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45 años del espectacular delito de Supertramp

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Crime of the Century

Luego de dos álbumes con poca repercusión, la banda de Rick Davis y Roger Hodgson regresó renovada para su terder disco, iniciando una etapa de gran éxito

Supertramp
Crime of the Century

A&M. 1974. Inglaterra

La música de Supertamp ha sido una de las más apreciadas del progrock, bordeando una fina línea con la música pop y el folk. Álbumes como Crisis, What Crisis­? (1975), Even In The Quietest Moments (1977), el “best-seller” Breakfast In America (1979) y el exitoso Paris (1980) grabado en vivo, son algunas de las improntas más celebradas del grupo y del género.

La música de Supertramp fundó sus cimientos en torno a las composiciones de sus dos piedras angulares, Roger Hodgson (guitarras, teclados y voz) y Rick Davis (piano eléctrico y voz). El grupo tendría en sus obras la identidad por la cual destacaron en la década de los 70, con el aditivo muy especial de los vientos del saxofonista John Helliwell.

Supertramp nació de la idea de un empresario holandés que buscaba una banda para invertir algo de dinero en producirla. Esa banda se llamó The Joint y fue el encuentro inicial del inversionista Stanley Sam August Miesegaes con Rick Davis, a quien le hizo la atractiva oferta con ese primer intento fallido.

En una segunda oportunidad, el empresario holandés expresó nuevamente su confianza en Davis, quien tras reclutar a Roger Hodgson como bajista y vocalista, a Richard Palmer-James como guitarrista y a Keith Baker como percusionista, lograría el visto bueno de Miesegaes, pese a no lograr llamar la atención en ni en su homónimo debut ni en el siguiente disco.

Para 1971 y en tiempos del segundo disco de Supertramp, Frank Farrell, Kevin Currie y David Winthrop serían el soporte de las composiciones con inclinación al jazz y al blues de Davis y las más orientadas al pop rock de Hodgson.  Esa clara y contrastante diferencia definió el estilo de Supertramp.

El salto a la fama de Supertramp con el tercer álbum

Lanzado el 13 de septiembre de 1974, Crime Of The Century representa al tercer álbum de la banda en estudio y ocupa ese lugar especial, pocas veces encontrado, donde la música es tan estimulante y accesible como compleja, dado sus arreglos, texturas y cautivadoras letras, construidas en torno al piano eléctrico de Rick Davis y las guitarras Guild de Roger Hodgson.

Co-producido por Ken Scott, el álbum seguiría el cambio de personal experimentado desde sus inicios, esta vez con la incursión del baterista Bob Siebenberg y el bajista Doug Thompson.

Grabado en tres estudios diferentes para A&M Records, nuestro encuentro inicial con el disco son unas manos tras las rejas como si de una cárcel se tratara, ambos elementos flotando en el espacio exterior con el nombre de la banda y el disco en la parte superior.

La foto portada es obra del fotógrafo Paul Wakefield quien parcialmente se inspiró en los versos del tema “Asylum”, incluido en este álbum. Destaca la dedicatoria del álbum a “Sam”, el dispuesto empresario que hizo posible la existencia de una de las bandas más superlativas del rock, especialmente después de este álbum.

La banda nos despliega ocho temas  en un lapso de 44’04”, iniciando con la épica “School”, compuesta por Hodgson y Davis, rasgo constante de esta agrupación inglesa. La armónica rompe el silencio y poco a poco se van colando los sonidos de un patio de recreo al que se van incorporando el resto de los instrumentos.

La canción y el concepto del álbum son una clara crítica a la rigidez educativa de Inglaterra. Supertramp nos dice en el primer verso: “Puedo verte en las mañanas cuando vas a la escuela, no olvides tus libros, tú sabes… debes aprender la regla de oro, los maestros te dicen que dejes de jugar y continúes tu tarea, quieren que seas como Johnny-el-demasiado-bueno, tú sabes, él nunca falla, ahí viene llegando”.

La composición con Hodgson arpegiando la eléctrica y el bullicio de los niños al fondo van aumentando en intensidad y el tema retorna por momentos con un halo de misterio. Es entonces cuando la batería nos llega desde el fondo para luego, en un estallido sonoro, hacernos escuchar una serie de acordes al piano en un estupendo solo de Rick Davis.

