En octubre de 1973 fue publicado el paradigmático tercer y último álbum de la agrupación argentina, en realidad un esfuerzo solo de “el flaco” Luis Alberto Spinetta†
Pescado Rabioso
Artaud
Talent-Microfón. 1973. Argentina
Hubo un personaje por allá en los 60 llamado Sandro†, cantante por el cual las chicas argentina, caraqueñas y de otros países latinoamericanos enloquecían. Era una suerte de Elvis Presley† iberoamericano, al menos así lo recuerdo yo que apenas contaba unos 8 años de edad para 1969 y a un tipo que apasionadamente cantaba “Rosa, Rosa tan maravillosa…”
Más adelante en el tiempo, gracias a los buenos amigos músicos y melómanos de la década de los 70, llegarían a mis oídos bandas como Sui Generis y La Máquina De Hacer Pájaros, donde un tal Charly García parecía ser el niño inquieto de esa generación que me antecede.
Hoy, después de tanta agua que ha corrido bajo el puente, no hay dudas que el desarrollo del rock en Iberoamérica tiene en su capítulo Argentina una de la más excitantes y profundas manifestaciones musicales, que inició su desarrollo poco después de haber sucedido en la misma Norteamérica.
Hablamos de 1954-1955 en el mundo anglo y 1956 en la tierra de Messi y Maradona. Sandro y Los del Fuego, ya comenzaban a agitar y revolver aquellos días de furia a finales de los 50 e inicios de los 60.
Los pibes de aquellos días previos a la convulsa década de los 60 tuvieron la fortuna de ser visitados por Bill Haley† en 1958. El hecho motivó a varios chicos de la época a dar los primeros acordes inspirados en el r&b, y la música country western.
Así, Sandro y otros como Los Cinco Latinos, Eddie Pequenino y Billy Cafaro comenzaban a labrar el camino que hoy tiene una larga lista de exponentes imposible de mencionar sin dejar de lado a muchos.
Algunos más corridos me dirán ¿Y Palito Ortega?, ¿Los Gatos?… En fin, cierto es que en lo personal hay tres músicos que están en la cúspide. Claro, no son los únicos pero son Padre, Hijo y Espíritu Santo y son Charly García con La Máquina de Hacer Pájaros de 1976, Gustavo Cerati† y su álbum Bocanada de 1999 y muy especialmente el tercer disco de Pescado Rabioso, llamado Artaud en honor al poeta francés Antonin Artaud†
Grabado en los estudios Phonalex de Buenos Aires bajo la producción de Luis Alberto Spinetta y Jorge Álvarez†, nuestro celebrado álbum reúne nueve temas que reflejan el impacto del poeta galo en “El Flaco”.
En el período post Almendra, Spinetta se acompañó de David Lebón y Carlos Cutaia para los dos primeros discos de Pescado Rabioso, pero con la banda ya oficialmente disuelta y aun con un contrato discográfico que cumplir, Artaud fue publicado como si fuera de Pescado Rabioso pero es esencialmente el segundo disco solista de Spinetta, con colaboraciones puntuales de su hermano Carlos Gustavo Spinetta y Rodolfo García como bateristas y Emilio Del Guercio en el bajo.
La descuadrada portada es obra de Juan Orestes Gatti. Es nuestro contacto inicial y visual con este disco que encuentra tras la consola a Norberto Orliac para abrir el set con “Todas Las Hojas Son Del Viento”, una hermosa canción folk de sencillos acordes a voz y guitarra acústica con un toque eléctrico al final y Luis cantando: “Cuida bien al niño / Cuida bien su mente / Dale el sol de enero / Dale un vientre blanco / Dale tibia leche de tu cuerpo / Todas las hojas son del viento…”
“Cementerio Club”, con Carlos y Emilio, es un estilizado blues.
En sus versos Luis Alberto nos canta: “Justo que pensaba en vos, nena, caí muerto / ¿Qué le dio al pequeño dios? del centro gris del abismo? / Sólo sé que no soy yo a quien duerme / Sólo sé que no soy yo a quien duerme”
Luego, escuchamos la breve “Por” de aires folk. En ese breve lapso, Luis usa 47 sustantivos para que bien quepan en la melodía con un interés más allá del significado, como en “Siberian Khatru”, tercer tema del álbum Close To The Edge (1972) de Yes.
La técnica es comparable a la llamada “poesía concreta” y es además muestra del método Dadaísta “cuerpo exquisito” en la que palabras e imágenes son ensambladas colectivamente. (árbol, hoja, salto, luz, aproximación, mueble, lana, gusto, pie…).
“Superchería” es la siguiente pieza donde “el flaco” se acompaña de Emilio y Rodolfo (Almendra). En su letra Luis Alberto nos repite una y otra vez la palabra “superstición” y entre un momento y otro cambia de tempo acelerando para volver al slow tempo.
Es como un valse que se torna rock y nuevamente vals donde Rodolfo matiza con los platillos para contarnos, entre unos compases de jazz, sobre una hechizada relación.
Acto seguido surge la hermosa “La Sed Verdadera”, otro momento esencialmente acústico con un ligero efecto espacial. “Se muy bien / Que has oído hablar de mí / Y hoy nos vemos aquí pero la paz / En mí nunca la encontraré / Si no es en vos / En mí nunca la encontraré”, nos canta Luis Alberto.
Los siguientes nueve minutos los ocupa “Cantata De Puentes Amarillos”, cuyos versos iniciales nos dicen: “Todo camino puede andar / Todo puede andar / Con esta sangre alrededor / No sé qué puedo mirar / La sangre ríe, idiota / Como esta canción ¿Ante qué?”
Guitarras eléctrica y acústica con maracas son parte del lenguaje musical de este extenso tema. Te recomiendo el excelente video concierto tributo a Luis Alberto Spinetta que hace Pedro Aznar y que por título lleva Puentes Amarillos. También lo acústico se lleva la mayor parte en esta suite de cinco partes con un poco de prog.
Después escuchamos el clásicazo “Bajan” con Emilio y Carlos como base rítmica, tema que generaciones posteriores latinoamericanas conocieron gracias a la versión que hizo Gustavo Cerati en su disco debut como solista, Amor Amarillo (1993).
“Tengo tiempo para saber / Si lo que sueño concluye en algo / No te apures ya más loco / Porque es entonces cuando las horas / Bajan, el día / Es vidrio sin sol / Bajan, la noche /Te oculta la voz”, canta Luis.
Los dos temas finales son el fabuloso “A Starosta, El Idiota”, pieza de rasgos vanguardistas que encuentra a Luis Alberto tras el piano rasgando las barras en el interior del mismo, y otras sonoridades, y “Las Habladurías Del Mundo”, un tema que trata sobre lo que dice el título.
Escuchemos este excelente disco una vez más, sin duda uno de los grandes hitos del rock argentino y en general de habla hispana.
Leonardo Bigott
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