La cuarta y última jornada del festival del macro festival madrileño tuvo varios puntos álgidos. Además de The Killers destacaron Nathaniel Rateliff y Lord Huron, mientras Avril Lavigne generó una gran ola nostálgica
Mad Cool Festival 2024
Espacio Iberdrola Música
Villaverde Alto, Madrid
(Julio 13, 2024) (Cuarto día)
El cartel del cuarto y último día del Mad Cool tuvo de todo, desde el más genuino rock norteamericano hasta el estruendoso metalcore, pasando por el poprock prematuramente nostálgico, el indie rock, el soul, y la electrónica de baile.
Nathaniel Rateliff & The Night Sweats y Lord Huron: lo mejor de la música norteamericana de raíz
El escenario Orange cobijó lo que más disfrutamos de la jornada. Siempre poder estar cerca es un plus. Primero fue el nativo de St. Louis, Missouri, afincado en Denver, Colorado, Nathaniel Rateliff, quien acompañado de su fantástica banda The Night Sweats estrenaba material del nuevo disco, South of Here (2024).
Como suele ocurrir en los festivales, con un setlist limitado por el tiempo, hubo revisión de los pasados discos, los que la gente ya conoce. Hacía un calorón a las 7 de la tarde, pero la orientación del escenario no lo convertía en algo tan grave como en en el caso de Arlo Parks, que estaba tocando en simultáneo en Región de Madrid, donde el día previo casi nos disecamos viendo a Benjamin Clementine (leer crónica)
Quizá hubiera sido acertado haber anunciado un adelanto de horario en el caso de Arlo Parks, dado que Tyla -que tocaba a las 6- se retiró.
La banda de Nathaniel es realmente notable. Con una sección de metales, órgano, pedal steel, guitarra, teclados, batería y bajo, hace un paseo maravilloso por parte de la música estadounidense. Partiendo de una sensibilidad folk, la banda suma ingredientes dosificados tomados del country, el soul y el rock sureño. El resultado es una de las más sólidas y emotivas propuestas actuales dentro de ese territorio que se ha dado en llamar Americana.
Aunque ya vienen tocando en concierto la versión de “Dancing in the Dark” de Bruce Springsteen (Born in the U.S.A., 1984) y no era una sorpresa, fue un placer disfrutar de ella
Al rato, en ese mismo escenario, ocurrió otra de las mejores actuaciones del día y del Mad Cool: Lord Huron
La banda de Los Angeles comandada por el cantante y guitarrista Ben Schneider, y que también conforman Mark Barry (batería), Miguel Briseño (bajo, guitarra), Tom Renaud (guitarra, coros), con el apoyo en conciertos de Brandon Walters (guitarra, coros) y la magnífica Misty Boyce (teclados, voz), hizo un breve y representativo paseo por su discografía.
Esa selección hizo justicia de todo el abanico estilístico de Lord Huron, que combina country, western, folk rock, rockabilly, surf rock y grandiosas baladas, habitando un territorio que a veces recuerda a Chris Isaak, en otras a Nick Waterhouse, o incluso Richard Hawley, y por supuesto a iconos como Neil Young o The Band.
La participación de Boyce fue particularmente relevante, no solo en teclados, sino cantando partes como solista. Schneider, en varias canciones utilizó el recurso de hablar por una cabina telefónica microfoneada, para así teatralizar algunas de las letras.
Además, siempre se mostró encantado de estar en España por primera vez y deseó regresar pronto, lo cual, luego del performance redondo, fue muy aplaudido por el público, parte del cual era notablemente fan de Lord Huron.
Su presentación ocurrió durante los últimos dos tercios del show de Avril Lavigne, ubicado en el escenario principal y cuyo sonido se metía con fuerza durante los silencios entre canciones.
Más adelante otra banda norteamericana, The Gaslight Anthem, ofreció un apreciado concierto, aunque no llegó a los niveles de sus predecesores en el mismo escenario.



Avril Lavigne y Bring Me The Horizon: antítesis musical
Era de esperarse que la exitosa cantante canadiense de pop-punk congregara un público considerable, buena parte de él fanáticas declaradas (así lo dejaban en claro durante cada canción, bailando y cantando) que crecieron con la artista. Fue como un ejercicio de nostalgia prematura, válido.
