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Pearl Jam naufraga y Larkin Poe salva con suficiencia el día 2 de Mad Cool

Mad Cool Pearl Jam
Foto: Andrés Iglesias

El segundo día del festival madrileño fue menos atractivo, con Larkin Poe abriendo en grande y un intenso Pearl Jam con notables problemas de sonido

Mad Cool Festival 2024
Espacio Iberdrola Musica
Villaverde Alto, Madrid

(Julio 11, 2024) (Segundo día)

 

Larkin Poe: la revelación tempranera

Los retrasos -recurrentes últimamente- en las líneas de Cercanías hicieron que el plan de llegar con tiempo para ver a Larkin Poe se vieran amenazados. Esta vez no tocaba Dua Lipa y el tren iba holgado de gente. Cuando bajamos en la estación San Cristobal Industrial la banda de las hermanas Lovell comenzaba a tocar. Su sonido potente nos fue acompañando en la caminata y afortunadamente solo perdimos los dos primeros temas.

El sol inclemente no fue obstáculo para que un relativamente numeroso público -tomando en cuenta la hora y el clima- se congregara para disfrutar del talento inmenso que atesoran Rebecca y Megan Lovell, acompañadas de otros dos musicazos: Tarka Layman (bajo) y Ben Satterlee (batería).

Todos ahí sabíamos que Larkin Poe es un grupo genuino, surgido de la Norteamérica profunda (Calhoun, Georgia) que recoge décadas del mejor rock sureño, del country rock y del blues eléctrico, vale decir, de leyendas como The Allman Brothers (a quienes recordaron avanzado el concierto), Black Oak Arkansas, Little Feat, ZZ Top, Stevie Ray Vaughan y Lynyrd Skynyrd.

Todos ahí sabíamos lo que íbamos a ver y por eso el esfuerzo en llegar temprano.

Mientras disfrutábamos a plenitud del desparpajo y simpatía de Rebecca en la voz principal y guitarra eléctrica y Megan haciendo maravillas con la guitarra lap steel (tocada en posición horizontal), nos sobrevino un pensamiento a modo de pregunta que resultó ser premonitorio: ¿Veríamos algo mejor en el resto de la jornada? ¿Disfrutaríamos otra propuesta tanto o más que Larkin Poe? “Claro, falta mucho y está Pearl Jam, era la respuesta

Como suele pasar con las grandes bandas que suenan muy bien en discos, son aun superiores sobre un escenario. Y con las Lovell el rock suena a gloria.

Mad Cool 2024 Larkin Poe
Foto: Javier Bragado

Pearl Jam: decepción a medias

Todo es posible en un macro festival. El primer día del Mad Cool gozó en general de un buen sonido en casi todos los conciertos, sin embargo la segunda jornada fue lo contrario, salvo excepciones.

¿Qué puede haber pasado para que Pearl Jam, el cabeza de cartel, haya sonado tan mal? ¿Se puede permitir una banda de ese calibre un sonido tan mediocre? Más allá de las evidentes deficiencias en la voz de Eddie Vedder, producto de una grave afección reciente, el sonido comparado al de Smashing Pumpkins la noche previa tenía mucha menos ganancia, no sabemos si por reclamos del entorno, el viento (lo dudo) o algún problema técnico.

Si lo comparamos con Garbage, que sonó realmente bien a un volumen razonable pero potente, balanceado y con la voz en primer plano, lo de Pearl Jam fue un despropósito.

El audio sufrió de discontinuidades, como una especie de ola que iba y venia, afectando sobre todo los agudos y a la poca profundidad de las frecuencias bajas. Aunque mejoró algo en el tramo final, nunca fue suficiente. Quizá cerca del escenario no haya sido tan evidente, pero la mayoría del público lo notó, lo sufrió y aguantó estoicamente por tratarse de una banda con una historia apabullante.

Nos recordó al concierto de Red Hot Chili Pepper en Mad Cool 2023 (leer aquí) cuyo sonido parecía el de un viejo radio transistor.

Y claro, esta circunstancia minimiza lo medular: el performance, que fue brutal.

Allí, tras esa cortina invisible del mal sonido estaban las rabiosas y siempre afiladas guitarras de Mike McCready y Steve Goddard, el robusto bajo de Jeff Ament y la sólida batería de Matt Cameron.

Mad Cool Pearl Jam
Foto: Javier Bragado

El de Pearl Jam era el concierto más esperado de la jornada y su inmenso legado había congregado miles de fans, muchos de los cuales se situaron en los predios cercanos al escenario desde mucho antes.

Casi quince minutos después de lo previsto arrancó el show con “Lukin” y “Corduroy”, llevándonos de entrada a No Code (1996) y Vitalogy (1994), dos discos centrales, cuando Vedder y el resto de la banda luchaban contra el establishment de MTV y Ticketmaster, luchas que parecen haber sido olvidadas, especialmente la de la venta de entradas, abusos que siguen vigentes.

Pearl Jam llegó a España con un nuevo disco, Dark Matter, el duodécimo de su carrera. Como era lógico, dedicaron parte del concierto a revisarlo, tocando seis canciones, casi un tercio del total (21).

Scared of Fear”, “React, Respond”, “Wreckage”, “Dark Matter”, “Upper Hand” y “Running”, apenas comienzan su recorrido y ya el tiempo dirá si alguna quedará como imprescindible en el setlist de los conciertos.

Mad Cool Pearl Jam
Foto: Javier Bragado

Hay discos que fueron dejados de lado al completo. El resto de lo publicado en el siglo 21, salvo “Unthought Known” de Backspacer (2009) (que fue tocada por primera vez en directo y Vedder dedicó a Javier Bardem), brilló por su ausencia.

