson, Jimi Hendrix, Brian Jones, Janis Joplin, Kurt Cobain, Jim Morrison, Amy Winehouse y otros.

Grabado en los Sound Techniques Studios de Londres en 1970, Bryter Layter reúne diez temas a lo largo de 39 minutos bajo la producción de Joe Boyd, cuyo currículo incluye The Incredible String Band,  Pink Floyd y Fairport Convention.

La velada trajo a músicos legendarios como John Cale, Ed Carter y Mike Kowalski (Beach Boys) y miembros de Fairport Convention.

El disco inicia con la breve instrumental “Introduction”, donde se conjugan la guitarra arpegiada de Nick y una cálida sección de cuerdas.

Nick entonces abre espacios a una más compleja “Hazey Jane II”, en la cual los metales añaden un poco de brillo y en donde nos dice: “Y qué pasará en la mañana cuando el mundo esté tan poblado que no puedes ver a través de la ventana en la mañana…”

Tanto en ésta como en la primera, Nick es acompañado por la que para entonces era la base rítmica de Fairport Convention, el bajista Dave Pegg (años después en Jethro Tull) y la batería de Dave Mattacks. Y para completar la participación de la emblemática banda de folk rock británica, participa el guitarrista Richard Thompson con un buen trabajo en la guitarra líder.

Los arreglos orquestales están bajo la mano de Robert Kirby, tal como ocurrió en el debut.

Cierra la primera terna “At The Chime of a City Clock”, donde sobresale Ray Warleigh en el saxo alto. Mike Kowalski acompaña en la batería.

Nick nos dice: “Una ciudad helada, arrodíllate y ruega por la calidez y el papel verde una ciudad en sequía”

“One of These Things First”, con Paul Harris al piano, Ed Carter al bajo y la batería de Mike Kowalski, es la cuarta composición del álbum.

“Pude haber sido un marinero, pude haber sido un cocinero, un amante de verdad, puede haber sido un libro…” nos canta Nick con su aterciopelada voz, antes de cerrar el lado A con “Hazey Jane I”, con la magistral guitarra de Nick y los exquisitos arreglos de cuerdas de Kirby.

En ella, Mattacks hace un interesante uso de su creatividad en la batería.

El tema titulo -que inicia el lado B- es un hermoso instrumental que abre con Nick arpegiando en la guitarra, la flauta de Lyn Dobson (Manfred Mann, Soft Machine) y la sección rítmica Pegg-Mattacks.

El tema ofrece un interesante contraste por prescindir de la voz

El instrumental da paso a la delicada y maravillosa “Fly” donde  Drake nos canta: “Por favor dame una segunda gracia, por favor dame un segundo rostro, he caído muy bajo por primera vez, ahora estoy sentado en tu camino…”

John Cale toca la viola y el clavicordio aportando una sonoridad barroca acompañado por Pegg.

Luego Drake nos cautiva aún más con “Poor Boy” y un poco de “soul” en las voces de las reconocidas P.P. Arnold y Doris Troy, ésta última, parte del cuarteto vocal que acompañó a Pink Floyd dos años después en The Dark Side of The Moon.

El piano del sur africano Chris McGregor sobresale junto al saxo de Ray Warleigh en esta pieza con aires de bossa.

El penúltimo tema es  “Northern Sky”, que Cale adorna con la celesta, el piano y el órgano junto al par rítmico Pegg-Kowalski.

En ella Drake nos dice: “Nunca sentí una mágica locura como esta, nunca vi las lunas conocer el significado del mar, nunca me aferré a una emoción en la palma de mi mano o sentir dulces brisas en el copo de los árboles”

La pieza final es “Sunday” con Warleigh esta vez en la flauta, con Pegg y Mattacks conformando la rítmica de este atractivo segundo instrumental del disco.

El diseño de arte y la foto de portada de Nigel Waymouth, en la que Nick sentado en posición pensativa y con los zapatos de plataforma en primer plano, refuerza el carácter íntimo y austero de esta obra.

En las décadas subsiguientes músicos como Robert Smith (The Cure), Kate Bush, Paul Weller, Beck, Peter Buck (R.E.M), Joni Mitchell y David Crosby, entre muchos otros, citan a Drake como una de sus influencias.

Para inicios de los 90 la música de Drake era entendida como una suerte de “perdición romántica”. Hoy es más atrayente que nunca, tal vez por los tiempos que vivimos.

Leonardo Bigott


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