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The Message: la potente inmersión de Gerry Weil en el jazz, funk y rock

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Gerry Weil The Message

50 años después de su publicación original en el sello Mercury, la discográfica Olindo, con sede en Londres, rescata esta joya vital de Gerry Weil

Gerry Weil
The Message

Música Infinita / Olindo Records. 1971. Venezuela

Cuando se publicó The Message en Venezuela en 1971, el panorama musical estaba en plena expansión. En los años 60 se había producido un gran big bang protagonizado por la primera generación de posguerra, aquella que nació cuando Europa era presa de la sinrazón y arrasada por las bombas.

Esa generación pretendía cambiar el mundo, para lo cual debía diferenciarse de sus padres y abuelos que habían sumido al mundo en guerras y ruina económica y cultural. Se hablaba de la brecha generacional o “generation gap”. La contracultura era una respuesta.

El soñador movimiento hippie cuya consigna era “paz y amor”, fue una utopía que muchos abrazaron por un tiempo, incluido nuestro protagonista Gerry Weil, quien se dejó crecer el pelo, se vistió con ropas indias y caminó descalzo por las calles de Caracas por mas de un año.

El cambio de paradigmas se esparció por el mundo, llegando con fuerza a Latinoamérica.

Una de las más admirables historias que pueda uno conocer relacionadas con la música es la de Gerry Weil, un austríaco nacido en 1939 con el nombre de Gerhard Willheim Chalupa, justo cuando comenzada la Segunda Guerra Mundial y que llegó a Venezuela en 1957 a los 17 años, en plena dictadura militar de Marcos Pérez Jiménez, tras una larga y agotadora travesía por vía marítima.




El joven vienés se enamoró de los paisajes -especialmente de las playas-, el clima y las mujeres. Se estableció en Caracas y comenzó a ejercer como pianista en la vida nocturna caraqueña, para años después convertirse en el gran referente del jazz venezolano gracias a su determinación e intenso trabajo.

Sus circunstancias fueron muy duras y la vida lo puso a prueba. Con 26 años, enfermó gravemente con el síndrome “Guillain-Barré”, una polineuritis que deja destruidos todos los nervios que llegan a las extremidades, manos y pies.

Llegó un momento en que no podía mover manos ni pies y terminó en silla de ruedas. Estuvo así dos años y al recuperarse tuvo prácticamente que empezar de nuevo a tocar piano, practicando ocho horas diarias para volver a la forma y convertirse en el gran pianista que es, una circunstancia que lo ayudó en la composición y sobre todo a desarrollar su habilidad en la improvisación.

Hoy, con 81 años, el admirable Gerry Weil -nombre que adoptó ya en Venezuela-, sigue en plena actividad, editando discos, tocando en directo y con sus faceta de formador. Cientos de alumnos han pasado por sus manos y entre ellos hay varios grandes pianistas.

En aquel año 1971, Gerry Weil ya se había establecido como un músico central en la escena jazzística caraqueña. Su primer álbum publicado en 1969 como El Quinteto de Jazz de Caracas anunciaba lo que estaba por llegar.

Aquella Venezuela, aunque no era perfecta ni mucho menos pero si atractiva y con un futuro de fábula, era la envidia de muchos otros países de la región sumidos en dictaduras militares, los cuales veían al país como un reducto de libertades políticas y económicas.




Venezuela estaba abierta totalmente a las influencias externas, y los modelos de entretenimiento norteamericanos fueron los más influyentes. El fenómeno social en que se había convertido la música produjo todo tipo de réplicas, algunas de las cuales, llegados los años 70, contribuyeron a darle identidad a las nuevas manifestaciones musicales locales.

En ese sentido, Gerry Weil se erigió como uno de los adalides de esa identidad, primero con The Message, poco después con la derivación maravillosa que fue La Banda Municipal y más tarde aportando composiciones que se han convertido en estándares del jazz venezolano.

Influido por un lado por Miles Davis y sus rompedores discos In a Silent Way y Bitches Brew, por el gran Jimi Hendrix, el jazz rock de Blood Sweat & Tears, Tower of Power y Chicago, el funk rock con toques latinos del grupo War, el blues jazzeado del pianista Dr. John, el blues-rock retorcido de Captain Beefheart y el “soul blanco” de Joe Cocker, Weil armó un nuevo proyecto cuyo nombre –The Message– tenía evidente influencia de la cultura hippie.

