Inicio Archivo discografico Pink Floyd “Animals”: una metáfora social que cumple 40 años

Pink Floyd “Animals”: una metáfora social que cumple 40 años

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Pink Floyd

Pink Floyd
Animals

Harvest. 1977. Inglaterra

El contenido de este álbum puede resultar confuso inicialmente al observar un cerdito sobrevolando la planta eléctrica de Battersea, lugar recurrente en el viaje cotidiano de Roger Waters, bajista, principal letrista y uno de los cantantes del afamado cuarteto londinense.

Una vez que dejamos caer la aguja en el vinilo…

“Si no te importa lo que me sucedió,

Y no cuidé de ti

Zigzaguearíamos nuestro camino a través del aburrimiento

Ocasionalmente viendo hacia arriba a través de la lluvia.

Preguntándonos a que maldito culpar

Y viendo cerdos en las alas”.

Con una guitarra folk y la voz de Roger Waters, inicia este álbum conceptual lanzado al mercado británico el 23 de enero en 1977 y el 12 de febrero en Estados Unidos y el resto del mundo.

Enfocado en la crítica a la sociedad inglesa de los 70 e ideado casi en su totalidad por Roger Waters, este álbum, más allá del éxito comercial logrado, constituye uno de los trabajos más interesantes y controversiales de esta legendaria banda.

El verso que inicia este texto corresponde a la primera de dos partes de “Pigs on the Wing”, siendo la segunda la que cierra el álbum y entre las que están los temas “Dogs”, “Pigs” y “Sheep”.

No resulta fácil, incluso para el oyente fanático del grupo, lograr discernir con agudeza qué realmente trata Waters de comunicarnos.

Si retornamos a la estrofa, nos sería difícil concluir que se trata de una declaración de amor.  En ese breve minuto y un poco más, Waters nos envuelve con cierta calidez pero el mensaje no es claro.

David Gilmour y Roger Waters comparten créditos en las voces de la segunda composición, “Dogs”, la más extensa del álbum y que había sido estrenada en vivo durante la gira de Wish You Were Here con el nombre de “Gotta be Crazy”.

En sus 17 minutos Pink Floyd despliega una musicalidad propia de los 70 y poco proclive a la experimentación que evidenciaron en los álbumes anteriores.

Animals tiene un planteamiento más crudo y sencillo que Dark Side of the Moon (1973) y Wish You Were Here (1975). En este álbum la guitarra juega un rol preponderante mientras las teclas de Rick Wright procuran más una ambientación discreta que sólo se extiende al sonido de los animales mientras oímos:

“Debes estar loco, debes tener una necesidad real

Debes dormir en los dedos de tus pies, y cuando estás en la calle

Debes poder escoger la carne fácil a ojos cerrados

Y luego moverte en silencioso e invisible viento

Debes atacar sin pensar cuando el momento sea el correcto”.

Entre las siete estrofas, el desarrollo instrumental nos recuerda un poco al ‘double lead guitar’ de Wishbone Ash. Entre otros sonidos, podemos escuchar perros ladrando y Gilmour jugueteando con un sonido agudo. La rítmica convencional de Nick Mason nos mantiene enfocados en letra, guitarra y las teclas de Wright.

En “Pigs (Three different ones)”, la banda inicia con el teclado de Wright de modo reiterativo y más orientado al clásico sonido del cuarteto. Se evidencian ciertas curiosidades vocales mientras escuchamos:

“Gran hombre, hombre cerdo, que charada eres

Tú gran rueda bien entaconada, que charada eres

Y cuando tu mano está en tu corazón

Tu eres casi un buen chiste

Casi un bromista”.

Waters se apoya en el uso del vocoder (sintetizador de voz), cintas, guitarra rítmica y el bajo mientras Gilmour, como es costumbre, desarrolla su lenguaje guitarrístico en el más clásico estilo del cuarteto.

Sheep”, con el intro de piano eléctrico, nos atrapa al instante. Era otro tema interpretado en la gira anterior con el nombre de “Raving and Drooling”. El tema es una avalancha sónica cuyo protagonista sigue siendo Gilmour quien aquí desarrolla su vocabulario musical a plenitud.

“Inofensivo, pasando tu tiempo en el camino de pastizales

Mejor ten cuidado

Sólo débilmente al tanto de una cierta incomodidad en el aire

He visto sobre Jordania, y he visto

Cosas que nos son lo que parecen”.

La parte II de “Pigs on the Wing” cierra el álbum con ese mismo sentimiento folk que lo inició. Waters y la guitarra acústica nos dejan con algo inconcluso.

Es tal vez ese intrínseco elemento social irresoluto que siempre nos ha interesado y aquí es reflejado en los combatientes perros, los despóticos cerdos y los descerebrados borregos todos bajo una lírica metafórica basada en la fábula de la “Granja Animal” (“Animal Farm”) del inglés George Orwell pero adaptada a la visión personal de Waters y la Inglaterra de los 70 pero de modo muy sublime.

La famosa casa Hipgnosis, que había diseñado las portadas de los álbumes anteriores, ofreció varias ideas pero finalmente el concepto utilizado fue diseñado por Waters, quien vivía en Clapham Common y pasaba con cierta frecuencia frente a Battersea Power Station, que estaba a punto de terminar su vida útil.

La compañía alemana Ballon Fabrik (que había construido previamente aeronaves dirigibles) y el artista australiano Jeffrey Shaw fueron los encargados de la construcción de un globo con forma de cerdo de unos nueve metros (llamado Algie), el cual fue llenado con helio y colocado frente al edificio.

Fue contratado un experto tirador listo para disparar si se escapaba, pero al extenderse la sesión de fotos por culpa del mal tiempo, no pudieron contar todo el tiempo con él y el cerdo terminó soltándose de las amarras y se escapó, aterrizando casualmente en una granja en Kent.

Pink Floyd

 

 

Pink Floyd

 

 

1977 fue el año del punk y estos lucían franelas con el eslogan “I Hate Pink Floyd” (Yo odio a Pink Floyd), pero este disco es socialmente tan crítico como cualquier tema de los Sex Pistols o The Clash, solo que con otra estética instrumental, textos no tan confrontacionales y una experiencia de doce años en la industria discográfica.

Leonardo Bigott