Inicio Reportajes A 20 años del “¡Gracias totales¡”: Soda Stereo en discos

A 20 años del “¡Gracias totales¡”: Soda Stereo en discos

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Soda Stereo
Hermes Binner

 

El 20 de septiembre de 1997, hace 20 años Gustavo Cerati lanzó la famosa frase de despedida, ¡Gracias totales! al finalizar “De música ligera” en el último concierto realizado en el Estadio River Plate de Buenos Aires. Muchos, logramos intuir, que a pesar de aquellas emociones desbordadas que daban paso de inmediato a la nostalgia de ya no tener más a Soda Stereo, en algún momento volverían. Y así fue, justo 10 años después, “Me verás volver” (acertada frase tomada de “La ciudad de la furia”) se convirtió en el tour final durante el último trimestre de 2007. Conmemoramos, por tanto, los 35 años de formada la banda (1982) y las dos despedidas, hace 20 y 10 años, respectivamente, con un repaso por lo esencial de la discografía de la más grande banda argentina y latinoamericana de rock. Siete discos en estudio, cuatro en vivo (dos de ellos dobles), tres de remixes y casi veinte compilados lanzados en diversas épocas y países, conforman un cuerpo de trabajo de amplio alcance que recoge una carrera de quince años (entre 1982 y 1997), con el regreso puntual de 2007.

Juan Carlos Ballesta

(Este texto es una versión revisada de la publicación realizada en www.kurrentmusic.com)

El trio formado en Buenos Aires por Gustavo Cerati (voz, guitarra), Zeta Bosio (bajo, coros) y Charly Alberti (batería), al calor de la Guerra de la Malvinas (1982) y la transición a la democracia (diciembre 1983), pasó de ser un grupo que se presentaba en pequeños bares al más importante de Latinoamérica en muy poco tiempo. El tiempo que media entre su primer disco y su primera gira internacional es de apenas dos años. Su homónimo debut editado en 1984, reflejaba sus influencias primarias que iban del ska al new wave y el art punk. A ellas se agregaron las del dark rock, no solo en el aspecto musical sino en la vestimenta, peinados y maquillaje durante toda la etapa ochentera que cubre los discos Soda Stereo (1984), Nada personal (1985), Signos (1986) y Doble Vida (1988), período que produjo varios de los temas esenciales de su repertorio y que son parte del inconsciente colectivo de varias generaciones.

La nueva década trajo cambios y Cancion Animal (1990), los refleja notablemente. Es, probablemente su disco capital. Las nuevas influencias provenientes de Gran Bretaña (sonido Manchester, shoegaze, noisy rock) se hicieron presentes en la nueva etapa de Soda Stereo, sin olvidar las anteriores. La experimentación en el sonido siguió su curso en Dynamo (1992). Ser el epicentro del rock latinoamericano había afectado las perspectivas del trío. La llamada “movida sónica” se extendía por Argentina. Sobre el sexto disco en estudio Cerati dijo: “Dynamo consistió en tomar Canción Animal y destruirlo”.

Cerati afrontó entonces dos aventuras fuera de Soda, primero junto a Daniel Melero en el disco Colores Santos (1992) y luego con su debut en solitario, Amor Amarillo (1993), un estupendo trabajo que hacía presagiar lo que vendría (pero que aún tardaría unos años).

Mientras Cerati negaba su deseo de seguir una carrera como solista, finalmente el grupo se reactivaba. Tras tres años de silencio discográfico, apareció Sueño Stereo (1995), que rápidamente se convirtió en Disco de Platino.

A raíz de la reunión en 2007, Cerati opinaba a la revista Subte: “Sueño Stereo necesitó dos años y medio para concebirse. Sería ilógico decir que este álbum es la obra maestra de Soda Stereo, pero era lo más real del grupo en ese momento, porque estábamos despojados de la necesidad de tener un futuro de grupo, o de ser el mejor durante otros diez años. Ya habíamos pasado por muchas cosas y el grupo se sentía a sí mismo como clásico. Por otro lado estábamos muy orgullosos de lo que había promovido Dynamo y su lectura posterior. Entonces, Sueño Stereo tenía la presión del no presionarnos”.

Fue su canto del cisne, ya después no volvieron a entrar a grabar a un estudio.

