La primera jornada del Festival Mad Cool tuvo a las mujeres de protagonistas, Janelle Monaé, Shirley Manson con Gargabe y Dua Lipa fueron lo mejor
Mad Cool Festival 2024
Espacio Iberdrola Musica
Villaverde Alto, Madrid
(Julio 10, 2024) (Primer día)
A las cinco de la tarde ya el tren de la línea C3 de Cercanías con destino final Aranjuez iba a tope. En Atocha esperaba un gran número de personas, que terminaron de taponarlo. No cabía un alfiler.
Para el Mad Cool iban muchas familias con niñas y adolescentes, muchos de ellos debutando en un festival, tal como lo dejaban claro. Todas tenían un deseo y una misión ineludible: disfrutar de su heroína Dua Lipa.
Dua Lipa: la fiesta dance colectiva
Con su tercer disco Radical Optimism recién publicado y aún por madurar, la londinense de origen albanokosovar regaló 90 minutos memorables en los que puso el mayor foco en su exitoso disco anterior, Future Nostalgia (2020).
No hubo tregua y ella, simpática y amable con los 35 mil asistentes (“Estoy muy feliz y agradecida, me siento muy afortunada y bendecida de actuar en Madrid. La gente en España tiene muchísima luz y amor”, pronunció en castellano), lució sobrada de talento, clase y sensualidad.
Ataviada con hot pants con brilli brilli, un top negro con una malla también brillante, y botas negras por debajo de la rodilla, Dua Lipa lució sexy y provocadora, pero siempre cuidando no traspasar la fina frontera hacia lo vulgar. Y eso la distingue especialmente. Y quizá también por ello su figura encarna un deseo aspiracional para las miles de adolescentes que acudieron a verla, y de millones regadas por el mundo.
Dua Lipa ha sido reconocida varias veces como una de las celebridades que mejor viste. No necesita más, sus genes la premiaron.
Acompañada de un nutrido cuerpo de baile mixto de más de diez bailarines y una banda excepcional -a quienes presentó con mucho cariño y agradecimiento- Dua nos condujo por su discografía -aun escasa pero sólida- con un celebrado setlist que no dejo fuera nada relevante.

Con dos temas del nuevo disco (en el cual tiene especial relevancia Kevin Parker de Tame Impala), “Training Season” y “Houdini”, comenzó y terminó la fiesta. Entre ellos, fue desgranando todo el poderío synth pop, eurodisco y dance con sutiles pinceladas R&B, que por momentos podía recordar a la paradigmática Madonna de los 90 en sus incursiones más electrónicas.
Del nuevo disco también incluyó “Illusion”, “These Walls” y “Happy for You”, que sirvió como primera despedida. Todas ellas sonaron más orgánicas y poderosas que en el disco.
El resto del repertorio, lo conocido y totalmente digerido por los presentes desde hace varios años, incluyó muchos temas infalibles como el techhouse “One Kiss” -la dupla con Calvin Harris-, siete temazos del segundo disco, selección que comenzó con la pegadiza “Break My Heart”, probablemente el primer gran momento del show -con interpolaciones de “Need You Tonight” de INXS-, concatenado con la cadenciosa y disco a la Chic, “Levitating”.
Las otras del exitoso y definitivo disco fueron “Love Again” -la del videoclip con Dua “cabalgando” y que contiene un reconocible sample de Bing Crosby; “Pretty Please” y “Hallucinate”, con evidentes influencias de Daft Punk, no solo por el uso ocasional del efecto vocoder sino por las lineas de bajo sintetizado; “Physical” y “Don’t Start Now”, ambas ubicadas en el encore.

Del primer disco solo escogió dos temas, como si quisiera comenzar a dejarlo atrás. Una fue la imprescindible “Be the One” y la otra, “New Rules”.
Dos de sus más exitosas colaboraciones fueron puntos álgidos, y fueron tocadas una detrás de otra. Primero “Electricity” (colaboración con Silk City) y “Cold Heart” (que incluyó al principio un extracto de “Rocket Man”), sorprendente dueto con Elton John que convirtió al legendario inglés en el primer artista en alcanzar el puesto 1 durante seis décadas consecutivas.
En Dua Lipa conviven diversas influencias que van de Daft Punk a Moloko/Roisin Murphy, pasando por Goldfrapp, Cristina Aguilera, Kylie Minogue, Alicia Keys…pero sin que ninguna de ella sea dominante.
Y si algo engrandece a un artista es que en directo suene mejor que en las grabaciones, muchas veces exageradamente producidas y asépticas, y que sobre un escenario suenen mas cercanas y orgánicas.
Y además, claro, está la cautivadora Dua Lipa, que parece casi una mujer creada con IA.

Janelle Monáe: la coctelera
No le tocó facil a la cantante, compositora, rapera y actriz de Kansas City en el peor momento de sol y calor despiadado. Su show colorido merecía otra ubicación y no a las 7 de la noche.
Se presentó acompañada de una banda de alto calibre conformada casi en la totalidad por mujeres, lo cual incluye metales, teclados/secuencias, batería, bajo, guitarra y bailarinas.
Monáe realiza una de las mas seductoras mezclas que exista hoy dentro del amplio universo de la música negra, metiendo en la coctelera rap, funk, afro beat, reggae y R&B, con resultados magistrales. Por su música desfilan Prince, James Brown, Bob Marley, Fela Kuti, George Clinton, Sly Stone, Erykah Badu, Beyoncé y más.
Su personalidad, voz y evidente sensualidad, conforman una propuesta de altos quilates y sumamente pegadiza.



