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María Rodés: el intuitivo arte de cantar y hechizar

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María Rodés Lilith
Foto: Erika Prüfert

En una reveladora conversación con la cantautora barcelonesa, desgranamos a Lilith, su nueva joya discográfica sobre el mundo de las brujas.


Su sexto disco, Lilith, reconfirma a la cantautora María Rodés como una de las más atractivas y honestas creadoras de la actualidad en España. Nueve canciones con las que explora el mundo de las brujas como sinónimo de la libertad femenina, conforman uno de las obras más exquisitas de 2020.

De eso y más conversamos.

Juan Carlos Ballesta

 

María Rodés es una artista con denominación de origen. Con cada nuevo disco construye su distintivo universo, ajena a modas y tendencias y fiel a las maneras artesanales e intuitivas de un oficio, el de cantautor, siempre competido y en el que la autenticidad, aunque no sea suficiente, es condición necesaria para destacar.

Ella es de esas artistas con las que apetece conversar. Su comedida timidez es el dique de contención de su modo de hablar, pausado y dulce, y también el de su aterciopelada manera de cantar. Es parte de su encanto, sin premeditaciones. No hay divismo ni imposturas.

Un encuentro cara a cara, en estos tiempos que corren, se ha convertido en un lujo, cuando no un riesgo. Por ello el esfuerzo se agradece. Detrás de esa aparente candidez, su cercanía es notable. Nuestro anterior encuentro cercano con María ocurrió vía telefónica en ocasión de Eclíptica (entrevista aquí), su estupendo disco anterior, cuyo concierto de lanzamiento en Madrid disfrutamos plenamente (crónica aquí).

Tal como ocurrió con Eclíptica, para el que escogió desarrollar pequeñas historias en forma de canciones sobre la base de los escritos de su antepasado Lluis Rodés, director del Observatorio del Ebro durante la Guerra Civil, para Lilith también eligió un atractivo tema para hilar las canciones alrededor de un concepto.

María Rodés
Fiestas de San Isidro 2019. Foto: Óscar Ribas Torres

La llegada de Lilith

El nuevo álbum toma el nombre del espíritu femenino de la oscuridad, primera mujer de Adán, al que no quiso someterse y por ello abandonó el Edén, yendo a parar al Mar Rojo, donde se alió con el diablo.

Es un mito apasionante y cuyo poder simbólico ha crecido en el siglo 21. Da mucho de sí para desarrollar canciones, tal como ha ocurrido en la literatura y el cine.

Lilith tuvo varios amores e hijos, por lo cual puede considerarse la primera mujer libre de la historia y por ello considerada tradicionalmente como “mujer fatal”, la perdición de los hombres, de la que había que huir.

Representaba todo lo contrario de una esposa fiel y sumisa y por ello se perpetúa la imagen de Lilith a lo largo del tiempo con diferentes iconografías: serpiente, mitad animal y mitad humana, diablesa, mujer de belleza y sensualidad arrebatadora, siempre desnuda y provocadora.

Maria Rodés se inspira en ese atrayente mundo de las brujas para este su exquisito sexto álbum, y se sirve de él para rendir homenaje a todas aquellas mujeres arrojadas y valiente que, sin temer las consecuencias, se han atrevido a mostrar su inteligencia, sus ideas, su curiosidad, su creatividad y su inconformismo. Muchas acabaron en la hoguera, otras, en tiempos más cercanos, condenadas al ostracismo o incomprendidas. Otras, como no, triunfadoras con todo en contra.

Como una bruja en busca de sus orígenes, María se adentra en un fascinante viaje entre mitos y leyendas para confeccionar nueve canciones en forma de hechizos, que nos transportan a un universo mágico.

Echa mano para ello tanto a las historias recopiladas como a diversos ritmos y construcciones musicales de raíz folclórica, de España y Latinoamérica. Para ello contó con una magnífica banda conformada por “cuatro brujas y un “hechicero”: Isabelle Laudenbach (guitarra, charango, coros), Marta Roma (chelo, coros), Marina Tomás (guitarra eléctrica, coros) y Pep Pascual (clarinete, fliscorno, percusión, coros).

Nueve canciones componen Lilith, bajo la producción de Joel Condal y la propia María Rodés, grabadas en Ophiura Studio (Premià de Mar), comenzando con la corta “A la Luna Venidera”, un conjuro iniciático que da paso a los siguientes 27 minutos de gran delicadeza, emotividad y buen gusto.