DISCOGRAFÍA

Soda StereoSoda Stereo
Columbia/Sony Music. 1984

Para el momento de la edición del homónimo disco debut del trío conformado por Gustavo Cerati (guitarra, voz), Zeta Bosio (bajo) y Charly Alberti (batería), se vivía el fenómeno de la new wave anglosajona pero también la irrupción del pop-rock español como parte de la Movida Madrileña. Si bien Argentina gozaba entonces de una larga y nutritiva historia como país de avanzada en el rock latinoamericano, aún estaba por proyectarse fuera de sus fronteras, lo que terminó de ocurrir gracias a Soda Stereo. Las influencias británicas siempre fueron evidentes en el rock argentino, pero con la llegada de la nueva década varios grupos se convirtieron en: The Clash, The Cure, The Police, Madness, The Specials. En 1984 aun el formato vinilo reinaba, aunque pronto cedería ante la llegada de la era digital (este debut fue reeditado en CD en 1991). Este disco contiene los primeros éxitos de la banda, algunos de los cuales permanecieron en su repertorio en vivo por varios años. “¿Por qué no puedo ser del Jet-Set?”, “Te hacen falta vitaminas”, “Trátame suavemente”, “Un misil en mi placard”,  “Sobredosis de TV”“Tele-Ka”, conforman un primerizo puñado de canciones que posicionaron a Soda en Argentina y muy pronto en Chile y Perú. Otros temas como “Mi novia tiene bíceps” y “Dietético”, tratan el tema del hedonismo de la sociedad argentina de entonces. Post punk, new wave y ska conforman este primer capítulo, la semilla que pronto germinaría.

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Soda Stereo

Nada Personal
Columnia/Sony Music. 1985

En noviembre de ese año fue publicado su segundo disco, un evidente paso adelante en todos los sentidos. Aquí la banda comienza realmente a darle personalidad a su sonido, todavía con las influencias anteriores pero con una paleta mayor y un sentido conceptual más interesante. Temas como “Nada personal”, “Juego de seducción” y “Cuando pase el temblor”, se convirtieron rápidamente en clásicos, con algunos elementos extras como la música andina. El resto de los temas, “Estoy azulado”, “Ecos”, “Imágenes retro”,Danza rota”, El cuerpo del delito”, Si no fuera por…” y “Observándonos (Satélites)”, completan un disco que abrió las compuertas de Suramérica para el primer tour importante, que terminó fusionado con el lanzamiento del siguiente disco. Chile, Colombia, Perú, Ecuador y Paraguay fueron los países afortunados. El álbum cuenta con la participación de Fabián «Zorrito» Vôn Quintiero (teclados), y fue grabado en el famoso estudio Record Plant de Los Angeles por Mariano López. Un crecimiento en la producción que se nota y que también contribuyó a lograr un vertiginoso aumento en las ventas.

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Soda StereoSignos
Columbia/Sony Music. 1986

Justo un año después del lanzamiento de Nada Personal, el 10 de noviembre, veía la luz el tercer álbum de Soda, convertido muy pronto en uno de los tres favoritos de los fanáticos, probablemente por razones emocionales al encontrar al grupo en un momento de ascenso imparable. Una de sus piezas más emblemáticas, “Persiana Americana”, arrancó con mal pie al producirse mientras la tocaban, el 2 de mayo de 1987, un derrumbe en la discoteca Highland Road de San Nicolás, Buenos Aires, en el que murieron 5 personas y más de 100 resultaron heridas. “Sin sobresaltos”, con su ritmo machacón, abre el disco y de entrada se notan nuevas influencias, como las de XTC y Simple Minds. Una sección de metales es la novedad. “El rito” continúa y ciertas reminiscencias al argentino Ariel Rot afloran. Una de las canciones emblemáticas es el funky “Prófugos” con el clavinet en primer plano. El lado A lo cierra la rockera “No existes”, con un sonido de batería que escuchado a la distancia suena anclado a su tiempo. El lado B comienza con “Persiana Americana”, seguida por “En camino” y la que da título al disco. “Signos” es probablemente la más seductora y más The Cure del álbum. “Final Caja Negra”, es un estupendo cierre. Lo mejor estaba aun por venir.

