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The Polite Force: la precoz madurez de Egg

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Egg The Polite Force

El 15 de febrero de 1971, el trío inglés asociado con el Sonido Canterbury publicaba La fuerza educada” su segunda y bien construida obra. 

Egg
The Polite Force

Deram. 1971. Inglaterra

 
Hacia finales de los años 60 hubo una banda llamada Uriel conformada por el guitarrista Steve Hillage, el teclista Dave Stewart, el bajista y cantante Mont Campbell y baterista Clive Brooks.

Con la salida de Hillage la banda se transformó en Egg cuya existencia tuvo lugar entre 1968 y 1974. En ese breve tiempo logró publicar tres discos de los cuales The Polite Force es el segundo.

Un recopilatorio y dos colecciones de archivos que incluye sesiones en la BBC, completan la breve pero deseada discografía de un grupo con una marcada tendencia hacia un formato libre de restricciones asociado al jazz y al  refinado estilo que caracterizó lo que hoy conocemos como “Canterbury Scene”,

En su corta carrera y con su particular estilo, Egg contribuyó también al desarrollo del rock progresivo

En mayo de 1970, Stewart, Campbell y Brooks entraban a Morgan Studios para grabar siete composiciones de las cuales cuatro forman una suite titulada “Long Piece No. 3 obra que ocupa todo el lado B del vinilo.

Durante algo más de 42 minutos Egg nos ofrece una atractiva obra concebida meticulosamente y con un sonido que aún mantiene su frescura.

Sucesor del epónimo primer álbum Egg de 1970 y predecesor de The Civil Surface de 1974, “La fuerza educada”, álbum que hoy nos ocupa, es posiblemente su obra mejor concebida.

Producida por Neil Slaven, “A Visit to Newport Hospital”, compuesta por Campbell y Stewart, inicia el set. Siendo Egg esencialmente un trío instrumental nos sorprende acá con sus versos en la voz de Campbell, quien además compone la mayor parte del repertorio.

Un pesado sonido da inicio a esta visita en la cual Mont nos canta en la primera estrofa: “Hubo un tiempo en el que solíamos vivir en la van, solíamos bromear con Janice, Liza y Ann, ahora los recuerdo como gratos momentos. Y jugábamos despreocupadamente sin complejos ni faltos de pan”.

Los versos de la segunda estrofa hacen referencia a Uriel, la banda mencionada al principio, lo que se traduce al origen de la banda. Destaca el abrupto cambio de dirección de este tema que va de lo áspero a lo suave inesperadamente.

La influencia jazzística es notoria en esta balanceada pieza donde Campbell canta de un modo relajado. La psicodelia también se hace sentir. El áspero inicio repite al final para cerrar la pieza.

Tras esos ocho minutos, Egg nos ofrece “Contrasong”, un tema que incluye una sección de vientos y cantada de un modo inusual como si de frases atonales se tratara. Dos trompetas –Henry Lowther y Mike Davis y dos saxos tenores –Bob Downes y Tony Roberts protagonizan parte de esta historia.

Luego es “Boilk”, donde un acuoso sonido que se intensifica y decae nos transporta hacia bucólicos escenarios con sus campanadas.

Pero la pieza no es todo paz y el trío se vale de varios efectos para hacernos sentir una serie de sonoridades que en conjunto son un caos controlado, valga el oxímoron. Es sin duda una instancia sonora con elementos de la música concreta en la cual el trío se ha apoyado en un órgano sacro barroco (con inspiración en Bach) para despertarnos de esa pesadilla.

Los siguientes 21 minutos están dedicados a “Long Piece No. 3”. En ella el trío asume la extensa composición de Mont Campbell tomando grandes riesgos dentro de un contexto experimental colmado de diversos sonidos, con pasajes llenos de magia que de algún modo reflejan influencias clásicas.

En algún momento Mont toca el corno francés mientras durante el desarrollo de la primera parte ocurren algunas sorpresas, antes de abrir paso a la “Parte dos” en la cual el trío emplea el silencio como recursos y nos invade con psicodélicos sonidos.

Uno puede sentirse en un episodio de “Perdidos en el espacio”. El silencio juega un interesante rol.

La “Parte tres” es agitada y beligerante pero en sus cinco minutos se transforma hacia pasajes llenos de más musicalidad con varios atractivos como los cortes y el notorio dramatismo que se desprenden de las teclas de Dave.

Hacia el final Egg nos lleva a otras galaxias antes de cerrar con la “Parte cuatro”, donde el órgano nos recuerda un poco a The Nice y ELP aunque igualmente amplia en espacios durante sus casi tres minutos.

Dejémonos sorprender escuchando a Egg con The Polite Force, su vanguardista segundo álbum

Leonardo Bigott


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