Cada tema, un descubrimiento, un bálsamo.

Maróa Rodés Lilith
Ilustración: María Freire

En ellos, María aborda los ritos chamánicos de la emblemática curandera mexicana María Sabina (“La Extraña”); la emotiva jota “Seguramente fui yo”; historias de amor entre brujas y diablos (“Carta al Diablo” y “Pelo Rojo”); versos de Alfonsina Storni a ritmo de chacarera (“Con Los Pies Desnudos”); fragmentos del Libro de las Mujeres, escrito por Jaume Roig en el siglo 15 (“Les Bruixes Tornen”) y hasta una versión convertida casi en una canción de cuna de la conocida guarania “Recuerdos de Ypacaraí”.

Desgranando a Lilith

Una tarde otoñal de esas llenas de incertidumbre en las que Madrid se debatía entre las medidas sanitarias de unos y otros, y con sus calles casi vacías, nos encontramos con María Rodés para desarrollar una conversa sobre Lilith

Mi impactante primer encuentro con tus canciones sobre brujas fue en la muy interesante presentación que realizaste en la sala de las pinturas negras de Goya en el Museo del Prado, en el marco de Festival Internacional de Arte Sacro, FIAS 2019.

¿Cual fue el génesis de estas canciones?

Fue un poco antes del FIAS. Fue en el pueblo donde yo me crié y donde viven mis padres, Cabrera de Mar (Barcelona), que un día llegó a mis manos un librito que trataba las leyendas de brujas que había habido en el pueblo.

Mientras lo leía me vino a la mente la pregunta de ‘cómo hubiese sido vista yo en el mismo pueblo en el siglo 15, una mujer soltera y sin hijos, con vida errante como música’. Entonces pensé que en el siglo 15 hubiese sido vista como una bruja.

De ahí nació mi curiosidad por el mundo de las brujas y mi interés por el tema. Entonces hice un post en Instagram con un lugar donde dicen que se reúnen las brujas, que es el dolmen de Vallgorguina, y lo vio el director del festival, Pepe Mombeán, quien me dijo que si hacía algo con el tema de las brujas le gustaría presentarlo en el FIAS.

Eso para mi fue como un motor creativo que me impulsó a darle forma. Lo presenté también en la Sala Negra de los Teatros del Canal.

¿Cuándo empiezas a darle forma a los relatos de Lilith y a este nuevo disco conceptual?

A raíz de esa pregunta que me hago a mi misma, empiezo a investigar primero las leyendas de brujas que hay alrededor del pueblo y toda la zona, y empiezo a descubrir que hay leyendas de brujas en toda la península, que está lleno de leyendas de aquelarres.

Comienzo a informarme y también empiezo a leer más libros que vinculan el feminismo con el mundo de las brujas. También el libro “W.I.T.C.H” que habla de un movimiento que hubo en los años 60, que hacía esa asociación brujas-feminismo y ese proceso de documentarme empiezan a nacer las canciones.

Tanto en Europa como en América abundan las leyendas e historias sobre brujas. ¿Hay algo de ellas en Lilith? Musicalmente se intuyen influencias del folclore latinoamericano

Sobre las brujas del resto de Europa no investigué, aunque está claro que la Inquisición afectó a todo el continente. En cuanto a la influencia latinoamericana tiene mucho que ver que siempre que he viajado me da la impresión de ser lugares muy mágicos. En especial México tiene el realismo mágico muy presente. También la música andina, la conexión que tiene con la tierra.

Por varias razones me despierta sensaciones mágicas.

En toda Latinoamérica existen esas historias. La literatura y la historia escrita y oral está repleta de esas figuras, y en parte el término “realismo mágico” está impregnado de leyendas, mitos y creencias. La Sayona, La Llorona, son parte de ese sincretismo tan latinoamericano que mezcla lo hispano, indígena y africano.

Son ideas muy antiguas, ancestrales. Quizá el lado más indígena, la magia como fuente de inspiración, es lo que me ha atraído.

De forma intuitiva ese imaginario me llevó a Latinoamérica y quise incorporar ese mundo musical, que además me fascina y me atrae mucho.

Dentro de las influencias que se perciben hay diversos ritmos

Si, hay cumbia, chacarera… elementos de México, Colombia, Argentina, Paraguay.