Supertramp luego nos ofrece “Bloody Well Right” sin dejar espacio entre “School” y ella. Davis irrumpe con un intro de piano eléctrico como elemento central de esta composición donde él y Hodgson nos dicen que “tenemos el maldito derecho a expresarnos”.

El tema, con el piano eléctrico de Davis y el saxo de Helliwell, se tiñe de jazz atrapándonos instantáneamente. La guitarra también es protagónica en este tema con visos de hard rock que además se convirtió en uno de los más exitosos del disco.

El crimen del siglo continua su delictivo propósito en la más delicada “Hide In Your Shell” (Ocúltate en tu mundo) con el teclado abriendo el tema y las voces de fondo de Christine Helliwell y Vicky Seibenberg.

La banda nos cautiva con su lapidario verso: “Ocúltate en tu mundo porque el mundo ha salido para desangrarte, ¿qué ganarás con hacer tu vida un poco más larga?, cielo o infierno, ¿fue el viaje tan frío que te dejó miradas de acero?, resguárdate pintándote tu mente y jugando a las cartas”.  Así va en parte la letra.

Iniciando nuevamente con un intro de teclado, Supertramp nos entrega “Asylum” y nos dice sobre Jimmy, “lo veo en el camino y le pregunto si está dispuesto…”.

En la primera parte es piano solo y voz, luego se incorpora el órgano, el bajo y la batería hacia el segundo minuto cuando toda la banda acompaña a Davis con Hodgson alternando versos.

La pieza se completa con lo que pareciera una sección de cuerdas reflejando un poco el contraste entre lo pop y lo sinfónico. Gran cierre para el lado A.

El lado B abre con la exitosa “Dreamer” -la primera de una increíble cantidad de canciones inolvidables-, con la voz de Hodgson acompañada del distintivo piano eléctrico y un llamativo juego vocal donde Roger nos dice: “Soñador, nada más que un soñador, ¿puedes poner tus manos en tu cabeza? !Oh, no¡”.

El tema se desarrolla de un modo bastante interesante en torno a teclado y voces con los coros reiterando el verso anterior hasta que el glockenspiel queda solo para dejarnos con una nostálgica “Rudy” y Hodgson relatándonos que “Rudy va en un tren sin destino, a mitad de camino, él no quiere ir, sofisticado y bien educado, necesita tiempo para aprender, necesita tiempo para que alguien le vea”.

La pieza tiene el peso específico de un buen rock al estilo de Supertramp. El breve pasaje de Helliwell con el saxo es un rasgo tan atractivo como la guitarra eléctrica. El final pareciera situarnos en una estación de tren con la voz del parlante.

A partir de este punto el desarrollo va creando espacios para las cuerdas y las voces de Roger y Rick en un punto álgido antes del delicado final con las cuerdas.

If Everyone Was Listening” (Si todos estaban escuchando) es la penúltima pieza de este laureado disco. La fórmula de intro de teclados y voz se hace presente una vez más en esta pieza tan sencilla como atractiva.

“Oh! Señor no dejes que caiga la cortina” nos dicen las voces de Roger y Rick junto al clarinete de Helliwell. Las cuerdas una vez más decoran el espacio en esta melódica pieza de contrastantes sutilezas.

“Y ahora ellos planean el crimen del siglo, ¿qué será? Leer acerca de sus esquemas y aventuras, Sí, bien vale la pena pagar…” nos dice Roger en el tema título donde, además, resalta la guitarra eléctrica con una desesperanzada melodía.

Luego son una progresión de acordes con la batería marcando al fondo las que se reiteran una y otra vez con las cuerdas acompañando la repetida frase al piano. Helliwell hace un solo con el saxo manteniendo el teclado con la misma frase hasta diluirla con las cuerdas en un dramático final.

Supertramp siguió ampliando su éxito los siguientes años. En la década de los 80 todavía pudieron disfrutar de la fama con Famous Last Words (1982) -el último con Hodgson-, y en menor medida con Brother Where You Bound (1985) y Free As A Bird (1987).

Luego editarían Some Things Never Change (1997), y a inicios del nuevo milenio Is Everybody Listening (2001) y Slow Motion (2002), poniendo una condicionada pausa en 2015 debido a los problemas de salud de Rick Davis.

Crime of the Century se mantiene como uno de los punto cumbres de esta super banda, de la cual parece haberse perdido para siempre las grabaciones originales (como la de muchos otros) en el pavoroso incendio de 2008 de la sede de Universal Music en Hollywood.

Leonardo Bigott