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Crisis? What Crisis?: el disco que no satisfizo a Supertramp y se transformó en su favorito

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Supertramp Crisis

El 14 de septiembre de 1975 fue publicado el cuarto disco de la banda británica, grabado bajo presión pero resultando en uno de sus mejores

Crisis? What Crisis?
Supertramp

A&M Records. 1975. Inglaterra

 
Hace 45 años, tras el memorable éxito con Crime of the Century en 1974, los Supertramp entraban bajo presión de tiempo a los estudios A&M de Los Angeles, California, y los estudios Ramport y Scorpio de Londres, Inglaterra, en verano de 1975, para anotarse, aunque no con la misma intensidad, otro punto a favor.

La absurda imagen de un hombre en bermudas, sentado bajo una gran sombrilla color amarillo con una factoría de fondo, es la foto de Paul Wakefield, el mismo de Crime of the Century, para este, el entonces nuevo álbum del quinteto que conformaban Rick Davis, voz líder y teclas; Roger Hodgson, voz líder y guitarras; John Anthony Helliwell, coros, saxofones y clarinetes; Douglas Thompson,  bajo y coros; y Bob Siebenberg en la batería.

Producido por Supertramp y Ken Scott, Crisis? What Crisis? enfrentaba el reto de la grandiosidad de su álbum antecesor inyectándole a éste una inmensa presión que los encontró entre dos giras ya pautadas.

Era la primera vez que la banda grababa en Estados Unidos y la circunstancia se dio en medio del cansancio de las giras. Solo un infortunio (una lesión en la mano de Roger Hodgson) ayudó a disponer de algo más de tiempo.

El hecho trajo como consecuencia que el repertorio de este nuevo álbum contuviera composiciones que quedaron fuera de la escogencia del repertorio final de Crime of the Century. Sin embargo, pese a los sentimientos encontrados de sus miembros, Crisis? What Crisis? daba continuidad a la ascendente carrera de Supertramp. En aquel momento no satisfizo a ninguno de sus integrantes, pero pasado el tiempo Hodgson lo declaró como su favorito.

Cinco temas por lado para un total de 47’24”, conforman el loable repertorio de Crisis? What Crisis?, frase que además de ser usada en la película El día del Chacal, fue también popularizada por el diario The Sun cuatro años más tarde para reflejar la situación política inglesa de aquellos días.

Las 10 piezas de la crisis

El álbum inicia con “Easy Does It” recordada entre otras cosas por el silbido y la corneta de un auto pero sobre todo por sus aires asiáticos entre los cuales Roger Hodgson, quien acá y en el siguiente tema toca el sitar, nos canta: “Y si mi corazón tuviera alas, sería el ave que cantara, volaría hacia donde el amor no es tímido y todos están dispuestos a intentar…”

Tras un breve silencio los Supertramp nos ofrecen “Sister Moonshine”, una canción donde Roger se luce con las guitarras y Rick nos atrapa con su armónica.

“Oh!, cuando era un chico, podía ver la magia de un día, pero ahora soy un pobre chico, bien, es el precio que debo pagar, si encierras tus sueños, si nadie quiere escuchar”.

La primera tríada cierra con otra bien recibida pieza, Aint Nobody But Me”, una canción un tanto dramática con delicados rasgos y cierto aire blues, donde los Supertramp nos ofrecen un buen solo de saxo en las manos del gran Helliwell.

“Dejen que les cuente una historia que les cambiará, dejen que les diga cuando me haya excedido, es sobre un hombre más cruel que yo, así que promete no hacer una escena, el cielo salva a aquellos que amas, no hay necesidad de estrellas en lo alto.”

La más moderada pero igualmente atractiva “A Soapbox Opera” con espacios más amplios nos dice: “Quiero decirte algo, escúchame, trato de decir que soy mejor que tú, soy tan sólo lo que soy”.

Es uno de los grandes clásicos extraídos de este disco, con todos los ingredientes que hicieron grande a Supertramp.

Luego de este gran tema, Supertramp nos ofrece una más elaborada, al menos líricamente hablando, “Another Mans Woman”.

En sus versos, Davis nos dice: “Si no hay forma de saber dónde está la respuesta, deberías saber si ahora me necesitas, la primera vez me viste, ¿quién creías que era, cómo puedes ser tan falso….?”

De esta espléndida manera, Supertramp cerraba así el primer lado del disco.

El segundo lado inicia con unas marimbas en las manos de Hodgson y una de las favoritas del catálogo del grupo, “Lady”.

“Dama, llegas de cruzar el agua, ¿No crees que debas? He esperado un rato, ¿estás actuando como lo dictó tu corazón?, nada detendrá tu ida…”

Luego Davis se hace del micrófono para interpretar “Poor Boy”, una contrastante y estable melodía de interesantes arreglos vocales que es matizada con un poco de jazz.  Una de mis favoritas, si me preguntan. El tema, la libertad y la pobreza, cruzan sus caminos aquí con Roger al cello.

Los dos temas siguientes son la hermosa “Just A Normal Day” y “The Meaning”.

La primera, esencialmente voz (tanto Rick como Roger), piano y delicados arreglos de cuerdas, es exaltada con la participación de Helliwell en el saxo. Hay cierta cercanía con las baladas de Elton John.

En la segunda, con cierto aire misterioso, Supertramp nos canta: “Sólo observa al confort que llamas hogar, sólo engañándote pensando que nunca estás solo, tal vez haya algo, hay una cosa que nunca debiste haber dicho…”

Ambas son perfectas muestras de una combinación de teclas, vientos y guitarras con vocales fragmentos que ya para este disco era el sólido estilo de Supertamp.

La hermosa balada “Two of Us” cierra el disco. En sus versos nos dice con peculiar sentimiento: “Mírame, soy un grano de arena, y estoy construyendo sueños en tierras extrañas, dime ¿por qué me importa, dime ¿por qué me importa?

Con  todo el torrente de una adversidad que sólo los músicos de oficio pueden entender, Rick, Roger, John, Doug y Bob llevaron a buen término este disco que en su momento dejaba insatisfechos a los Supertramp.

Fue mi primer disco de esta increíble banda, a lo que debo añadir que cada vez que lo escucho sigo pensando que este es el más representativo de un Supertramp más preocupado por un buen tema que por una pieza de cartelera.

De cualquier modo, la historia del Supertramp de los 70 tuvo de los dos tipos, y eso la hizo una banda única.

Leonardo Bigott