Tampoco he ido tanto a Latinoamérica como quisiera. Siempre he querido ir a Perú, un país que me atrae mucho. La música andina en general me atrae mucho, su sonoridad… es algo que no puedo racionalizar.

¿Cuando lo grabaste?

Lo grabé casi todo este año. “Carta al diablo” la grabé en septiembre de 2019 y “La extraña” poco después. El resto fueron grabadas entre mayo y junio de este año.

¿Cómo hiciste para elegir a los músicos idóneos para el proyecto?

Yo pensé primero el proyecto para las presentaciones en el FIAS. No tenía claro que fuese a haber un disco después. Lo que si valoré es que quería tener una formación con posibilidades folclóricas y que además que fuera un grupo muy movible, que pudiéramos tocar en cualquier lado.

Lo ideal es el quinteto, pero no siempre se puede. Siempre quise que fueran instrumentos portables, que es como me imagino el mundo aquelarre. No me lo imaginaba con una batería, sino con instrumentos de percusión pequeños, fácilmente transportables.

Todo ha sido hecho mucho por intuición y lo que fui leyendo. Son procesos que no se racionalizan tanto. Vas hablando con gente, escuchando…También quería trabajar la idea de un grupo donde la mayoría fueran mujeres. Somo cuatro mujeres y un hombre. Siempre había estado en bandas donde era al contrario, o dos chicas y tres hombres.

Entonces fue inconsciente la inclusión de ciertos ritmos

Pues si, a veces me entero cuando otros me dicen ‘has hecho una chacarera’. De tanto escuchar se me van quedando cosas en el inconsciente y a veces aflora lo que me gusta sin querer cuando estoy componiendo.

Entonces algunos que tienen amplios estudios musicales me lo dicen. Las músicas con las que toco, que tienen formación, me ayudan a darle forma a lo que de mi sale de manera intuitiva y lo potencian.

Podría decirse entonces que la música de María Rodés es esencialmente intuitiva

Pues si. Aunque hay una parte de concepto que si me fijo mucho. Hago una exploración que se convierte en mi motor creativo, pero luego la parte musical si se la dejo más a la intuición.

Yo me empapo pero me gusta que la parte musical venga de otro lugar.

¿Cómo compones? ¿Cual es el proceso que sigues?

Depende del caso. En este disco especialmente hay bastantes textos, hay un poema de Alfonsina Stormi en la chacarera (“Con los pies desnudos”), está Miguel Hernández en la introducción del disco (“A La Luna Venidera”), y en estos casos la canción nace de la letra y la música llega después.

En otros casos es al revés, aparece la música y luego busco la letra. La verdad no tengo un patrón fijo, siempre va cambiando. Nunca he tenido un método. Hay canciones que salen en 10 minutos y otras en un año, y no se muy bien porqué. A veces las canciones salen de un proceso muy orgánico y natural y la música y letra salen rápido y en otros casos todo tarda más. No se explicar porqué es así.

Hay cantautores, que justo por ser “creadores de canciones”, muchas veces se fuerzan a componer y en algunos casos cuando la musa o inspiración se ausenta por mucho tiempo, entran en un proceso de bloqueo.

Nick Cave, por ejemplo, ha confesado que el va todos los días a su oficina, en horarios de oficina, a trabajar. En otras palabras, a componer. Y muchas veces no fluye nada. Hay otros que pasan meses sin forzarse y de repente un día tienen una especia de inspiración divina.

No me ubico en ninguno de esos casos. Ni soy como Nick Cave ni tampoco espero que la musa me llegue. Yo decido y me digo ‘vale, ahora tengo ganas de crear’. Y entonces ahí si me pongo en plan Nick Cave y me pongo a trabajar. Pero no estoy cada día de mi vida componiendo.

Tengo otras áreas de mi vida, aparte de la música, que me interesan.

¿Cual de esas áreas te genera más interés y absorbe más tu tiempo?

En realidad, en mi caso, la música tiene muchas facetas aparte de la creación. Considero que soy música pero también empresaria, muy a mi pesar. Y también soy mi propia Community Manager y mi propia manager. Yo gestiono mi proyecto. Al final un músico o artista hoy en día tiene que hacer un poco de todo.