El segundo disco más consentido fue el debut, Ten (1991), del cual interpretaron ante la euforia de los asistentes, “Why Go?”, “Even Flow”, “Black”, “Porch” y ya en el encore, “Alive”. El clásico “Jeremy” fue dejado de lado y paradójicamente su lado B, “Yellow Ledbetter”, fue escogida para cerrar el concierto.

De Vs (1993), Vitalogy (1994), No Code (1996) y Yield (1998) escogieron con pinzas un total de siete temas, todos ellos representativos del Pearl Jam mas combativo, aquellos años en los que Vedder incluso se trepaba por las torres de luces de los escenarios.

Entre ellas, “Better Man”, con la que abrieron el encore, fue dedicada al legendario Miguel Ríos -que este año está celebrando sus 80 años- y su hija.

A pesar de todos los loables intentos de Vedder de conectar con el público (incluso habló de cuando tocó en la desaparecida Revolver), leyendo textos en castellano, dedicando canciones y sensibles palabras a la banda navarra Motxila 21 (con miembros con síndrome down que había ya tocado) y dándolo todo y más con la voz afectada, y de la energía de la banda, el concierto nos dejó un sabor agridulce.

Mad Cool Pearl Jam
Foto: Javier Bragado

Russian Red, Michael Kiwanuka y Mando Diao: sensaciones pendulares

El show de Russian Red comenzó con casi una hora de retraso. Aunque no hubo nadie que anunciara al público lo que ocurría, pudimos intuir que se trataba de un problema de seguridad por el viento que había. El personal de seguridad apartó al público unos metros hacia atrás y fuimos testigos de como desmontaban casi la totalidad de la pantalla por presentar peligro dado el movimiento pendular.

La madrileña Lourdes Hernández, afincada desde hace años en Los Angeles y a quien teníamos muchos sin ver en directo, ha lanzado un nuevo disco, Volverme a enamorar, luego de un largo período de silencio.

Ese nuevo material lo combinó con lo más conocido de sus primeros discos, cuando tuvo un notorio impacto en la escena indie.

No fue exactamente un show memorable, pero si lo suficientemente cálido como para conectar con la gente que habia aguantado la tentación de moverse a otro escenario.

Mad Cool Russian Red
Foto: Daniel Cruz
Mad Cool Russian Red
Foto: Daniel Cruz

En ese mismo escenario Orange, se congregó un considerable número de personas para disfrutar de la banda sueca Mando Diao, cuyo rock de tintes oscuros y garageros es realmente atractivo.

Desafortunadamente el sonido fue mediocre, casi insoportable por momentos. Y no solo por cosas achacables al “viento”, sino que realmente los instrumentos (especialmente la batería) sonaban mal y la mezcla parecía una bola sonora indefinible. Aún así, el repertorio es suficientemente poderoso y el público aguantó.

Mad Cool Mando Diao
Foto: Daniel Cruz

En el escenario principal el británico Michael Kiwanuka desgranó su fino R&B acompañado de una estupenda banda y coristas. Como no ha editado discos recientemente, el repertorio estuvo basado en sus tres discos, y aunque su música es de una elegancia y sofisticación innegable, el calor y el sol no permitieron disfrutar de ella adecuadamente.

Mad Cool Michael Kiwanuka
Foto: Andrés Iglesias
Mad Cool Michael Kiwanuka
Foto: Andrés Iglesias

Keane: demasiado seguro

Que duda cabe que el cuarteto inglés que conforman Tom Chaplin, Tim Rice-Oxley, Richard Hughes y Jesse Quinn es una apuesta segura. Demasiado segura, quizá. Celebran 20 años de su exitoso álbum debut, y cinco años sin uno nuevo, ya la convierten en nostalgia antes de tiempo.

Keane es de esos grupos que luego de debutar con canciones que rápidamente pasaron a formar parte del inconsciente colectivo (especialmente “Everybody’s Changing”, “This is the Last Time” y la insuperable nostalgia de “Somewhere Only We Know”) , no ha mostrado mucha capacidad de renovación ni de querer aventurarse como si pasó con Radiohead luego de Ok Computer (1997), justamente el disco que inspira este carácter melancólico de Keane y que ya había inspirado a Coldplay, Travis, Starsailor y otras bandas.

Keane ha preferido ser una banda segura, esa que todo el mundo sabe qué va a tocar, como va a sonar y que los promotores de festivales pueden utilizar como comodín. Tiene su público, sin duda, pero no tan apasionado como para pasar horas buscando el mejor sitio frente al escenario. La gente disfrutaba de la seguidilla de canciones, las cantaban, movían un poco el cuerpo, tomaban y muchos aprovechaban para comer en el césped artificial.

Y así, fueron dejándose colar, entre otras, “Bend and Break”, “Nothing in My Way”, “We Might as Well Be Strangers”, “The Way I Feel”, “Perfect Symetry” e “Is It Any Wonder”, mientras crecía nuestro aburrimiento.

Mad Cool Keane
Foto: Javier Bragado

Greta Van Fleet: formulaico y derivativo

La curiosidad de ver a la banda de Michigan de los hermanos Kiszka, Joshua (voz), Jake (guitarra) y Sam (bajo), ahora más madura, nos atrapó un rato, cuando ya habíamos decidido que tras la decepción de Pearl Jam no había nada más que ver.

Mad Cool Greta Van Fleet
Foto: Javier Bragado
Mad Cool Greta Van Fleet
Foto: Javier Bragado

El sonido totalmente derivativo de Led Zeppelin, Black Sabbath y otros iconos, volvió a reforzar el poco interés que nos despierta esta banda, que nos suena y luce demasiado impostada y artificial, sin que ello signifique que no sean buenos instrumentistas.

Luego de cuatro canciones decidimos emprender la retirada, aun con dos jornadas por delante.

Juan Carlos Ballesta

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