El 10 de noviembre de 2014 vio la luz el décimo quinto álbum de la banda londinense, con material de las sesiones de The Division Bell
Pink Floyd
The Endless River
Parlophone. 2014. Inglaterra
¿Qué podía esperarse de un disco de Pink Floyd 20 años después de su último trabajo en estudio y apenas el tercero en 30 años sin Roger Waters?
Aquel álbum anterior, The Division Bell (1994), presentó a un grupo convertido en corporación al mando de David Gilmour (guitarra, voz), con Nick Mason y Richard Wright haciendo sus acostumbrados aportes, pero ya disminuidos en importancia: batería lánguida con ráfagas de energía y teclados espaciales y atmósferas etéreas.
Pink Floyd estaba soportada entonces por Guy Pratt (bajo), Jon Carin (teclados), Gary Wallis (percusión) y Bob Ezrin (producción). Con todo, pasados los años, y tras la muerte de Richard Wright en 2008, parecía una más que digna despedida para Pink Floyd.
The Endless River es lo que cabía esperar dadas las circunstancias de una banda improductiva por tanto tiempo. Y, cabía esperar poco. No es un secreto que Pink Floyd como entidad creativa dejó de producir hacía mucho más de 20 años. De hecho, ya en The Wall (1979) había dejado de funcionar como el engranado y altamente creativo cuarteto que produjo obras definitivas para la historia del rock e incluso la música electrónica.
Desde Animals (1977), el último disco fruto del trabajo grupal, a este álbum, median no solo 37 años sino un abismo en inspiración e innovación. ¿Necesitaba el inmenso e influyente legado de Pink Floyd de este disco? Probablemente no, aunque no por ello sea desdeñable el sacar a la luz grabaciones olvidadas con un aroma melancólico.
The Endless River solo suma un nombre más a la discografía y muchísimos millones de dólares a las arcas de los miembros sobrevivientes y herederos de Wright, y a la discográfica. Según Amazon, en su momento se convirtió en el disco con más pedidos previos a su lanzamiento de la historia de la tienda virtual.
Recientemente, a raíz de la venta del catálogo de Pink Floyd, David Gilmour reconoció que el disco fue producto de la presión de la discográfica y que no debieron haber sido tan condescendientes.
The Endless River parte de las sesiones inéditas realizadas durante el proceso de The Division Bell, en el que originalmente se pensaba incluir largas sesiones instrumentales conducidas por los teclados de Wright. Finalmente esa idea no cuajó y decenas de horas de grabación quedaron relegadas por años.
Gilmour y Mason decidieron recuperar esa idea con la premisa central de homenajear a su compañero fallecido, considerado por ellos la medúla del sonido de Pink Floyd. Para ello escucharon más de 20 horas de aquel material y reconstruyeron parte de esas grabaciones, agregando baterías, guitarras, bajos y algunos otros elementos donde fuera necesario.
Las grabaciones tuvieron lugar en el estudio de Gilmour en Hove, bajo la coproducción del propio Gilmour, Youth, Andy Jackson y Phil Manzanera
Solo el tema de cierre “Louder than Words”, cuenta con la distintiva voz de Gilmour y los textos de Polly Samson, inspirados en la reunión con Waters en Live 8 en 2005, la primera que se producía en 24 años y aunque no medió practicamente palabra entre ellos, el entendimiento en el escenario fluyó perfectamente.

Los 46 minutos que preceden a esa canción son instrumentales, y durante ese tiempo es posible pasearse por momentos que recuerdan vívidamente a “Shine on Your Crazy Diamond”/ “Welcome to the Machine” (“It´s What We Do”), “Echoes” (“Sum”), “Careful with That Axe, Eugene” (“Skins”), “Us and Them” (“Anisina”) y pasajes guitarrísticos de The Wall (“Allons-Y”), con algunas otras piezas cortas presentadas casi como interludios inofensivos con cierto aroma new age.
Es casi un auto homenaje
El sonido de los teclados contribuye primordialmente a esa sensación de estar escuchando un disco hecho a comienzos de los años 90 (The Division Bell), no precisamente vanguardista, aunque si agradable y digno, lo que para el estándar de Pink Floyd no es suficiente.
La diseño de arte, tras la muerte en 2013 de Storm Thorgerson fue encargado a su socio cofundador de Hipgnosis, Aubrey Powell, quien eligió una obra del joven artista egipcio Ahmed Emad Eldin llamada “Beyond the Sky” como inspiración y encargó a la casa de diseño Stylorouge la recreación de la imagen en el río Támesis, la cual se presta a interpretaciones diversas relacionadas con el título escogido.
Todo sea por homenajear a un gran amigo y pieza esencial de Pink Floyd.
Juan Carlos Ballesta
¿Interesado en comprar éste u otro disco de Pink Floyd, o merchandising? Como un Afiliado de Amazon, recibimos una comisión por compras realizadas. Gracias
Más productos de Pink Floyd en España
Mas productos de Pink Floyd en Estados Unidos