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Ruido Blanco
Columbia/Sony Music. 1987

Este disco grabado en vivo hace 30 años en Argentina, Perú, Chile, México y Venezuela durante la gira de Signos, representa una especie de punto de inflexión. El disco contiene versiones en vivo, algunas de ellas mejores que las originales, de los tres primeros discos. En plena etapa de crecimiento de su popularidad, en especial en Suramérica, Ruido Blanco reflejó el sonido de una banda que todavía tocaba en teatros y discotecas. Fue un reto poder confeccionar el álbum ya que en algunos lugares las grabaciones no quedaron bien al no contar con el equipamiento idóneo. Sin embargo, las escogencias fueron suficientemente representativas y funcionaron como una fotografía del sonido que para la época ofrecía Soda en directo. El trabajo de grabación de Adrián Taverna y la mezcla de Glem Johansen estuvieron a la altura.

Signos”,Juegos de seducción”, “Persiana americana”, “Sobredosis de TV” conformaron el lado A. El tema “Estoy azulado” fue dejado fuera, pero incluido en el CD. El lado B lo conforman “Final Caja Negra”, “Cuando pase el temblor”, “Vita set” (la unión de “¿Por qué no puedo ser del Jet-Set?”, “Te hacen falta vitaminas”)  y “Prófugos”.  El rol de teclista durante la gira fue ocupado por Daniel Sais, mientras que una sección de metales conformada por los venezolanos Gustavo Aranguren (Trompeta), Ramón Carranza (Saxo), José Vera (Saxo Tenor) y Rodrigo Barboza (Trombón), participa en varios temas. Punto y seguido.

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Doble Vida
Columbia/Sony Music. 1988

 El cuarto disco en estudio y el quinto en años consecutivos, representó un salto cuántico en todos los sentidos. Fue grabado en Nueva York con el afamado guitarrista puertorriqueño Carlos Alomar (que había trabajado por años con David Bowie), algo nada habitual para una banda latinoamericana en aquellos años. El contacto con la cultura musical norteamericana permeó el disco, introduciendo elementos del funk, el soul y en general del rhythm and blues. Estas influencias se dejan colar en diversos pasajes, como la guitarra en “La ciudad de la furia” y muy especialmente en “Lo que sangra (la cúpula)”, en donde Alomar asume la guitarra líder. El mismo Alomar se encarga de rappear en “En el borde”, un tema con un teclado funk y un solo de guitarra hardrockero. Es un tema algo alejado del sonido Soda. “Languis”, tema compuesto por Cerati, Bosio, Alberti y el teclista Daniel Sais, cerraba el lado A. Luego fue lanzado en EP de cuatro canciones, no siendo el mejor de este álbum. El feeling funk prosigue comenzando el lado B con “Día común-Doble vida”, que cuenta con una gran intervención de Lenny Pichett en el saxo. Una de las canciones más perfectas del extenso cancionero de Soda es, sin duda, “Corazón delator”, delicada y profunda. Es seguida por “El ritmo de tus ojos”, el tema que menos engancha. El cierre con “Terapia de amor intensiva” es una buena escogencia, en especial porque rompe con el mood algo fiestero del disco.Quizá lo grandioso que fue en su momento Doble vida, con su novedosa producción y la gira intensa que lo siguió, analizado casi 30 años después, hace pensar que las sobreproducciones de los años 80 sobreutilizaron ciertos adelantos tecnológicos que el tiempo no ha tratado muy bien.

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Canción animal
Columbia/Sony Music. 1990

 Lo mejor de este quinto disco en estudio de Soda es su definitiva inmersión en el rock guitarrero, cosa que apenas comienza el primer tema, “(En) El Séptimo Día”, queda patente. Atrás quedaron las influencias del R&B e incluso el post punk, aunque de nuevo la fuente de inspiración fue Gran Bretaña. En 1990 el sonido Manchester, el shoegaze y el noisy pop copaban la escena británica y un poco de todo ello aparece en este disco.“Un millón de años luz” es un tema midtempo con una guitarra que podría recordar a Will Sargent de Echo & The Bunnymen. La emblemática “Canción animal”, que da nombre al álbum, refuerza esa cercanía a los Bunnymen (Cerati utilizó más la estética de Ian Mculloch que la de Robert Smith). “1990” es el ancla con el pasado, con su ritmo juguetón.“Sueles dejarme solo” es uno de los temas de mayor potencia del álbum y funciona como preámbulo a “De música ligera”, uno de los himnos generacionales más contundentes y que a millones conduce a un estado dicotómico de nostalgia y alegría. El desfile de temas inolvidables prosigue con “Hombre al agua”, cuyo swing envolvente es uno de los sellos de la etapa comenzada aquí. La guitarra de Cerati nunca había sonado tan bien como en este trabajo, una responsabilidad propia y del ingeniero Mariano López. “Entre caníbales” ahonda en ese tempo de mediana velocidad y abre paso para que llegue la emotiva e imprescindible “Te para tres”, uno de los momentos más memorables surgidos del corazón de Cerati. El último tema, “Cae el Sol”, hace pensar que en un momento de tanta inspiración y ya con el formato CD en boga, Canción animal podría haber contenido un par de temas más. La aparición de Daniel Melero y Tweety González en los teclados, fue determinante para el sólido sonido logrado, dejando atrás los excesos digitales de discos anteriores. Es, sin duda, una piedra angular dentro del rock latinoamericano y probablemente el momento más equilibrado en la vida de Soda.

