El 15 de julio de 1977, tras un receso de tres años, la emblemática banda inglesa de progrock Yes volvía con su octavo álbum
Yes
Going For The One
Atlantic. 1977. Inglaterra
En la dilatada discografía de Yes, Going For The One, su octavo álbum, representa un punto de inflexión donde mágicas historias se entrelazan con oníricas visiones en un tiempo donde era inimaginable, a juzgar por la calidad musical resultante, que la legendaria banda estuviera a las puertas de lo que sería un cambio radical de dirección musical que encaró tiempos de hastío, cansancio y finalmente la conclusión de una etapa que ya requería un replanteamiento para enfrentar una nueva década donde el agonizante progrock dejaría sus pretensiones artísticas guindadas del perchero para ofrecer algo más accesible y ligero a los estándares regulares del subgénero más vilipendiado del rock.
Going For The One, en el catálogo Yes, nos ofrecía un interesante sonido que conjugaba celestialmente arpa y órgano de tubos con guitarras eléctricas y acústicas (incluyendo una portuguesa), batería y bajo que desde la primera nota hasta la última fue la ponderación de una sonoridad demencial vivida tres años antes en “Gates of Delirum”, donde un caos sónico decantaba en una sublime divinidad y la voz de Jon Anderson nos acariciaba con dulzura para luego contrastar con una de las guitarras eléctricas más osadas en “Sound Chaser” y cerrar con uno de las temas más hermosos del género y por ende de la banda.
Esos tres temas conformaron Relayer (1974), álbum predecesor a Going For The One.
Fue al término de ese álbum que los integrantes de la banda se tomarían un tiempo para grabar propuestas individuales que ilustraban la calidad musical que apreciábamos cuando esas cinco fuerzas se unían.
Jon Anderson grabaría una de las más bellas historias del género con Olias Of Sunhillow (1976); Chris Squire saldría con lo que muchos consideran el álbum que Yes nunca grabó, Fish Out Of Water (1975); Steve Howe demostraría su originalidad y eclecticismo conjugando ragtime, bluegrass, folk, country y barroco con maestría en Beginnings (1975); Alan White daría sus primeros pasos como compositor con Ramshackled (1976); y finalmente el mago de las teclas, Patrick Moraz, nos sorprendería con sonoridades brasileras en Story of I (1976).
Este último abandonaría a la banda al finalizar el tour en apoyo a Relayer dejando una importante contribución en lo que para mí es, junto a Close To The Edge (1972), el pináculo del género.
Su abandono traería de vuelta a Rick Wakeman estableciendo una conducta recurrente en la agrupación a lo que Wakeman se refirió como “un embrión que sale del huevo y retorna a él pero evolucionado”, pues se había retirado tras el mega álbum Tales From Topographic Oceans (1973) con un alto grado de frustración para regresar como un ave fénix en el álbum que hoy nos ocupa. Bill Bruford, Tony Kaye y Steve Howe tendrían similar experiencia al término de la siguiente década.
La lógica consecuencia fue una total renovación de ideas cuyo primer resultado fue una pieza de rock ‘n’ roll en el lenguaje Yes. El tema título, a la cuenta de cuatro, encabezaría esta nueva experiencia publicada el 15 de julio de 1977, que cumple 40 años.
Steve Howe, con el steel guitar, abriría el álbum donde Jon Anderson nos cuenta…
La idea me vino / al cruzar la pista / Al flanco de un cazador de carreras de pura sangre / Siente / Como fluye el ritmo / Te gustaría ir / Y apuntar a las montañas? / Y aquí estás parado no más alto de lo que se ve el césped / Y debes realmente intentarlo con empeño? / La verdad del deporte juega con aros a tu alrededor / Yendo tras el gran premio / Yendo tras el gran premio
Interesante escuchar a Squire contrastando con la frase “ventana abierta”, la guitarra de Howe en el modo más rock ‘n’ roll que el grupo haya tocado y una sutil estridencia que le otorga un cierto estilo sui generis, mientras Wakeman frasea en su más característico estilo pero empelando esta vez un “Polymoog” (versión polifónica del famoso sintetizador monofónico, Mini Moog).