Para lograr un sonido tan ambicioso y actual, Weil se rodeó de una banda de altísimos quilates que incluía a varios jóvenes que representaban la vanguardia del momento y que en la mayoría de los casos siguieron aportando su talento por décadas en muchos proyectos.

Eran ellos Michael Berti (bajo), Alberto Naranjo (batería), Alejandro Blanco-Uribe (percusión), Freddy Roldán (conga), Vinicio Ludovic (guitarra eléctrica) y una brutal sección de vientos conformada por los trombones de Rodrigo Barboza y Antonio Pineda, las trompetas de Rafael Velásquez, Luis Arias, Lewis Vargas y José Rodríguez y los saxos de Bill Bucci (alto y soprano), Ramón Carranza (alto), Víctor Cuica (tenor) y Benjamín Brea (barítono), todos bajo la dirección de Gerry Weil en el piano eléctrico Fender Rhodes, órgano eléctrico y piano de concierto.

Todos los temas fueron grabados en Grabaciones Continente -el estudio de la recordada emisora Radio Continente- en junio de 1971, excepto el tema título en Estudios Larraín.

La pieza inicial “The Joy Within Yourself” ilustra a la perfección la intersección de influencias con la guitarra eléctrica de Ludovic ala Terry Kath de Chicago, los vientos en la onda Blood Sweat and Tears y la vocalización de Weil en plan Dr John o Don Van Fliet (Captain Beefheart), al tiempo que una voces femeninas no identificadas otorgan el dulce aroma caribeño.

El característico piano eléctrico Fender Rhodes, utilizado entre otros por Chick Corea y su admirado compatriota Joseph Zawinul, lleva el protagonismo de la pieza instrumental de nueve minutos, “The Bull’s Problem”, con solos de saxo navegando por sobre un ritmo construido por Naranjo, Roldán y Berti, que recoge elementos del funk, el jazz y también el bugalú.

El lado A es cerrado por “The Message”, distintivo tema que se coló en la programación de algunas emisoras de radio de la época, logrando muy buena aceptación especialmente en Radio Capital 790 AM donde escaló a los primeros puestos del Hit Parade.

Sin duda, algo impensable hoy en día para un tema de estas características con un áspero fraseo vocal a lo Joe Cocker, con una letra que reivindicaba a los hippies y criticaba las reacciones negativas contra ellos por cierta parte de la sociedad.

Musicalmente la pieza es un funk dominado por la guitarra eléctrica, los vientos y una contundente base rítmica de batería y bajo.




El lado B inicia con “Johnny’s Bag”, la más alineada con el jazz en la que Weil utiliza el piano de concierto y durante la cual se produce una fantástica exhibición del talento de varios de los más grandes jazzistas venezolanos, como Víctor Cuica, Benjamín Brea, Rodrigo Barboza y Luis Arias

El siguiente tema, “What is a Man”, presenta la sorpresa del dueto vocal entre Weil y Vinicio Ludovic, voces muy distintas entre si que se alternan y en ocasiones cantan en simultáneo.

Aquí vuelve a surgir la influencia de Chicago, y emerge por segunda vez el órgano eléctrico, un instrumento que Weil no usaría mucho mas en el futuro.

El tema final es “Little Man”, el tema más sosegado e hipnótico del disco y en el cual Weil se desenvuelve con soltura en el piano Rhodes, mientras los vientos realizan gentiles intervenciones, y congas, batería y bajo le dan vida a una rítmica nada intrusiva pero al mismo tiempo suficientemente seductora.

El diseño de arte original realizado por Omaira Weil con foto de Gastón Irrazabal, ha sido redimensionado por Abraham Araujo / Bestialo Culapsus, mientras que el audio fue remasterizado por Frank Merritt en The Carvery.

Gerry Weil The Message

Medio siglo después de esta erupción volcánica de alta intensidad que sacudió el panorama venezolano, es muy satisfactorio que el disco haya sido reeditado con dignidad y sobre todo que Gerry Weil pueda celebrarlo.

Juan Carlos Ballesta



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