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All Things Must Pass de George Harrison: la más ambiciosa obra de un beatle

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All things Must Pass George Harrison

El 27 de noviembre de 1970 vio la luz el sorprendente e histórico triple LP de Harrison, quizá el mejor disco solista de un ex beatle

George Harrison
All Things Must Pass

Apple Records. 1970. Inglaterra

El año 1970 fue, sin duda, el más prolífico en la historia relacionada con The Beatles. Paradójicamente, también fue el más amargo debido al anuncio de la ruptura que en el mes de abril oficializó Paul McCartney.

Además de Let it Be, último trabajo editado del cuarteto, en aquel año se publicaron un total de cinco títulos en calidad de solistas: Sentimental Journey y Beaucoups of Blue de Ringo Starr; McCartney I; John Lennon/Plastic Ono Band; y All Things Must Pass de Harrison.

Entre toda la vasta obra solista de los ex-beatles, ninguno tan ambicioso como este triple álbum en el que Harrison demostraba con creces lo mucho que había sido subestimado por sus compañeros Paul y John, quienes acapararon el rol de compositores y solo dejaron pequeñas ventanas de oportunidad al joven George.

En la segunda etapa de los Beatles que comenzó con Revolver en 1966, ya retirados de los escenarios, Harrison dejaba claro cada vez que podía su inmenso talento como compositor, cantante, siempre dado a experimentar. Sus dotes como guitarrista estaban más que probados.

Algunas de las canciones que fueron a parar a All Things Must Pass, datan de 1966 (“Isn’t It a Pity” y “Art of Dying”) y de 1968 (“I’d Have You Anytime” -junto a Bob Dylan– y “Let it Down” ), con lo cual pudieron haber sido parte del doble álbum blanco, de Abbey Road o incluso Let it Be.

Tanto “Let it Down”, como “All Things Must Pass”, “Hear Me Lord” y “Wah Wah” fueron presentados por George Harrison durante los ensayos de Get Back a comienzos de 1969, pero fueron ignorados por Lennon y McCartney. Aquellas sesiones en los estudios Twickenham fueron sumamente tensas, tanto que llevaron a Harrison a renunciar al grupo por unos diez días.

El disco refleja en buena medida ciertas influencias de músicos con los que Harrison había hecho amistad (Eric Clapton, Bob Dylan, The Band, Billy Preston, Delaney and Bonnie) y por supuesto Phil Spector, quien como coproductor aplicó su famosa técnica del “wall of sound”.

La foto de Barry Feinstein que ilustra la portada que muestra a Harrison con barba y larga melena, sentado en medio de su inmenso jardín rodeado de cuatro misteriosos gnomos, era una especie de declaración de independencia de los Beatles. El empaque original de tres vinilos fue presentado en una caja diseñada por Tom Wilkes, en lugar de la más tradicional tipo carpeta.

Sorprendentemente, Harrison dejó a un lado el sitar y las influencias indias (no las espirituales) en pro de las guitarras acústicas y eléctricas, sin que haya en el disco atisbo alguno de temas con inflexiones indias.

El lado A del primer disco contiene cuatro temazos, entre ellos el más conocido y exitoso, “My Sweet Lord”, de inspiración krishna, que se convirtió en el single más vendido en el mundo en 1971.

Participan en la pieza Eric Clapton, Peter Frampton y los Badfinger (Pete Ham, Tom Evans y Joey Molland), creando una muralla de guitarras acústicas; Billy Preston al piano; Klaus Voomann al bajo; y Ringo Starr y Jim Gordon en la batería, entre otros.

Aunque Harrison dice haberse inspirado en la famosa pieza cristiana “Oh Happy Days”, años después fue demandado por supuesto plagio de la composición de Ronnie Mack, «He’s So Fine«, popularizada en 1963 por el grupo femenino The Chiffons

My Sweet Lord” es antecedida por “I’d Have You Anytime”, nostálgica pieza compuesta junto a Dylan. En ella participan Clapton, Voorman, Alan White en la batería (futuro miembro de Yes) y los arreglos orquestales de John Barham.

Wah-Wah” es una de las piezas más representativas de la técnica “wall of sound” de Spector. Su texto está directamente relacionado con la insatisfacción de Harrison con McCartney y sobre todo Lennon, quien durante las sesiones de Get Back puso en tela de juicio su capacidad como compositor. También refleja el descontento con la constante injerencia de Yoko Ono.

Vuelven a participar Clapton, los Badfinger, Voorman, Ringo, con Gary Wright en el piano, saxo de Bobby Keys (invitado constante de los Stones) y la trompeta de Jim Price.