Lavigne se mostró muy simpática y agradecida, lo que además se tradujo en un setlist plagado de canciones ultra conocidas, entre ellas “Girlfriend”, “Complicated”, “Here’s to Never Growing Up”, “Hot” -una de las mas ochenteras-, “He Wasn’t” -quizá de las verdaderamente mas punketas- y el tema final “Sk8er Boi”
El show incluyó algunos efectos como confeti y largas serpentinas que el viento llevó hasta los cables eléctricos, buen show de luces y en general tuvo en buen sonido.



El bombazo de la noche fue la banda inglesa Bring Me The Horizon, el cuarteto de metalcore que celebra 20 años de formado y llegó con su séptimo disco, Post Human: Nex Gen (2024), recién salido del horno.
Fue sorprendente comprobar que, a pesar de no ser una banda que guste a cualquiera, se congregó mucho público, aunque también hay que reconocer que salvo los más fanáticos, muchos estaban tranquilamente sentados en el césped viendo las pantallas, bebiendo y comiendo (conversar era casi imposible dado el volumen brutal).
El show comenzó con un considerable retraso, no se se sabe porqué, y la intro instrumental de ambiente fue tensando la espera. Finalmente aparecieron en la elaborada tarima de tres niveles el cantante Oli Sykes, el guitarrista Lee Malia, el bajista Matt Kean y el baterista Matt Nichols, nucleo que se ha mantenido incólume desde 2004. Junto a ellos el músico de apoyo, John Jones en la guitarra rítmica.
Llamaradas, fuegos artificiales, dinámicos juegos de luces y otros efectos, son parte indisoluble de su puesta en escena. Musicalmente, la banda mezcla momentos de sensibilidad pop cercanos al rock alternativo más prosaico -en los que la voz de Sykes suena inofensiva y aniñada-, con riffs salvajes y la voz endemoniada y rabiosa del desdoblado cantante.
Bring Me The Horizon suena bipolar, pendular, y aunque se empeñen en sonar agresivos y desbocados, e incluso reconociendo que sus estructuras tienen un trabajo detrás, luce como una propuesta concienzudamente elaborada y asépticamente empacada.



The Killers: de la austeridad a la grandiosidad
Otra banda en el Mad Cool que celebraba 20 años de su primer disco es la banda de Las Vegas que comanda el vocalista Brandon Flowers, y que luego de algunas idas y venidas del resto de sus miembros fundadores, el bajista Mark Stroemer y el baterista Ronnie Vannucci Jr estuvieron presentes, no así el guitarrista Dave Keuning.
Ese rol lo ocuparon Taylor Milne y Ted Sablay, quienes pasaron a ser parte de la formación en directo desde 2017, cuando el guitarrista fundador dio un paso al lado, y aunque regresó en 2020, ese retorno no parece ser total.
Acompañaron a la banda también, el teclista Robbie Connolly y tres coristas maravillosas, Erica Canales, Nicky Egan y Miranda Joan, una configuración que The Killers comenzó a utilizar desde la gira de Wonderful Wonderful, momento a partir del cual el grupo dejó de ser el cuarteto “indie” de sus comienzos.
Aunque, claro, “indie” nunca ha sido la mejor etiqueta porque desde el comienzo ha grabado para Island Records, pero sí se movía dentro de esa estética que huía de las ostentaciones y grandes producciones.
Pero aquello cambió. The Killers demostró que entra en la categoría de banda para festivales, con una propuesta perfectamente adaptada para inmensos escenarios y grandes audiencias, lo cual incluye una dinámica en la que Flowers se conecta desde el principio con el público, auto anunciándose como “Hola Madrid, seré desde este momento su maestro de ceremonias, soy Brandon Flowers”. Ciertamente, ese fue un rol que asumió con total convencimiento.
Apoyados en una llamativa dinámica de luces y proyecciones, así como en diversos efectos, el grupo preparó un setlist en el cual todos los discos -en mayor o menor grado, menos el más reciente de 2021- estuvieron representados.
