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Lee Perry: hasta siempre al genio hechicero del reggae-dub

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Lee Scratch Perry

Uno de los más grandes revolucionarios de la producción y la música de nuestro tiempo ha muerte a los 85 años dejando un legado invaluable

Pocos personajes en el universo de la música popular como el jamaiquino Rainford Hugh Perry, mejor conocido para la posteridad como Lee “Scratch” Perry (1936-2021).

Individuo de dimensiones diminutas pero de talento gigante, excéntrico y aventurado. Una especie de embajador de la Luna en la Tierra, Lee deja un inmenso legado como uno de los grandes del reggae y exponente fundamental del dub y su influyente filosofía de trabajo

Juan Carlos Ballesta

El vasto universo de la música cuenta con casos excepcionales de creadores que construyen una huella indeleble que trasciende su realidad y entorno inmediato para proyectarse hacia todo el planeta y el futuro.

¿Quién podría adivinar que de la Jamaica de los años 60 un joven veinteañero nacido en Kenton en 1936, con apenas educación formal, podría convertirse en uno de los nombres más influyentes de la música de nuestro tiempo?

Infinidad de músicos ligados al hip hop, punk y post punk, música electrónica en varias de sus corrientes (techno, ambient, drum ‘n’ bass, dubstep), han recibido la influencia de Lee Perry, tanto de su música como de sus técnicas de grabación y producción.

Los inicios y evolución de Lee «Scratch» Perry

Perry había comenzado como vendedor del influyente Clement Coxsone Dodd y su Sound System y poco a poco fue adquiriendo más responsabilidades en el famoso Studio One, llegando a grabar unas 30 canciones.

Desavenencias conceptuales y económicas terminaron la relación y Perry de inmediato comenzó a trabajar con otro grande de la época: Joe Gibbs.




Con el sello de Gibbs, Amalgamated Records, Perry siguió grabando, pero de nuevo los problemas económicos rompieron la relación. El apelativo de «Scratch» ya se lo había ganado.

En 1968, Lee fundó su propio sello, Upsetter Records, y su primer single de impacto en Jamaica fue “People Funny Boy”, un insulto directo a Gibbs, con rudimentarias pero visionarias técnicas de sampling, en este caso con el llanto de un bebé.

El año previo Lee había hecho lo propio con Coxsone al dedicarle otro agrio tema, “Run For Cover”.

En ese momento Perry había ralentizado la velocidad del rock steady y el ska, géneros dominantes en los 60, creando la base de lo que comenzaría a llamarse “reggae” y de cuya manipulación hizo nacer el dub.

Su interés inicial por ciertos personajes e imaginería del western lo llevaron a componer temas como “Clint Eastwood”, “For a Few Dollars More”, “Return of the Ugly”, “Return of Django” y otros.

A lo largo de varios años, realizó un buen número de singles en distintos sellos creados por él mismo, lo que a futuro se convirtió en un descontrol y en una pesadilla.




En 1970 grabó a The Wailers, cuando Bob Marley, Peter Tosh y Bunny Livingston buscaban la forma de salir del underground. Perry fue importante en el impulso de la carrera del grupo, aunque su inexperiencia como empresario incidió en que no hubiera ganancias.

A temas como “Mr. Brown”, “Kaya” y otros, aplicó las bizarras técnicas del humo de la ganja alrededor de las cintas. Varios de ellos fueron luego regrabados con grandes recursos para los discos en Island Records.

En 1973 los famosos Black Ark Studios, instalados en el patio trasero de su casa, comenzaron a producir material indispensable en la historia de la música jamaiquina, que incluye a The Wailers, Junior Byles, Junior Murvin, The Heptones, The Congos y Max Romeo.




Esta circunstancia permitió a Perry, usando un equipo básico pero efectivo, subir el nivel de las producciones al dedicarle mas tiempo a cada una e imprimiendo su distintivo sello, especie de magia ante los controles usando efectos de reverberación, ecos y remezclas en las que el bajo solía tener protagonismo especial.

Con su banda base The Upsetters hizo maravillas grabando con diversos cantantes y nutriendo el catálogo del sello Black Ark hasta el día en que, según él, decidió incendiarlo y comenzar una nueva etapa.

Lee “Scratch” Perry: genio del Dub, la psicodelia del Caribe

¿Lee Perry vs King Tubby? ¿Quién inventó el dub?

No importa realmente quien haya sido el primero en crear el concepto de dub. Lo que es relevante es que tanto uno como el otro, cada quien desde su posición y experiencia, hicieron contribuciones de amplio calado que derivaron en la creación de un modo de trabajo que cambió las bases de la música jamaiquina y sirvió de inspiración para la instauración años después del recurso del “remix” como arma de reimaginación de una composición y una mezcla determinada y conocida.

Pocos géneros musicales pueden ser considerados tan vitales, hipnóticos y dinámicos como el dub. Desde su irrupción a comienzos de la década de los 70, su consolidación durante los años punk y su masiva diversificación en los 90, ha vivido en constante mutación, infectando con su inocultable ponzoña a múltiples artistas de las más variadas orientaciones.

El dub es la psicodelia del Caribe.

Su evolución le ha permitido transitar una ruta que lo ha llevado desde las calles de Kingston en Jamaica hasta los más sofisticados y avanzados estudios de sonido del planeta. Aunque pareciera haber un abismo entre los llamados poetas dub y géneros como el dubstep, lo cierto es que hay una línea continua que recorre e imbrica cuatro décadas.

La semilla del dub hay que buscarla en los experimentos de King Tubby y Lee Perry a comienzos de los 70, quienes removían las voces de los principales éxitos que sonaban en Jamaica, dejando sólo la instrumentación.

A medida que sus experimentos complacían sus inquietudes, eliminaban otros instrumentos hasta dejar desnudos el bajo y la batería, reconstruyendo así la pieza casi por completo mediante la utilización de ecos de voces flotando sobre la rítmica, reverberaciones, retardos, efectos, distorsiones y repeticiones.




Mientras King Tubby empleaba su experiencia en la reparación de cornetas y equipos de sonido para crear su propio sistema de audio, lo que le permitió ser solicitado para fiestas y poco después para emplear sus equipos y destreza en la creación de versiones dub de éxitos de radio; Lee Perry empleaba su experiencia en los controles para perfeccionar las técnicas de manipulación sonora en los estudios, con las cuales daba vida a variantes a partir de un tema, utilizando una banda base y sobre todo su particular y excéntrica manera de entender la música.

Estos visionarios personajes crearían el dub (del vocablo “doblaje”), término que en música debe entenderse como la introducción de cambios o efectos de sonidos en una determinada grabación concebida originalmente de forma diferente.

Tubby y especialmente Perry con su famoso estudio de sonido Black Ark, propiciarían las bases para experiencias musicales posteriores como el hip hop, el trip hop, el drum’n’bass, el digi dub y el dubstep y para técnicas como el sampling y los remixes.

El dub pronto alcanzaría su propia identidad, incluyendo su naturaleza espacial, mística y de trance, con decenas de exponentes en Jamaica y años más tarde en Europa, América y el resto del planeta.

El estudio de sonido se convirtió con el tiempo en el principal aliado de los «poetas dub», proporcionando novedosas y atractivas herramientas para la creación.

El dub fue adoptado por los británicos a fines de los 70, siendo famosas las sesiones de The Clash con Mickey Dread, las líneas de bajo de Jah Wobble para Public Image Ltd o los experimentos de 23 Skidoo

Además de servir de fuente de inspiración para grandes del género como Mad Professor, Augustus Pablo, The Scientist, Prince Jammy, Linton “Kwesi” JohnsonU Roy, el británico Adrian Sherwood (Dub Syndicate / Sello On-U Sound) o el neoyorquino Bill Laswell, entre muchos otros, el gran Lee “Scratch” Perry pudo trabajar con muchos de ellos y con proyectos electrónicos (The Orb, Suns of Arqa, Moby), de hip hop (Beastie Boys), de funk (George Clinton), o polivalentes músicos como Brian Eno, entre muchos.




Las nuevas generaciones de músicos electrónicos, DJs y en general activistas de la innovación han tomado para sí las formas de creación y de trabajo de aquellos maestros pioneros. La deuda con Lee Perry es infinita.

En los 90 la influencia de este género dúctil y promiscuo, se dejó notar en diversidad de propuestas, entre ellas, The Orb, Bill Laswell, Jah Wobble, Muslingauze, Massive Attack, Seefeel, Mouse on Mars, Asian Dub Foundation, Finlay Quaye, Sub Dub, Thomas Fehlmann, Tortoise, Soma, Suns of Arqa, Skylab, Scorn, DJ Spooky, Kevin Martin (Techno Animal), Twilight Circus, Pole, Deadbeat, Dubstar y muchos más.

Los últimos tiempos de Perry los pasó viviendo en Suiza, en donde armó un potente grupo con el que giró por muchos países, impregnando con su poder de hipnosis escenarios de todo tipo, tal como comprobamos en Madrid en 2019 (leer crónica aquí)

El gran lunático Lee “Scratch” Perry nos deja un inmenso legado, musical, filosófico y conceptual.

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