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Mágicos Cabrones del Ruido: mirar hacia atrás para avanzar

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Mágicos Cabrones del Ruido

El dúo malagueño formado por Pablo Garrrido y Javier Muñoz, publican su segundo disco, otro puñado de canciones de espíritu bailable y libre

Mágicos Cabrones del Ruido
Tocan los ritmos de la pasada moda

Auto editado. 2020. España

El primer disco, Música Negra (2019), nos había dejado claro que la resurrección musical de Javier Muñoz (guitarra, coros) y Pablo Garrido (voz principal, batería, percusión electrónica, secuencias) apuntaba lejos en el horizonte. Su paso por la sala Moby Dick de Madrid lo corroboró.

Ahora, los dos tercios de la incendiaria y recordada banda malagueña Tom Cary, que sacudió los escenarios de España y América en la transición entre las primeras dos décadas de este siglo, nos sacuden con el segundo capítulo del proyecto con nombre canalla y adictivo: Mágicos Cabrones el Ruido.

Con la reciente adición de Marcelo Moreno en sintetizadores y bajo para su faceta en directo, llega Tocan los ritmos de la pasada moda, un nombre que da pistas iniciales sobre la orientación de las seis piezas que lo componen.

La estupenda ilustración de Miguel Sánchez Espinosa es el contacto inicial que precede la audición. Su autor representa una variopinta “procesión” con personajes diversos (políticos con aspecto de corruptos, guardia de seguridad en plena represión, mujeres haciéndose un selfie, una pareja mayor, cuatro amiguetes tramando algo que se presume “non santo”…). Mientras, Javier -detrás del logo cargando la guitarra- y Pablo -al medio con ojos extraviados y boca abierta- se confunden entre todos ellos, mientras se destaca la figura de Jesucristo cagando la cruz.

Esta imagen, resulta más que reveladora y adquiere un valor mayor aunque en principio no haya contemplado las imprevisibles circunstancias que obligaron a cancelar procesiones en Andalucia y toda España.

El disco, liberado en plena Semana Santa y durante el momento álgido de la pandemia del Covid19, inevitablemente nos hizo retrotraernos al capítulo vivido por Tom Cary en su visita a Caracas hace casi 11 años cuando contrajeron el virus N1H1 (leer aquí).

Este nuevo disco contagia como un virus, en el buen sentido. Es una virulencia más que bienvenida y no hay vacuna que valga.

El sonido de tu nueva verdad” abre el disco. Un funky de contagioso ritmo, con algunos dosificados scratches y un teclado dominante que lleva la melodía principal sobre la que Garrido desgrana la irónica letra: “…ya es tiempo de admitir el error / es el sonido de tu nueva verdad / es fuerte, es caliente / te hace vibrar / Es el sonido de tu nueva verdad / se escapa, golpea / te hace vibrar…”.

En una poco usual estructura, la segunda mitad de la canción es instrumental, haciéndose más bailable.

El segundo track, “Alimento, sueño, placer y venganza”, es un poderoso electro pop bailable a lo Primal Scream, LCD Soundsystem o Chk Chk Chk, con una vocalización libidinosa y una fabulosa guitarra-bajo distorsionada sobre la que los sintetizadores navegan a placer.

Paranoides” -que cuenta con un fantástico vídeo– se adentra en terrenos del post punk y el rock industrial, con una guitarra ampulosa, no demasiado lejana a Killing Joke.

Arde”, la pieza más corta del disco, baja las revoluciones y al mismo tiempo gana en misterio, gracias a la sigilosa vocalización de Pablo. Contrasta con “Marques de Alborán”, que incorpora una cadencia a medio camino entre el calipso y las etiopiques.

Finaliza el mini-LP con “Memento Mori”, pieza gobernada por una dominante rítmica electrónica que se vuelve más intrincada en la segunda mitad y durante buena parte de la cual Garrido repite “Hay una voz en mi cabeza preguntando”…

El disco fue grabado y producido en los estudios Space Mountain del gran bajista de Killing Joke, Martin “Youth” Glover, por  Iván Moreno, Javier Muñoz y Pablo Garrido y masterizado por éste último en Sala 8 Estudios en Málaga.

Los Mágicos Cabrones del Ruido prosiguen su camino en la consolidación de un sonido distintivo que, tal como el nombre del disco indica, echa mano al pasado para retorcerlo y ofrecernos una propuesta de futuro.

Juan Carlos Ballesta