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I Can Hear the Heart Beating As One: la explosión sónica de Yo La Tengo.

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Yo La Tengo

El 22 de abril de 1997 el prolífico trío de New Jersey comandado por Ira Kaplan y Georgia Hubley publicó su grandioso octavo álbum

Yo La Tengo
I Can Hear the Heart Beating As One

Matador. 1997. Estados Unidos

 
De todo el gran conglomerado de agrupaciones surgidas en Estados Unidos durante los últimos 30 años, hay algunas que destacan por su decidida vocación renovadora y

oxigenante del rock norteamericano. Sin duda, Yo La Tengo, representa uno de los más interesantes capítulos de la historia contemporánea. Ecléctica, vanguardista, desenfadada, aventurera, bohemia, hipnótica, son adjetivos que pueden ayudar a definir la música de esta banda formada en Hoboken, New Jersey en 1984 de la mano del cantante y guitarrista Ira Kaplan y su esposa Georgia Hubley (batería y voz).

Su singular nombre está ligado con Venezuela a través de una anécdota beisbolera. Corría la temporada de 1962 y el centerfielder de los Mets de Nueva York, Richie Ashburn, cansado de chocar con el campocorto venezolano Elio Chacón (que no hablaba inglés) cada vez que gritaba “I got it! I got it!”, decidió gritar “¡Yo la tengo!” en un juego.

Chacón se detuvo, pero Ashburn terminó chocando con el leftfielder Frank Thomas, quien no hablaba español. Thomas preguntó luego qué significaba “Yellow Tango”.

Influenciados por iconos del pop norteamericano como Velvet Underground (que se extiende más allá del paralelismo de tener dos mujeres bateristas, Hubbey  y Maureen Tucker), Love, Mission of Burma, Half Japanese, Pere Ubu y Sonic Youth, Kaplan y Hubbey ayudados por el guitarrista Dave Schramm y al bajista Mike Lewis, editaron el disco debut Ride The Tiger en 1986, un trabajo con marcadas influencias folk.




Con Kaplan asumiendo el rol de guitarrista líder, y un nuevo bajista, el núcleo de Yo La Tengo comienza a funcionar como trío a partir del segundo disco, New Wave Hot Dogs (1987), abonando el terreno para la aparición del magnífico President Yo la Tengo (1989), un gran paso hacia el definitivo reconocimiento de crítica y público.

Con el regreso de Schramm, la banda edita Fakebook (1990), un paseo por algunas de las referencias musicales de Kaplan, que incluye, entre otras, versiones de Kinks y Flamin’ Groovies, además de algunas memorables composiciones propias.

A partir de May I Sing With Me (1992), un retorno al pop guitarrero, se incorpora el bajista James McNew, logrando por fin una formación estable.

Sin embargo, el paso más importante ocurre un año después cuando firman con la disquera neoyorquina Matador, un emblemático reducto del rock independiente. Aparece entonces Painful (1993), un excelente trabajo adornado por envolventes atmósferas de guitarra y riffs de órgano.

El eclecticismo de Yo La Tengo se amplia con Electr-o-Pura (1995), un disco que cabalga entre el folk, el pop británico y el fantasma de Velvet Underground.

El trío había probado ser hasta aquel momento una banda sumamente prolífica y desprendida, razón por la cual se publica el doble CD compilatorio de singles, colaboraciones y rarezas de años previos, Genius + Love = Yo La Tengo (1996), un trabajo que puede servir como referencia para cualquier recién llegado al mundo de Yo La Tengo.

Pero, el gran paso estaba por llegar. El 22 de abril de 1997, hace justo 20 años, fue lanzado el excepcional I Can Hear the Heart Beating as One (1997), disco con el que demostraron una deuda adicional, esta vez al sonido de los alemanes Can y Neu!, una influencia que desde entonces se ha extendido a muchas otras bandas.

Fue el punto de inflexión en la carrera del grupo.




Este disco es un verdadero tour de force, 68 minutos que atrapan desde el primer al último minuto, en el que encontramos acercamientos a varios géneros.

Center of Gravity”, por ejemplo, es un bossanova; “Autumn Sweater” posee un groove electrónico con elementos de Stereolab; los casi 11 minutos de “Spec Bebop” son un acercamiento al krautrock y el stoner rock.

Moby Octopad”, es un tema con elementos de la tropicalia y la psicodelia, con pinceladas jazz; “Damage”, es atmosférico y envolvente; “We’re an American Band” desarrolla una delicada atmósfera vocal y rítmica sobre un wall of sound de guitarra distorsionada; “Sugarcube” y “Deeper into Movies” se mueven en el terreno del indie rock guitarrero de principios de los 90; “Shadows” es quizá el más sosegado y exquisito.

También hay espacio para dos fantásticas versiones. “Little Honda” escrita por Brian Wilson y Mike Love para Beach Boys y “My Little Corner of the World” de la activista anti-gay Anita Bryant, pieza que tocaban en las pruebas de sonido sin saber a quién pertenecía.

Siendo el octavo disco, I Can Hear the Heart Beating as One, se convirtió en el primer álbum en entrar a las listas de Billboard y en obtener críticas positivas unánimes de todos los medios especializados.

Es, sin duda, una fantástica puerta de entrada al multicolor mundo que atesora Yo La Tengo, como una de las agrupaciones de rock estadounidenses más auténticas e imaginativas.

Juan Carlos Ballesta


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