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35 años de «Three of a Perfect Pair»: fin de la trilogía ochentera de King Crimson

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King Crimson

King Crimson
Three of a Perfect Pair
E.G./Warner. 1984. Inglaterra

 

El 27 de marzo de 1984, King Crimson lanzaba al mercado su décimo álbum en estudio, Three Of A Perfect Pair, el tercero de una trilogía conformada por éste, Discipline (1981) y el conceptual Beat (1982) y que mantuvo viva la llama de esta banda excepcional en la controversial década de los 80.

Reformulando su concepto musical en torno a un cuarteto de músicos virtuosos que fueron emblemáticos en la década previa y que en los 80 seguían destilando una música de alto calibre, King Crimson se abrió camino con temas menos extensos y un sonido que a pesar de ser más accesible que aquél, lograba exprimir con efectividad características novedosas y atractivas.

De esa manera, el poli rítmico baterista Bill Bruford; el virtuoso guitarrista experimental y vocalista, Adrian Belew; el excepcional bajista Tony Levin, quien introdujo en el álbum Discipline el sonido del “stick” –una suerte de instrumento de cuerdas de compleja naturaleza, interpretado con la técnica del “tapping”; y el emblemático Robert Fripp, nos sedujeron con nueve piezas que a lo largo de 41 minutos iban confirmando que King Crimson era la única banda del progrock que evolucionaba con sobrada eficacia, aún permaneciendo distante del mundo comercial. La banda seguía sonando inteligente, innovadora y provocadora. Sin embargo, nuestro celebrado álbum pondría un alto a King Crimson por diez años más. Así como ya había sucedido en 1974 con Red y Live un USA, álbum en vivo editado en 1975 y que parecía ser la sentencia de muerte del laureado grupo.

Nuestro encuentro visual son dos formas curvas, a modo de “U” achatada y abierta y otra “U” invertida sobre un fondo amarillo. Creada por Peter Willis para representar la dicotomía de lo sagrado y lo profano, ésta portada evoca de modo simple la cubierta de LarksTongues In Aspic, el Sol como elemento masculino y la Luna como elemento femenino. Acá, una forma entrando en la otra.

“Ella es susceptible, ella es imposible, ellas tienen sus cruces para compartir, tres de un par perfecto”. Es así como el primer tema –el tema título– inicia esta buena obra discográfica. Como es de esperarse, destacan Fripp y Belew, quienes  son acompañados por una rítmica de algún modo más convencional a lo que King Crimson nos había tenidio acostumbrados. Sin embargo, hay ese “algo” indescriptible, ese “wierd stuff” que nos enloquece. Minimalista, en buena parte.

Model Man” con un Belew histriónico y muy cónsono con aquellos días, nos dice: “Tómame como soy… te daré todo lo que tengo… busca las señales, busca los síntomas”. Apreciamos en esta pieza a un Tony Levin de burbujeante sonido y más comprometido. La primera tríada culmina con “Sleepless”, donde Levin nos llama la atención interpretando el bajo como si fuera un instrumento de percusión al tiempo que Bruford le sigue para conformar una sección rítmica envidiable entre la cual retozan las guitarras de Fripp y Belew, quien nos dice: “OK, está bien ese ruido en tus oídos, está bien sentir un poco de temor”.

En ese modo de hacer las cosas que Fripp define como King Crimson, siempre ha resultado interesante, y en varias ocasiones conflictivo, conciliar la música con la letra. Debe ser particularmente tedioso sobre todo si no se siente ese lado orgánico del cual la banda disfrutaba en propuestas como Red (1974) o “Moonchild” del seminal In The Court Of The King Crimson (1969). Aquella libertad del King Crimson de los 70 se nos presentaba ahora restricta, al menos en esta primera parte. Eran los días de Buggles, U2, Madonna, Culture Club, Thomas Dolby, The Police…

Las siguiente pieza es “Man With An Open Heart” (Hombre con un corazón abierto). Un sonido que evoca la cultura asiática y un Belew con voz degenerada con visos de David Byrne (Talking Heads, con el que tocó justo antes de unirse a KC), se desarrollan en esta rítmica pieza. “Ella no necesitaría ser un ave sin alas o ser una sirvienta atenta al teléfono, pudiera ella dormir bajo el confort de otra cama… pero eso nada importa al hombre con un corazón abierto…”. Concluye el lado A con “Nuyages (That Which Passes, Passses Like Clouds)” con la percusión al frente y ambientaciones en el lenguaje clásico de Fripp, esta pieza es un instrumental en modo de “lamento”.

El segundo lado del LP comienza con “Industry”, una de esas rarezas sonoras con un motivo recurrente en la percusión y variaciones sobre la melodía. Levin y Bruford parecieran improvisar un poco entorno a la melodía. La pieza es de áspera textura, como extraída de una máquina. A sus 7’23” es la más extensa del disco.

Dig Me”, palabra que pudiera interpretarse como “entiéndeme” o un más rebuscado “excávame”, es la séptima pieza del álbum.  Se desarrolla a partir de un aparente caos sónico que da la impresión de estar sonando en reversa. “Mi piel ahora es metálica…” nos cuenta Belew, quien en el coro resalta “Estoy listo para irme, quiero salir de aquí, estoy listo para cabalgar hacia lo lejos, no quiero morir acá, estoy listo para cabalgar”. Tras esa experiencia la banda despliega toda una sonoridad aparentemente orgánica o más bien visceral en “No Warning”, la siguiente pieza.

El cuarteto pareciera tener acá una plena libertad expresiva que ya en este álbum señalaba subrepticiamente el camino de lo que sería King Crimson en los 90. Una movida inteligente si además tomamos en cuenta la progresiva pieza final de nuestro cumpleañero, incluida acá como para referenciar a la nueva audiencia que existe una obra maestra icónica llamada Larks’ Tongues in Aspic (1973), a la que ahora Fripp le ha creado una tercera parte. La conexión perfecta de la banda con su pasado, presente y futuro.

Recordando que eran tiempos de vinilo, la banda optó por reunir, bajo el nombre de “the left side”, el lado A; y “the right side”, el lado B; una combinación de temas con una estructura más definida en contraste con formas más libres, algunas ya descritas anteriormente.  El título Three Of A Perfect Pair, alude a los opuestos perfectos con tres historias por lado o dicho de otro modo, la suya, la de él y la verdad objetiva.

King Crimson retornaría al predio musical con el abreboca Vroom, un EP de 1994 que un año más tarde sería parte del nuevo álbum, Thrak. El Rey Carmesí editaría una serie de recopilaciones a lo largo de esos diez años, destacando Frame by Frame (1991) una antología de 4 discos compactos con temas o versiones inéditas y un excelente libro que es la bitácora de Fripp, tal vez el único dictador adorado de nuestros tiempos. Al menos ese es el adjetivo más usado por la prensa.

Leonardo Bigott