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Exotic Birds and Fruit: el retorno de Procol Harum a su sonido originario

Procol Harum Exotic Birds and Fruit

En abril de 1974 fue publicado el séptimo disco de la sobresaliente agrupación inglesa, grabado en reacción al hastío de la banda en incorporar una orquesta

Procol Harum
Exotic Birds and Fruit

Chrysalis. 1974. Inglaterra

 
Procol Harum fue el grupo creador de “A Whiter Shade of Pale”, uno de los temas más emblemáticos de la música popular a escala mundial.

Para su placa discográfica número siete, su principal fuerza creadora, Gary Brooker†, estaba saturado del uso de una orquesta sinfónica con el grupo, con gran protagonismo en los dos discos anteriores In Concert with the Edmonton Symphony Orchestra (1972) y Grand Hotel (1973) . Este disco es la respuesta rebelde a ese hecho.

El álbum reúne 9 temas interpretados por el sexteto entonces conformado por el pianista y cantante Gary Brooker, el guitarrista Mick Grabham, BJ Cole en el pedal steel guitar, Chris Copping al órgano y la sección rítmica del bajista Alan Cartwright† y el baterista B. J. Wilson

Nuestro primer encuentro con el álbum es la otra del reconocido pintor húngaro Jakob Bogdani (1658-1724), una imagen que muestra algunas aves y frutas exóticas con una acentuada variedad de colores.




El productor de los 9 temas es el reconocido Chris Thomas, cuyos créditos incluyen a Elton John, Badfinger y Pink Floyd por citar a algunos de una extensa y aquilatada lista de celebridades musicales.  Tras la consola, el audio ingeniero John Putner, cuyas experiencias suman a Roxy Music, Slade y Japan, entre otros.

“Nothing But The Truth” abre el repertorio. En esta movida composición Brooker nos canta con cierto interés existencial: “Parece tan claro como ayer / Lo vimos en un sueño / Pero el sueño se convirtió en locura / Un horrible grito enorme / Que triste ver tanto vacío

El sencillo tema alterna estrofas de 8 versos con estrofas de 4. Brooker acentúa el piano sin más intención que resaltar un poco.

Seguidamente, la banda toca “Beyond The Pale”, pieza estructurada en varias estrofas de 4 versos con una estrofa final de 6. La canción tiene un cierto aire misterioso.

Nos canta Gary: ¿Quién buscará el Santo Grial? / Más allá del límite, más allá del velo / ¿Quién vendrá más allá de la luz? / Lejos del alcance, más allá de toda vista 

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“As Strong As Samson” cambia un poco el temperamento para decirnos: “Psiquiatras y abogados destruyendo a la humanidad / Volviéndolos locos y robándolos a ciegas / Banqueros y corredores que gobiernan el mundo /Almacenando la plata y acaparando el oro

La canción nos ofrece un solo de órgano con cierta nostalgia.




La segunda tríada de temas la encabeza “The Idol” que con sus seis minutos y cuareta segundos es el más extenso. Canta Brooker: “Conocían todos los trucos del monstruo / Conocían sus secretos en cada puntada / Todo había sido un juego / Nada más que un charlatán / Tal vez había una posibilidad de salir adelante / Incluso parecía que él también podría pensarlo / Pero no veía ningún sentido en sumergirse / Sabía que no se hundiría ni nadaría

La guitarra se luce con un solo.

Después, Procol Harum interpreta “The Thin End of The Wedge”, un raro tema que recuerda en el aspecto lírico a “Siberian Khatru”, pieza del disco Close To The Edge (1972) de Yes. Acá, Gary, con cierto tono espectral, acentúa las palabras “picture, rush, story, hush”, tal vez por la fonética, como Jon Anderson lo hacia.

La siguiente canción es “Monsieur R. Monde” una buena dosis de rock and roll para avivar el momento. Vale citar acá que la banda es con frecuencia enmarcada en el rock sinfónico progresivo. No obstante, escuchamos sonoridades de otros géneros como el r&b, blues y soul que el grupo discretamente nos hace escuchar.

“Fresh Fruit”, “Butterfly Boys” y “New Lamps For Old”, forman la trilogía que signa el final del album. Como todas las piezas anteriores, y generalmente hablando, la música fue compuesta por Gary Brooker con letra de Keith Reid.

En la primera, según el mismo Brooker, Procol Harum rinde tributo al reino de las frutas. La penúltima composición es una que dejo a tu libre interpretación partiendo del título de la misma, “muchachos mariposas”. Recordemos que la mariposa simboliza cambio.

En la última canción, escogencia acertada para culminar, la banda parece aludir al engañoso eslogan de Aladino, sí, aquel de la lámpara, pero pudiera tener algo que ver con una serie de artículos escritos en 1993-1994 que criticaban al Congreso inglés por ignorar al proletariado.




¡Ah! Y si te asalta la curiosidad sobre el origen de tan raro apelativo para esta banda fundada en Essex en 1967, nos dice la historia que fue Guy Stevens (promotor) quien tomando el nombre genealógico del gato de un amigo lo tomó para nombrar al grupo y cuyo significado es “mucho más allá de estas cosas”. Aunque hay un par de historias diferentes.

Una docena de discos es parte del legado de esta excelsa agrupación que fue honrada en 2018 por el Rock and Roll Hall of Fame cuando “A Whiter Shade of Pale” fue admitida a la citada y prestigiosa institución.

Vayamos pues medio siglo al pasado para redescubrir este hito discográfico…

Leonardo Bigott


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