El setlist fue muy representativo de ese abanico, y fluyó de manera sensacional, metiéndonos el “flow” en el cuerpo durante una hora. Aunque cada tema tuvo su peso específico, habría que destacar “Champagne Shit”, “Haute”, “Q.U.E.E.N.”, “Lipstick Lover”, “Make me Feel” y “Tightrope”, con la que finalizó de manera triunfal.
Al final, en un mensaje políticamente correcto y aplaudido pidió que no siguieran muriendo niños en Gaza y se mostró contraria contra el fascismo, el antisemitismo y la islamofobia.
Garbage: la sorprendente Shirley Manson
El cuarteto formado en 1993 en Madison, Wisconsin, por Duke Erikson (bajo, guitarra, teclados), Steve Marker (bajo, guitarra, teclados), Butch Vig (batería, percusión, teclados) y Shirley Manson (voz, ocasionales guitarras y teclados), ha tenido una trayectoria con altibajos, con muchas pausas entre discos.
Pero se ha mantenido incólume y con un discurso coherente desde que irrumpió en las postrimerías del grunge y el shoegaze, el auge del trip hop y el rock electrónico.
Si algo quedó claro es que el tiempo no parece que hubiera pasado por la voz de Manson. La escocesa lució cómoda cantando, aunque no tanto con el calor sofocante que la puso más de una vez en situación comprometida. No contribuyó mucho a aligerar la carga la vestimenta que lució.

Garbage conformó un fantástico setlist que incluyó varios de sus temas más esperados, como el industrial “The Men Who Rule the World” (con el coro “money money money”), la pegadiza “Stupid Girl” -del primer disco de 1995-, la melódica y guitarrera “I Think I’m Paranoid”, la popera “Cherry Lips (Go baby Go!)”, la exquisita “Special” -ambas del segundo álbum de 1998- y la increible versión de “Cities of Dust” de Siouxsie and The Banshees”, una influencia vocal ineludible para Shirley, aunque no la única (Lene Lovich, Danielle Dax, Pat Benatar, Toni Halliday de Curve)
Fue un concierto redondo, perfecto, con un sonido óptimo.
La parte final fue una seguidilla de temazos: “Vow”, “Wolves”, “When I Grow Up”, “Only Happy When it Rains” y “Push It”.
Nada como reinvidicar a una banda en directo que siempre ha jugado un papel secundón, rol sin duda injusto.
Manson pidió disculpas a los españoles por una ausencia de 30 años.

Smashing Pumpkins: el cierre con decibelios
Muchos de los que fueron a disfrutar a Dua Lipa, no estaban interesados en la banda que comanda Billy Corgan. Lógico, son públicos distintos y propuestas casi antagónicas. Pero así son los macrofestivales, hay para todos.
Con un volumen salvaje (esto seguro va a ser un argumento de los vecinos, porque la onda expansiva es de kilómetros), Corgan llegó junto a dos de los origimales miembros que regresaron hace unos años (James Iha, Jimmy Chamberlain) y el resto de las calabazas que acompañan en los tours (Jack Bates, Katie Cole, Kiki Wong)


La banda nacida en Chicago durante los días álgidos del grunge y que nunca se consideró grunge -quizá por ser de otra ciudad- aunque con algunas coincidencias, sigue viviendo de la gloria de sus discos de los 90, especialmente Siamese Dream (1993) y el épico Mellon Collie and the Infinite Sadness (1995)
Hay algo en el sonido de los Smashing Pumpkins que igual puede atraparte sin remedio (caso de los temas “Today”, “Cherub Rock” o los insuperables “Tonight Tonight” y “1979”), que provocarte un sopor eterno. Quizá sean las maneras de Corgan, demasiado previsible y plano con su voz.
Eso si, las murallas guitarreras siguen siendo salvajes y apabullantes.

Mad Cool 2024: las promesas cumplidas
El año pasado fuimos muy críticos porque hubo innumerables problemas. Esta vez, hay que decir que las promesas de mejoras se han cumplido hasta ahora: accesos fluidos, amplitud en la distribución de los escenarios, baños que no entorpecían ni provocaban malos olores, buena oferta gastronómica, lugares de hidratación, buena señalización.
No nos competen ciertos asuntos mas relativos a los habitantes de la zona, especialmente el del ruido, que es evidente se escuchaba a kilómetros.
En cuanto a coincidencias de horarios, las hubo y las habrá -cosa inevitable- pero en menor cuantía porque ahora son cuatro días en lugar de tres, algo que también ha mejorado la circulación interna.
El problema probablemente sin solución es el periplo para llegar hasta el Espacio Iberdrola Música.
Está por verse aún si este lugar -sin duda, amplio- podrá seguir albergando macrofestivales como Mad Cool.
Juan Carlos Ballesta
Fotos cortesía de Mad Cool
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