Es interesante comprobar que detrás de María Rodés y de lo que ahora se llama “marca personal” estás tu misma, sin alcabalas ni filtros. Muchos artistas no lo hacen, por falta de tiempo o lo que sea, y suele notarse.

Todo depende de la magnitud de ese artista o personaje. Puede que no den de sí para encargarse de todo y pagan para que se lo hagan.

Yo intento que haya interacción y corresponder. Me parece que es guay ser accesible. No es que me gusten tanto las redes, la que más uso es Instagram, pero no lo decido yo sino que es la que más se usa.

No me puedo permitir ser solo creadora, tengo otras facetas que cubrir para poder vivir.

Además de tu carrera musical, ¿Que otros intereses tienes?

Estoy estudiando una carrera. Estoy acabando Psicología, que es una carrera con la que me había quedado una espinilla de no haberla estudiado más joven

¿Que tanto ha impactado en tu vida la participación la estupenda pieza de identidad de marca de Estrella Damm?

Realmente el hecho que lo vean millones de personas da mucho a conocerse. Pero a la vez es muy efímero porque ya para la siguiente pieza hay otra persona, a la siguiente otra y así… Es como una gran publicidad pero que tiene un tiempo y pasa. El tiempo dirá.

En medio de esta inesperada situación, llena de preguntas sin respuestas, ¿Que planes tienes con Lilith?

Afortunadamente el disco tiene una trayectoria previa en directo que me da tranquilidad. Si ahora no podemos presentarlo al menos me tranquiliza como madre del proyecto que tenga ya una vida previa.

Pero ya veremos, esto es una incógnita para mi y para todos. Tengo ese plan B de la psicología, porque los psicólogos seguro se van a necesitar (risas compartidas)

Todo apunta a que los psicólogos tendrán una alta demanda en estos próximos años

La intuición de ponerme en esta carrera, parece que fue buena. En la música siempre voy a estar porque es mi vocación y mi lenguaje. Espero que pueda vivir de ella por mucho tiempo, pero si no pues ya veremos

¿Que referentes musicales recientes han influido en este disco?

Las influencias mas directas, que tampoco son tan recientes, son mayores que yo. Una de ellas falleció, Lhasa de Sela. Me gustan sus tres discos, pero el primero, La Llorona, se acerca más a lo que hago.

Y está Juana Molina, que siempre ha sido un referente. Es una mujer que ha logrado plasmar su mundo de una forma muy genuina, tiene un mundo muy particular que lo ha podido llevar a cabo. Tiene una musicalidad muy personal.

Juana Molina empezó con la música tarde, más o menos a mi edad ahora. Pero le fue muy bien con los primeros discos, con buenas crítica hasta en el New York Times. Toqué una vez con ella. Soy muy fan de Juana.

Ellas dos podrían ser referentes principales de este álbum. Entre los 15 y 25 años uno es muy esponja y hay cosas que uno oye que llegan muy adentro. Escucho mucho también a Bjork, PJ Harvey, que son de cuando yo tenía esa edad y estaba muy receptiva.

¿Te atrae seguir descubriendo cosas nuevas?

Debo confesar que durante bastante tiempo he rehuido de la música producida y de las modas, y he escuchado mucho folclore. Estoy muy obsesionada con Simón Díaz, me gusta mucho su música. Es lo genuino de su música.

Pasa que muchas veces el músico quiere escuchar cosas muy distintas a lo que hace porque te ponen en el reto de aprender. El folclore parece muy sencillo, pero cada zona y cada cultura tiene el suyo y en realidad no lo es, tienes que entrar y entender que lo viven desde niños. Eso me atrae mucho.

¿Tienes ya en mente otro proyecto?

Si, tengo un proyecto a dúo que no se aún cuando verá la luz. Es con el productor David Rodríguez (La Estrella de David, La Bien Querida). Compuse mucho durante el confinamiento así que tengo otro disco ya.

Tras escuchar Lilith, de relativa corta duración, me asaltó el pensamiento de una segunda parte, quizá explorando las brujas de otras latitudes.

Me comentaba un periodista muy joven que me entrevistó que este disco merecía un libro-disco en el que se vayan contando las historias que fui recopilando y de donde cada canción. Pues la verdad le estoy dando vueltas a la idea de hacer un segundo disco más extendido, que incluya el contexto de las historias.

Me habéis dado trabajo (risas)