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Soda StereoDynamo
Columbia/Sony Music. 1992

Un nuevo paso adelante en el sonido de Soda se produjo en este sexto disco. El shoegaze hizo su trabajo en Cerati, por ello las influencias de Ride, Slowdive, My Bloody Valentine, Catherine Wheel y otras bandas británicas de sonido lánguido y guitarrero orbitan sobre este fantástico trabajo. Hay también influencias de la nueva psicodelia de Spacemen 3 y Spiritualized, así como de algunas bandas de Manchester. Todo ello había comenzado a percibirse en Canción Animal, pero es aquí cuando se desarrolla a plenitud. “Secuencia inicial” y “Toma la ruta” imponen los lineamientos. En seguida la densidad de “En remolinos” envuelve sin remedio, en la onda de «Loveless» de My Bloody Valentine. En cambio “Primavera 0” toma un ritmo más en la onda de Teenage Fanclub, mientras “Camaleón” suena a The Stone Roses o The Charlatans. La inspiración de “Luna roja” es Ride, mientras que la de “Sweet Sahumerio” va de The Orb al Primal Scream de Screamadelia. “Ameba” retoma las murallas de guitarra. “Nuestra fe” trae a primer plano a Happy Mondays y 808 State. “Claroscuro” introduce elementos electrónicos que Cerati desarrollaría a plenitud en su faceta solista. Y para seguir el abanico de influencias, “Fue” deja entrever los primeros devaneos con el naciente trip hop y el link directo con Bocanada (1999). La pieza de cierre, “Texturas”, de nuevo pone la guitarra en primer plano y el shoegaze. Aunque Melero y Tweety vuelven a encargarse de los teclados, éstos ahora no tienen tanto protagonismo. Dynano no tuvo el mismo impacto que su antecesor, probablemente por el cambio de disquera, pero sobre todo porque exigía a su público estar al día con el acontecer musical. Puede que sea un disco demasiado influido por el sonido británico de esos primeros años 90, pero a la distancia permanece como uno de los trabajos que mejor ha pasado la prueba del tiempo.

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Sueño Stereo
BMG. 1995

 El séptimo y último disco en estudio fue un estupendo canto del cisne, una especie de compendio de varios de los estilos que Soda desarrolló en los 90. La idea inicial de hacer un álbum doble fue desechada por la disquera pero vestigios de ello quedaron aquí y en el posterior trabajo “desenchufado”.“Ella usó mi cabeza como un revolver”, con sus arreglos a medio camino entre Tears For Fears y The Beatles de la psicodelia, inicia de manera contundente con su texto críptico. “Disco eterno”, sin embargo, tiene un feeling más norteamericano. “Zoom” es probablemente uno de los mejores temas de Soda, con Cerati practicando un falsete a lo Bono. “Ojo de la tormenta” retoma el lado más gentil del shoegaze, mientras “Efecto Doppler” recuerda a unos Bunnymen románticos. “Paseando por Roma” es un pegadizo tema funky con un interesante sinte, que representa el link con Doble Vida. “Pasos” es una interesante mezcla de electrónica y sonoridades acústicas. “Ángel Eléctrico” se adentra en la psicodelia, mientras “Crema de estrella” es un melancólico tema que da paso a la experimental parte final que conforman “Planta”, “X-Playo” y “Moiré”, con influencias de agrupaciones como Seefeel. Nunca Soda sonó tan libre. Que este disco haya sido el último demuestra que Soda Stereo estaba en otra dimensión. Su preocupación ya no era seguir siendo una fábrica imparable de éxitos, sino la de explorar y dejar fluir sus inquietudes e imaginación. Aún quedaban por escribirse los dos capítulos finales: la serie MTV Unplugged y la gira de despedida.