Cierra el lado A la monumental y emotiva balada “Isn’t It a Pity (Version One)”, una especie de lamento sobre el triste final de los Beatles. La pieza fue considerada como el primer single, pero finalmente compartió el lado A del mismo single con “My Sweet Lord”, con lo cual el impacto fue planetario.

Contó con múltiples guitarras y teclados y fue reinterpretada después en otro tempo.

El lado B comienza con “What is Life”, uno de los más pegadizos temas en la carrera de Harrison, elegida como lado B de “My Sweet Lord” solo en Reino Unido.

Los metales de Price y Keys, así como los arreglos de cuerdas de Barham, son particularmente importantes. El resto de los músicos fueron Clapton, los Badfinger en las guitarras acústicas, Gordon en batería, Carl Radle en el bajo y Bobby Whitlock en teclados, una formación verdaderamente de lujo

En 2014, en ocasión de la publicación de la colección The Apple Years 1968-75, la viuda de George, Olivia Harrison y su hijo Dhani, hicieron una convocatoria para crear un videoclip, dotada con un premio de 5.000£ y el privilegio de pasar a ser el vídeo oficial de la canción.

El director ganador fue el estadounidense Brandon Moore, con una pieza protagonizada por Emma Rubinowitz y Esteban Hernández, bailarines del San Francisco Ballet.

Prosigue la estupenda versión del tema de Dylan, “If Not For You”, que su autor había incluido meses antes en el disco New Morning. La grabación original que incluía a Harrison apareció años después en The Bootleg Series Volumes 1–3 (Rare & Unreleased) (1991)

Harrison, con papel relevante tocando el dobro, la grabó otra vez para este disco, acompañado de Wright, Preston, Voorman, White y Starr

Uno de los más sentidos temas es “Behind That Looked Door”, un gran acercamiento de Harrison a la música country, que contó con el virtuoso músico de Nashville, Peter Drake, en el “pedal steel”.

El tema fue dedicado a Dylan, luego del Isle of Wight Festival de 1969 al que Harrison acudió para ver la presentación de su amigo, a quien regaló antes del show su guitarra acústica Gibson J-200

El tema siguiente, “Let it Down”, es uno de los más intensos, alternando a lo largo de sus cinco minutos momentos de gran intensidad instrumental en lo que se nota la mano de Spector y otros más plácidos en los que destaca la guitarra de Harrison.

La canción fue propuesta en las secciones de Get Back, pero fue desechada, por lo cual tampoco fue considerada para Let it Be. Su temática siempre causó intriga ya que pareciera haber sido inspirada por otra mujer distinta a su esposa Patty Boyd, a la que a su vez su amigo Clapton había dedicado “Layla” en el único disco en estudio de Derek and the Dominos.

Participan en ella todos los músicos que formaron parte de la mayoría de los temas, con la adición de Gary Brooker en el piano.

Cierra el lado B del primer LP, “Run of the Mill”, otro de los temas en los que Harrison aborda ese tormentoso período final de los Beatles. En ella canta: “Todo el mundo tiene elección / Cuándo levantar o no la voz / Eres tú quien decide”.

Es un tema corto de gran emotividad en el que destaca la voz y el saxo de Bobby Keys

El ritual de levantar y guardar en su funda y luego en la caja el primer LP para hacer sonar el segundo disco, nunca podrá ser sustituido por otra experiencia auditiva. Este empaque, además, era especial.

Así, el tercer lado nos recibe con la espiritual “Beware of Darkness”, un tema de ritmo ralentizado que reflejar la filosofía del Templo Radha Krishna, con el que Harrison estaba involucrado, en el que las preocupaciones espirituales siempre deben prevalecer sobre las cosas materiales.

Clapton, Whitlock, Wright, Radle, Starr y Barham, con la aparición de Dave Mason en la acústica, acompañan a George.

Una de las piezas que más se aleja del resto es “Apple Scruffs”, un folk acústico con cercanía a la estética Dylan, especialmente por la armónica. Todo aquí, exceptuando el bloque de madera, es ejecutado por Harrison, incluyendo los fantásticos juegos vocales.

Ballad of Sir Frankie Crisp (Let It Roll)”, es uno de los más exquisitos temas de All Thing Must Pass. Es un tributo al abogado del siglo 19, Frank Crisp, una vez propietario de Friar Park, la residencia de estilo gótico victoriano que Harrison había comprado aquel año 1970 y donde se tomaron las fotos del disco.

La pieza se antoja como un viaje místico a través de los salones y espacios de la mansión.

Tres teclistas (Whitlock, Preston y Wright), de nuevo Pete Drake en el pedal steel y la base rítmica de Voormann y White, contribuyen de manera determinante en esta pieza.

Va avanzando el álbum y el desfile de grandes temas continua con “Awaiting On You All”, otro tema de contenido espiritual en el cual George clama por liberarse de las impurezas del mundo material, una temática que ampliaría en el siguiente disco Living in the Material World (1973).

Mientras reconoce la validez de todas las fes, hay aquí una crítica al Papa (para entonces Paul VI) por el manejo materialista de la Iglesia Católica, líneas que EMI y Capitol Records han omitido repetidamente en los textos.

También George aprovecha para cuestionar la validez de la campaña por la paz realizada por John Lennon y Yoko Ono en 1969, reflejando una profunda divergencia filosófica y de formas.

La composición, según reconoció Harrison, le surgió con facilidad

Cierra el tercer lado el melancólico tema título, con influencias musicales de The Band y del poema de Timothy Leary, “All Things Pass”, a su vez una adaptación psicodélica de texto chino Tao Te Ching.

La canción, que data de 1968, fue otra de las rechazadas de las sesiones de Get Back, razón por lo cual Billy Preston la versionó en su quinto disco, Encouraging Words, publicado meses antes en 1970.

Participa prácticamente la banda en pleno

El cuarto lote de canciones, es decir el lado B del segundo LP, comienza con la enigmática “I Dig Love”, alejada de los temas espirituales y más cercana a aquellos años del amor libre.

Forma parte de los temas en los que Harrison experimentó con la guitarra slide y con diversos efectos de reverberancia que se notan en las baterías de Starr y Gordon.

Clapton y Mason agregan guitarras, mientras que Whitlock y Wright se complementan perfectamente en los pianos.

La composición de “Art of Dying” fue comenzada en 1966, pero recibió su definitiva forma para All Thing Must Pass, con arreglos que bien podrían ser catalogados como proto-disco con elementos de hard rock, a lo cual contribuye especialmente el bajo de Carl Radle y los metales de Price y Keys.

Isn’t It A Pity (Version Two)”, es una distinta y muy atractiva recreación del tema más largo del lado A, que pone difícil escoger cual es mejor, aunque esa disyuntiva es inútil.

Cierra el cuarto lado, “Hear me Lord”, pieza ensayada brevemente en las sesiones de Get Back, aunque sin mucha convicción. Harrison la retomó y le dio un carácter gospel acorde con su espíritu de plegaria.

El trabajo vocal de Harrison, grabando varias pistas como George O’Hara-Smith Singers fue realmente notable

En el triple LP original, el tercer disco fue titulado Apple Jam, entendido por Harrison como un bonus en el cual mostrar la química existente entre todos los músicos participantes.

Consta de cuatro improvisaciones instrumentales, casi todas basadas en unos pocos acordes.

El primer lado lo componen el largo “Out of the Blue” y el rocanrol “Plug Me In”, separadas por el divertimento “It’s Johnny’s Birthday”, una adaptación de la composición de Bill Martin y Phil Coulter, “Congratulations”, popularizada por Cliff Richards en 1968, y que George dedicó a Lennon en su 30 cumpleaños

El último lado lo constituyen el boogie blues “I Remember Jeep” (nombre del perro de Clapton) y el rocanrol a lo Chuck Berry, “Thanks for the Pepperoni”.

En el primero la batería es de Ginger Baker y en él aprovecha Harrison para colar el sintetizador Moog, con el cual había realizado el disco Electronic Sound (1969) y el solo de “Because” en Abbey Road (1969)

Aunque en efecto el tercer LP fue un regalo cuyo contenido poco tenía que ver con los dos primeros, refleja un momento de gran efervescencia en el rock de aquella etapa en el que el recurso del jamming era utilizado por muchas bandas, tanto en estudio como sobre todo en directo.

No es para nada descabellado afirmar que All Thing Must Pass es el más ambicioso trabajo emprendido por cualquiera de los cuatro Beatles luego de la ruptura. Y sobre todo para Harrison fue la demostración inequívoca del gran talento que atesoraba y que no había tenido suficiente vitrina dentro del cuarteto, a pesar incluso de sus últimos aportes con temas como “Here Comes the Sun” o “Something”.

Sigue siendo un descubrimiento cada nueva escucha de esta obra inmortal.

Juan Carlos Ballesta



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