En conjunto, con el retorno de Wakeman y la salida del hasta ahora ingeniero, Eddie Offord, era inevitable que Yes sonara diferente. Sin dudas, un estilo más madurado pero manteniendo los marcados contrastes que le han caracterizado.
En la segunda composición, “Turn of the Century”, Steve Howe inicia la historia de Roan con un hermoso intro de guitarra acústica y la voz de Anderson relatando la historia de este ficticio escultor cuya esposa muere y él, en su dolor, esculpe la imagen de ella para traerla de vuelta a la vida….
Y en su habitación, su dama / Ella danza y canta a plenitud / Así, mantente inmóvil, ahora grita él / Tengo tiempo, deja que la arcilla transforme
Está basada en la ópera La Boheme y la tragedia griega de Pygmalión. Acá White aporta su talento como compositor junto a Howe y Anderson.
Entre esa pieza y la siguiente no hay una separación. Sin embargo, sí puede apreciarse un sonido casi imperceptible que une a los dos temas. Sorpresivamente, Rick Wakeman estalla con el órgano de la iglesia de San Martín en Vevey, Suiza, en “Parallels”, una composición de Squire que pertenece a un grupo de canciones que quedaron fuera de la lista final de su álbum Fish Out Of Water.
El tema tiene toda la fuerza que dio a la banda parte de su fama. Howe deja caer como hojas frases cortas a la guitarra que ornamenta la línea del bajo…
Cuando has intentado todo / Y nada te eleva más / Cuando notas que has jugado con fuego / Escúchame cuando te digo que es en realidad en tu corazón / Es el comienzo de un nuevo amor a la vista / Tienes todo para hacer que ocurra / Dale vueltas / Crea una nueva dimensión / Cuando estamos ganando podemos detenernos y gritar / Haciendo el amor hacia la perfección.

“Wonderous Stories”, el siguiente tema, fue compuesto por Jon Anderson. Una hermosa canción en la cual Steve emplea la guitarra portuguesa que usó en “I’ve Seen All Good People” (en The Yes Album, 1971) y donde Wakeman hace alarde de su virtuosismo al teclado.
Es una de las canciones más hermosas de la banda. Jon canta:
Desperté esta mañana / El amor me acostó cerca del río / A la deriva corriente arriba / Tras mi redentor / Sin dejar trazos / Rogué irme para escuchar tus maravillosas historias…

El tema que culmina este maravilloso álbum es “Awaken” tema escrito por Jon Anderson y Steve Howe. El piano de Wakeman inicia la pieza alternando frases rápidas con un temperamento más contemplativo antes que Anderson inicie…
Alta vibración sigue / Hacia el sol / Deja soñar a mi corazón / Pasado, un mortal como yo / ¿Dónde puedo estar?
En versos subsiguientes y en estructura musical, “Awaken” guarda similitud con “Close To The Edge”. Como ejemplo, un pasaje a modo de intermezzo en la cual Jon toca arpa y que une dos secciones donde la música es desarrollada a plenitud.
En esa sección media Wakeman sostiene las notas dando amplitud a ese segmento. Squire usa acá un bajo de tres mástiles, algo que para la época resultaba extravagante. Luego de ese casi silencioso motif la segunda parte se desarrolla en crescendo a partir de allí…
Obras del hombre / Puestas para aplastar la histórica vida / Recobrando la flor de la fruta de su árbol / Todo despertando / Todo restaurándote
Howe termina con tal sutileza en la eléctrica que nos deja reflexionando pero satisfechos con este excelente álbum cuya carátula fue elaborada por Hipgnosis y no Roger Dean, resultando en una señal inequívoca de los cambios por venir.
Going For The One tuvo un gran éxito comercial no sólo por un música más accesible sino también por unas letras más directas pero igualmente llena de magia y fantasía.
Leonardo Bigott
¿Interesado en comprar éste u otro disco de YES, o merchandising? Como un Afiliado de Amazon, recibimos una comisión por compras realizadas. Gracias
España
Productos de Yes en Estados Unidos