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Confort y Música para Volar
BMG. 1996

Uno de los trabajos más interesantes de la discografía de Soda lo representa este trabajo originalmente compuesto por siete temas grabados en el para entonces famoso programa MTV Unplugged y cuatro en estudio que habían quedado fuera de Sueño Stereo. En 2007, sin embargo, el álbum reeditado con la presentación completa, es decir, los 13 temas de la sesión original que se grabó en vivo en los estudios Post Edge de MTV en Miami. Resulta muy interesante el giro que tomaron las canciones, varias de ellas realmente no recibieron tratamiento “desenchufado” pero sí arreglos orquestales. Las que se incluyeron en la primera versión de 1996 fueron: “En la ciudad de la furia”, con la colombiana Andrea Echeverri de Aterciopelados acompañando a Cerati en la voz, en una versión envolvente, casi lisérgica; “Un misil en mi placard”, con la introducción del tema “Chromium Waves” de Ride, parte de las influencias recientes; “Pasos”; “Entre caníbales”; “Té para tres” (con fragmento de “Cementerio Club” de Spinetta); “Ángel Eléctrico”; y “Ella usó mi cabeza como un revolver”. Muy interesantes resultaron las cuatro canciones inéditas de las sesiones de Sueño Stereo: “Sonoman”, “Planeador”, “Coral” y “Superstar”. Sin embargo, sonaba algo ilógico que no se editara la presentación completo, cosa que ocurrió 11 años después cuando se agregaron “Zoom”, “Cuando pase el temblor”, “Terapia de amor intensiva”,Disco eterno”, “Paseando por Roma” y “Genesis” (versión de grupo del disco La Biblia del grupo Vox Dei, la cual aparece por primera vez aquí). Este es un álbum que presentó una faceta del trío diferente, sosegada y estilizada. Una adición a su discografía más que necesaria y que de alguna manera estiraba la despedida.

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Soda StereoEl Último Concierto
BMG. 1997

La gira de despedida de Soda no fue tan extensa. Apenas tocó Chile, México, Venezuela y Argentina durante los meses de agosto y septiembre de 1997. Se supone que el disco recogía (según indica su título) la grabación del concierto realizado el 20 de septiembre en el estadio River Plate en Buenos Aires, en donde Cerati pronunció la emblemática frase “Gracias Totales”, sin embargo hay audios de otros shows. Aparentemente, el performance de ese show final no fue el mejor, ya que Cerati confundió u olvidó algunas frases de ciertas canciones. Los productores decidieron incluso sustituir el audio del DVD, cosa que se descubrió con posterioridad al observar ciertos pasajes en los que, a pesar de la edición, puede notarse cierta falta de sincronía en solos de guitarra o fraseos vocales. Aunque es un álbum doble, fue mercadeado en dos CDs separados, titulados El último concierto A y El último concierto B. En cada uno de ellos hay 11 canciones representativas de todas las fases. A pesar de la frase que lanza Cerati tras finalizar “De música ligera” y del aparente cansancio en la relación de éste con Zeta Bosio y Charly Alberti, a algunos nos quedó siempre la sensación que volverían a reunirse, mezclando nostalgia con un buen contrato. En efecto ocurrió 10 años después.

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Soda StereoMe Verás Volver
Sony/BMG. 2008

Tras la apoteósica gira que trajo de regreso 10 años después a Cerati, Bosio y Alberti fue editado casi en caliente el registro en audio, un doble CD con 28 canciones y también un doble DVD con más material aún. Es, por supuesto, un documento necesario, de sonido prístino y potentísimo grabado y mezclado por Eduardo Begallo pero bueno es decir que más allá de ser un extraordinario repaso a su trayectoria, siempre quedó la sensación que el regreso se produjo por dinero y no tanto por la necesidad de renovar los vínculos creativos. Muchos fans se quedaron con las ganas de escuchar material nuevo. En realidad, Cerati no lo necesitaba, teniendo una carrera solista suficientemente sólida. Son 28 canciones repartidas en dos CDs, presentados en dos volúmenes separados tal como ocurrió con El último concierto. Los siete discos en estudio están representados aquí: Soda Stereo (3), Nada Personal (5), Signos (5), Doble Vida (3), Canción animal (6), Dynamo (4), Sueño Stereo (1). También se incluyó el tema “Zona de Promesas” que da nombre al irregular disco de remixes lanzado en 1994. Tocaron otros temas durante la gira, especialmente de los primeros discos y que pueden ser disfrutados en el DVD. Fin de la historia.