Pero como cabía esperar en un período simbólico en el que se celebran los 20 años de
Hot Fuss (2004), once de los diecisiete temas pertenecían a su primera época, que incluye también los discos Sam’s Town (2006), Day & Age (2008) y Battle Born (2012), antes de que hicieran una pausa de cinco años y comenzaran a incorporar sonoridades electrónicas.
Así, de esos discos sonaron en la primera parte, “Enterlude”, “When You Were Young”, “Spaceman”, “Smile Like You Mean It” y la ampliamente coreada por el público “Somebody Told Me”, la cual dio paso a un interesante en el cual una persona del público identificada como Daniel subió para tocar la batería en “For Reasons Unknown”. Lo hizo fantásticamente.
Otro temas de aquella etapa fueron “Runaways”, “Read My Mind” y “All These Things That I’ve Done”, con la que Brandon presentó a la banda. Así se despidieron por primera vez.



De tiempos recientes interpretaron “My Own Soul’s” con la que abrieron, “Shot at the Night” -single de 2013-, el tema más reciente, “Boy” (single de 2022), la interesante versión de “A Little Respect” de Erasure, y “Caution”. Exceptuando la versión, no fueron precisamente las que generaron mas euforia.
El grupo regresó para tocar “The Man” de Wonderful Wonderful (2017) y dos clásicos de sus inicios, “Human” y “Mr. Brightside”.
Aún quedaba por tocar The Kooks y aunque es una banda que nos gusta, ya había sido suficiente maratón después de cuatro días y emprendimos la retirada, con la respectiva larga caminata -con apariencia de peregrinaje- hasta la estación de Metro de Villaverde Alto.
Conclusión:
No hay que dejar pasar por alto que el equipo organizador del Mad Cool hizo una serie de promesas apuntando a minimizar o eliminar en la edición 2024 muchos de los errores cometidos en la edición de 2023, la primera que se hacía en el espacio Iberdrola Música en Colonia Marconi, Villaverde.
Llevar de 3 a 4 días el festival tenía un doble objetivo. El primero -anunciado- era reducir el aforo para evitar el agobio de la pasada edición. El segundo -reservado- era aumentar la cantidad de asistentes, que repartidos en cuatro fechas se traducirían en mayor cantidad de abonos vendidos.
El resultado fue que pudimos disfrutar de manera más cómoda, con menos aglomeraciones, con disposición de escenarios (menos que en 2023) mejor planificado, ubicación de baños en lugares que no entorpecían la circulación (aunque habia unos a cierta distancia del escenario principal que dificultaban la visión) y una zona gastronómica adecuada y con espacio suficiente.
Muy destacable que haya habido kilómetros de césped artificial, con lo cual era posible sentarse en cualquier sitio.
Aunque en un festival no se pueden evitar las coincidencias de horario, esta vez no fueron insalvables, y salvo excepciones, fue posible poder escoger sin perderse a otro artista de interés.
Un aspecto que es perfectible de ser mejorado es el del acceso. La línea C3 de Cercanias (que va de Aranjuez a Chamartin y al revés) es la que en realidad debe ampliar su horario hasta la estación Sol ya que es la más cercana, en lugar de redundar ampliando horario con el Metro y la C5 de Cercanias desde la estación Villaverde Alto, que quedan mucho mas lejos y están juntas.
Igual es muy recomendable que esas ampliaciones de horario no sean solamente hasta Sol, ya que hay muchísimos asistentes que deben llegar a intercambiadores como el de Moncloa, Príncipe Pío o Plaza Castilla para coger líneas nocturnas de autobuses para diversas zonas de la Comunidad de Madrid. Esto puede también ser resuelto con lanzaderas que vayan a esos intercambiadores, lo que facilitaría mucho la vida a miles de personas.
En cuanto a los aspectos técnicos, hay menos críticas que en 2023. Quizá el mayor chasco ocurrió con el sonido de Pearl Jam. Hubo algunos retrasos puntuales, pero salvo el de Russian Red, ninguno fue excesivamente grave.
Juan Carlos Ballesta
Leer también:



