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50 años del impactante Vehicle de The Ides of March

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The Ides of March Vehicle

En junio de 1970 se publicó el disco debut de la banda estadounidense, con un sonido en linea con Chicago y BS&T, con el éxito instantáneo e inmortal «Vehicle» 

The Ides of March
Vehicle

Warner Bros. 1970. EE UU

 
A la tierna edad de nueve años, influido musicalmente por las emisoras radiales del momento y los panas de “La Trinidad” (un suburbio caraqueño), escuché y tímidamente bailé una canción llamada “Vehicle”. La fuerza de aquellos metales me petrificaban.

50 años después, celebramos ese y otros temas que conforman la primera huella discográfica de esta banda de jazz-fusion, funk y rock americana, aún vigente aunque echada al olvido.

The Ides of March es una banda originaria del centro occidente estadounidense, más específicamente de Berwyn, Illinois, un suburbio cercano a Chicago.

Rodaban los primeros años de la añorada y agitada década de los 60 cuando cuatro chicos de ese lugar, bajo el nombre de The Shon-Dels, grabaron la canción “Like It or Lump It” para su propio sello discográfico llamado Epitome en 1965.

El grupo cambiaría su nombre a The Ides of March, inspirado en la obra Shakesperiana Julio Cesar y bajo sugerencia de Bob Bergland, el bajista del grupo.

Posteriormente la banda editaría su primer sencillo “You Wouldn’t Listen”, logrando colocarse en el puesto #7 de la radio local WLS y el puesto #42 de la 100 calientes. Esa grabación y las siguientes, ambas precursoras de “Vehicle”, están incluidas en el compilado Ideology, publicado en el año 2000.

Por esos años cercanos a Vehicle, la agrupación finalmente la conformarían Jim Peterik, guitarra y voz líder; Larry Millas, guitarra rítmica; Bob Bergland, bajo, voz y saxofón; Ray Herr, bajo y voz; Michael Borch, batería y percusión; y los trompetistas John Larson (†), también en el fliscorno, y Chuck Soumar apoyando con su voz.

Con ellos y un poco de rock psicodélico con funk y jazz, todo estaba listo para que el mundo los acogieran.

Vehicle” lo conforman temas esencialmente compuestos por Peterik, además de un par de buenas versiones de dos clásicos del rock, “Wooden Ships” de David Crosby y Stephen Stills, a la que The Ides of March le adhieren “Dharma for One” de Ian Anderson, Clive Bunker (Jethro Tull), Paul Katner; y una interesante versión de “Eleonor Rigby”.

El septeto fue producido por Bob Destocki y Frank Rand, con Dick Dearborn y Richard Brayfield tras la consola de Columbia Studios en marzo de 1970.

El set inicia con el tema título, donde la sección de metales va a todo pulmón y Peterik nos dice en la primera estrofa: “!Epa! soy un extraño amistoso, ¿no te subirías a mi sedan negro? Tengo fotos y caramelos, soy un hombre amable y puedo llevarte a la estrella más cercana… Soy tu vehículo nena, te llevaré a donde quieras ir, mujer soy tu vehículo, y para este momento estoy seguro que sabes que te amo, que te necesito, debo tenerte, Dios en el cielo sabe que te amo…”

Batería y guitarra inician “Factory Band”, el segundo tema. Este sencillo rock and roll, con sabor a pantano sureño en la onda Credence Clearwater Revival, pone a Peterik en el centro con un solo de guitarra sin mayores pretensiones.

Una rural imagen nos sorprende en la tercera estrofa: “Tengo una guitarra, Sally, tú toca la cacerola, Johnny, tú el pipote de la basura y los demás den palmadas…”

El repertorio sigue con los metales de “The Sky Is Falling” y Peterik quien en algún momento nos dice, “Mamá me llama, debo ir a casa, el cielo se está cayendo…”  En poco más de dos minutos, la banda nos colma con trompetas y saxo que destacan a todo lo largo y ancho con un poco de funk y Peterik adornando con algunas frases y en el punto medio Millas en el órgano, matizando esta corpulenta canción.

Los siguientes 3’40” son de “Home”, un tema  que evoca inicialmente a “You´ve Lost That Lovin’ Feelin”, aquel éxito de The Righteous Brothers compuesto por Phil Spector, Cynthia Weil y Barry Mann en 1964 y que ha sido versionada por varios artistas y es parte de la banda sonora del éxito fílmico de 1986 protagonizado por Tom Cruise, Top Gun.

Este tema de acento romántico, resalta por sus armonías y la profunda voz de Peterik. Apreciamos también un ligero aire barroco.

El set prosigue con dos versiones, una de “Wooden Ships” y otra de “Dharma for One”, pero ambas piezas mezcladas en una sola.

La guitarra, silenciada como en la original, se mezcla con la batería y luego los metales con el motivo de la pieza de Jethro Tull. En un interesante contraste Peterik comienza a cantar respetando la idea primaria de Crosby, Stills y Nash. Nuestros oídos y memoria se encargan de hacer las armonías vocales.

Vientos y guitarra intercambian frases y un cierto eco se deja sentir en el contrapunto vocal. La pieza de Jethro Tull pareciera ser usada como estribillo. Este mosaico, junto al tema título son dos puntos altos del álbum y dos de mi favoritos.

The Ides of March inicia el segundo grupo de cinco canciones con “Bald Medusa”, una voz que evoca un poco a dos grandes contemporáneos de, Blood, Sweat & Tears y Chicago, aunque más allá de ello la pieza no procura mayores proezas y ambiciones.

Luego son la trompeta y guitarra de “Aire of Good Feelings”, tal vez la más movida del disco con los metales a todo pulmón y la guitarra rítmica a todo tren: “Sopla mi corneta, quiero mi tambor, cuidado algo se acerca, grita desde lo alto para que cualquiera pueda sentir el aire de un buen sentimiento envolviéndome”

Los siguientes casi seis minutos son “Time For Thinking” y “One Woman Man”. En el primero piden: “Dame tiempo para pensar…”  Es el momento para que guitarra y metales reafirmen su vocabulario una vez más. Los cortes de los metales son llamativos en este breve tema.

Luego es la cuasi balada de este “hombre de una sola mujer”. Destaca en esta canción el juego vocal de los integrantes y la bien acoplada instrumentación.

Culmina el ineludible deseo de interpretar un tema de Lennon-McCartney, al menos recrearlo en “Symphony For Eleanor”. La trompeta extiende las notas de la melodía del clásico grupo. Peterik es angular en la primera parte.

El ligero delay abre espacios donde todos participan. La dinámica, el órgano y los metales de esta extensa versión de casi diez minutos la hace una de mis favoritas. La pieza es la más ambiciosa del disco.

The Ides of March, muy en la onda de Yes versionando “America” de Simon and Garfunkel o incluso al mismo tiempo Blood Sweat & Tears con “Sympathy for the Devil”, hace uso de una “cirugía radical” al tema original. Un poco de exceso ocasional no es mala idea. Presta atención al solo de las teclas y la guitarra al final del minuto siete en el cual, con un poquito de aventura, encontramos algo de Deep Purple.

Para 2018 la banda se embarcó en una gira llamada “Piedras angulares del rock” donde The Ides of March era la banda anfitriona de una serie de conciertos de agrupaciones de los 60 originarias de Chicago.

Para quienes la recordamos, la buena noticia es que hay un nuevo álbum en proceso que será su décima obra musical. Y mientras tanto, celebremos los 50 años de ¡Vehicle!

Leonardo Bigott