El quinteto fundado en Perth ofreció un volcánico concierto en Madrid como parte del tour presentando Fronzoli y una selección del resto de la discografía
Psychedelic Porn Crumpets
Concierto en Sala El Sol, Madrid
(Junio 21, 2024)
Que en el siglo 21 Australia se ha convertido en uno de los paraísos de la diversas formas del rock teñidas de psicodelia es evidente. Pero comprobarlo en directo con uno de lo protagonistas más relevantes a pocos metros, siempre es un plus. El terreno parece ser muy fértil y más allá de Tame Impala -cuyo sonido ultimamente suena demasiado docil- hay un ecosistema realmente impresionante.
King Gizzard and The Lizard Wizard y su incontinencia discográfica es, sin duda, la punta de lanza de esta generación. Pero allí está también Pond, nacida en Perth, la misma ciudad de nuestra banda protagonista.
Psychedelic Porn Crumpets es quizá la menos conocida, pero no menos importante. El proyecto fue formado en 2014 por el inglés Jack McEwan (vocalista, guitarrista, principal compositor y diseñador gráfico responsable de las ilustraciones psicodélicas y surrealistas), quien se mudó a Australia con su familia cuando tenía 13 años.
La banda terminó de conformarse con Luke Parish (guitarra, sintetizador), Chris Young (guitarra, teclados), Danny Caddy (batería) y Luke Reynolds (bajo), quien fue sustituido en 2022 por Wayan Biliondana.
En escena PPC parece dos grupos en uno, por un lado los tres guitarristas cuya estética es claramente setentera con pinceladas grunge, y por otro la base rítmica con aspecto de grupo indie.
Juntos, McEwan, Parish, Young, Caddy y Biliondana crean una sinérgica revolución en escena, un tsunami que bebe del rock psicodélico, garage, punk, hard rock, grunge, stoner rock y rock progresivo, una coctelera que no da tregua prácticamente en ningún momento y que convirtió la hora y media en El Sol en una experiencia frenética y sudorosa.







La banda tiene ya cinco meses de gira, es decir, casi todo lo que llevamos de 2024, comenzando a finales de febrero en varias ciudades de Gran Bretaña, para luego recorrer el vasto territorio australiano durante los meses de marzo y abril, y enseguida trasladarse a Estados Unidos, México y Canadá durante abril y mayo, gira comenzada en el Austin Psych Fest y que se extendió por 26 ciudades.
Tras unos pocos dias para recargar baterías, el quinteto ha proseguido la gira en Europa, una agenda que comprende presentaciones en Milán, Pessac, Lisboa, Madrid, Vitoria-Gasteiz, Barcelona, Toulouse, París, Southampton, Bristol, Amsterdam, Leeds, Newcastle, Londres, Brighton y varios festivales en Bélgica, Inglaterra, Escocia, Francia y Países Bajos.
De modo que llegaron a Madrid totalmente engrasados, como demostraron durante toda la noche tocando 17 temas casi sin parar, sin fisuras y con un elevado nivel de adrenalina y vértigo.
Si bien, la gira tiene como objetivo presentar temas del reciente disco Fronzoli (parte de nuestra lista Los 100 mejores discos de 2023 alrededor del mundo), hicieron paradas en toda su discografía, con especial énfasis en la pareja de discos con la que iniciaron la andadura discográfica, High Visceral (Part One) (2016) y High Visceral (Part Two) (2017).
El 50% del repertorio provino de esos discos, algo que fue recibido con euforia por el entregado público, parte del cual protagonizó en muchas partes del concierto, pogos de alto impacto, lo cual nos obligó a movernos un poco hacia un lateral.
Tras la introducción con Pavarotti cantando “Nessun Dorma”, aparecieron en el escenario. “Tally-Ho” fue el frenético inicio, y de inmediato se establecieron las pautas de lo que nos esperaba. Sin descanso ni saludos, lanzaron “(I’m A Kadaver) Alakazam” de Fronzoli, y la primera del disco debut, “Surf’s Up”, con la que ya el tren perdió los frenos para siempre.
A partir de “Mundugus”, la segunda y última que tocaron de Shyga! The Sunlight Mound (2021), el nivel de locura aumentó con el primero de los muchos pogos, lo que continuó con la brutal “Nootmare (K-I-L-L-I-n-G) Meow!”, de Fronzoli, una de las piezas con más matices del repertorio.
Sobrevino entonces la volcánica “Lava Lamp Disco” -una de mis favoritas- con una muralla de guitarras salvaje, sobresaliendo las intervenciones de Parish y un aroma a stoner rock indudable.


Más gentil, “Bill’s Mandolin”, quizá recuerda a los inicios de Tame Impala o lo más melódico de King Gizzard. La pieza funcionó como un puente hacía la segunda parte del setlist en la que dieron protagonismo a los primeros dos discos con una seguidilla de nueve piezas, entre las que intercalaron dos de Fronzoli.
La neurótica “Ergophobia” dio paso a “November”, quizá la pieza que dio un respiro con un ritmo más sosegado y una cadencia in crescendo que va incorporando densidad.
“Found God in a Tomato” -precedida de la corta “Entropy”- combinó riffs hardrockeros con pasajes de ensoñación psicodélica, dando paso a la pesada “Dilemma Us From Evil” del nuevo disco.
Con la energía desatada de “Cubensis Lenses” y su potente riff de guitarra con ciertas inflexiones arabescas, y la urgente “Hot! Heat! Wow! Hot!” -una especie de grunge psicodélico-, pretendieron despedirse.



El nivel de excitación era desbordante y muy pronto volvieron para despedirse con “Cornflake” -otra del primer disco- y “Hymn for a Droid”, la segunda que tocaban de And Now For The Whatchamacallit (2019), uno de los temas que mejor combina la psicodelia con prog, hard y punk, una combinación que por improbable resulta realmente adictiva.
Hora y veinte minutos de auténtico delirio
Juan Carlos Ballesta
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Música de Psychedelic Porn Crumpets en España
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