El 23 de octubre de 1972, fue publicado el octavo disco en estudio de la excelente agrupación inglesa, una estupenda obra antes de una pausa
The Moody Blues
Seventh Sojourn
Threshold. 1972. Inglaterra
The Moody Blues es recordada principalmente por su álbum Days of Future Passed (1967), disco que contiene el universalmente conocido tema “Nights In White Satin”, tras el cual se sucedieron varios álbumes fantásticos como In Search of Lost Chord (1968), On the Threshold of a Dream (1969), To Our Children’s Children’s Children (1969), A Question of Balance (1970), Every Good Boy Deserves Favour (1971), hasta llegar a Seventh Sojourn
Nuestra máquina del tiempo nos lleva al 23 de octubre de 1972, fecha de lanzamiento del álbum que nos ocupa y que fuera grabado en los Decca Studios de Londres entre enero y septiembre del citado año bajo la producción de Tony Clarke.
En esta ocasión The Moody Blues nos ofrece ocho temas interpretados y compuestos por Justin Hayward (voz, guitarras), Mike Pinder (voz, piano, armonio, Chamberlin), Graeme Edge† (batería, voz, percusión), Ray Thomas† (voz, flauta, saxo, oboe) y John Lodge (bajo, guitarra acústica, voz). Todos bajo la ingeniería de Derek Varnals y envueltos en la interesante portada de Phil Travers.
“Lost In A Lost World” es el tema que abre el disco. Compuesto por Mike Pinder, quien además lo canta, es una sencilla pieza sobre una realidad que se mantiene en nuestros días. “Ando perdido en un mundo perdido / Porque tanta gente está muriendo / Perdido en un mundo perdido / Algunos de ellos están viviendo una ilusión / Limitados por la oscuridad de sus mentes / A sus ojos es nación contra nación, contra nación / Con orgullo racial corazones tristes se esconden / Pensando solo en ellos mismos / Ellos evitan la luz (Algunos de ellos evitan la luz) / Ellos piensan que tienen razón (Algunos de ellos piensan que tienen razón) / Viviendo en sus caparazones vacíos (Algunos viven en sus caparazones vacíos)”
En lo musical, destaca el Chamberlain, un teclado electromecánico, y los vientos que en conjunto dan un tinte sinfónico.
“New Horizons”, escrita y cantada por Justin Hayward, es la segunda pieza de la cara A del vinilo.
Una hermosa y melodiosa obra en slow-tempo. “Bueno, he tenido suficientes sueños para uno / Y tengo suficiente amor para tres / Tengo mis esperanzas para consolarme / Tengo mis nuevos horizontes en el mar / Pero nunca voy a perder tu precioso regalo Siempre será de esa manera / Porque sé que voy a encontrar mi paz mental / Algún día”
La guitarra es parte protagónica del tema.
El flautista Ray Thomas compuso “For My Lady”, una canción de amor cuyos versos en parte nos dicen: “Mi barco navega mares tormentosos / Batallas océanos llenos de lágrimas / Por fin mi puerto está a la vista / Ahora que te he descubierto / Oh, daría mi vida tan a la ligera / Para mi dulce dama / Darlo libre y completamente a mi señora / Mientras la vida pasa a la deriva / Como una brisa ella suspirará suavemente / Y lentamente inclina la cabeza / Entonces la escucharás llorar suavemente.”
Cierto aire folk se cuela en esta melodiosa pieza donde se confabulan guitarra acústica, flauta, teclas y la dulce voz de Ray. Las voces dan un cierto toque de grandeza.
“Isn’t Life Strange” es el primer sencillo del disco y último de la primera cara del vinilo. Compuesta por John Lodge quien la canta junto a Justin Hayward de un modo vibratorio, nos dice en sus versos: ¿No es extraña la vida? / Una vuelta de página / Puede leer como antes / ¿Podemos pedir más? / Cada día pasa ¿Qué tan duro lo intentará el hombre? / El mar no esperará / Sabes que me dan ganas de llorar, llorar, llorar / Ojalá pudiera estar en tu corazón / Ser uno con tu amor / Ojalá pudiera estar en tus ojos Mirando hacia atrás, allí estabas y aquí estamos”
La guitarra eléctrica vuelve a ser protagonista.
Una más movida “You And Me” de Hayward y Edge, con tres partes armónicas en las voces de Pinder, Thomas y Hayward, nos cautiva con un intro instrumental antes de decirnos: “Hay un árbol sin hojas en Asia / Bajo el sol hay un vagabundo / Hay un incendio forestal en el valle. / Donde empezó toda la historia / ¿Cuál será nuestro último pensamiento? / ¿Crees que llegará pronto? / ¿Será un consuelo / ¿O el dolor de una herida ardiente? / Todo lo que estamos tratando de decir / ¿Somos todo lo que tenemos? / Tú y yo simplemente no podemos fallar / Si nunca, nunca nos detenemos”
“The Land Of Make Believe” es la segunda canción del lado B. Fue compuesta y cantada por Hayward, quien nos dice: “Estamos viviendo en una tierra de hacer creer / Y tratando de no dejar que se muestre / Tal vez en esa tierra de hacer creer / Las angustias pueden convertirse en alegría / Estamos respirando el humo de lo alto y lo bajo / Estamos ocupando mucho espacio / En algún lugar de la noche oscura y silenciosa / Nuestra oración será escuchada hazlo pronto”
El repertorio continua con “You’re A Free Man”, cantada y escrita por Mike Pinder, quien nos dice en esta melodiosa pieza con solo de guitarra: “El tiempo pasa rápidamente / Si tan solo pudiéramos hablar de nuevo / Algún día, espero verte sonreír / Cuando seas un hombre libre otra vez / Alto en un lado de la montaña / Nos reímos y hablamos de lo que vendrá / De alguna manera, sé que te veré brillar / Cuando todos seamos hombres libres de nuevo”
El juego vocal es también un interesante detalle.
El disco cierra con el segundo sencillo del álbum, “I’m Just A Singer (In A Rock And Roll Band)”, compuesta y cantada por el bajista John Lodge.
La canción es la más movida del disco y en sus versos nos dice: “Solo soy un vagabundo sobre la faz de esta tierra / Conocer a tanta gente que está tratando de ser libre / Y mientras viajo escucho tantas palabras / Barreras del idioma rotas, ahora hemos encontrado la clave / Y si quieres que soplen vientos de cambio a tu alrededor Y tú eres la única otra persona que sabe, no me digas / Sólo soy un cantante en una banda de rock and roll”
Como era costumbre en aquella etapa que se cerraba con este disco, todos los miembros de The Moody Blues aportaban composiciones y cantaban. Tendrían que pasar seis años, varios discos en solitario de sus miembros, y muchos acontecimientos en el universo de la música popular para que el quinteto volviera al ruedo en 1978 con Octave, durante cuyas sesiones el teclista Mike Pinder -decisivo con el sonido del Mellotron y el Chamberlain- decidió retirarse de la banda, siendo sustituido por el suizo Patrick Moraz (ex-Yes).
Seventh Sojourn, por tanto, ponía punto final a un ciclo maravilloso en el que el quinteto inglés construyó un sonido único con elementos folk, psicodélicos y sinfónicos.
Leonardo Bigott
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