El 9 de octubre de 1999, la superlativa banda prog al mando del guitarrista Andrew Latimer, publicaba su disco 13 en estudio, recordando a su primera etapa
Camel
Rajaz
Camel Productions. 1999. Inglaterra
Desde 1971, Camel nos había estado ofreciendo una música ecléctica donde el blues, el folk, el jazz, la música sinfónica y el rock progresivo coexistían con sobrada finura con énfasis en lo instrumental.
El cuarteto destilaba además una propuesta que asociada a la movida Canterbury, pero pese a no ser así, hay razones históricas para asociarla. A lo largo de su dilatada carrera, la banda ha grabado obras de gran valor musical con temas casi siempre instrumentales que alcanzaron su máximo esplendor con el álbum The Snow Goose (1975).
Inicialmente, la formación de Camel era la sección rítmica del bajista Doug Ferguson y el baterista Andy Ward, quienes acompañaban a las composiciones de Peter Bardens (teclados, voz) y Andrew Latimer (guitarra, flauta, voz).
Otras obras de gran valor musical son Mirage (1974), Moonmadness (1976) y Rain Dances (1977), disco en el cual se produjo el primer cambio al entrar Richard Sinclair (bajo, voz), ex integrante de grandes bandas de Canterbury como Caravan y Hatfield and The North, y Mel Collins (saxos, flauta) -ex King Crimson-, quienes se mantuvieron también en Breathless (1978), tras el cual se produjo el gran quiebre por la sorpresiva salida de Peter Bardens.
Tras el fallecimiento de Bardens a comienzos de 2002 y como un homenaje al teclista, la banda publicó A Nod And A Wink ese mismo año, siendo hasta ahora el último en estudio de Camel, tras el cual se produjo un silencio de más de una década por la grave enfermedad de Latimer (myelofibrosis), reapareciendo en 2013 con la misma formación que había grabado ese último disco: Denis Clement en la batería y percusión, Guy LeBlanc en las teclas (fallecido en 2015), Colin Bass en el bajo y Andy Latimer en la guitarra y flauta.
En 1999, Camel había abordado la grabación de Rajaz con Latimer, Bass, el teclista y líder de la banda neerlandesa Kayak, Tom Scherpenzel, y el baterista de sesión Dave Stewart. La portada de Greg Welsh retrotrae a la de Mirage por la utilización de camellos
Rajaz inicia con la pieza “Three Wishes” donde el teclista va construyendo una nostálgica atmosfera que cede tiempo a la guitarra. La primera parte emplea elementos clásicos del género. El instrumental dura siete minutos,
Enseguida Camel nos interpreta “Lost And Found”, un tema inicialmente en midtempo con el excelente cello de Barry Phillips y que en su segunda mitad despliega excelente solos de guitarra y teclados.
Sus versos nos dicen: “¿De dónde vienes? ¿Dónde has estado? ¿Cómo puedes saberlo? ¿A menos que empieces? / Da la vuelta, dando más de lo que recibes / Perdido y hallado en el pasado”
Luego, escuchamos “The Final Encore”, tema donde un adiós es el motivo de la canción. A lo largo de sus ocho minutos Camel nos conduce por estados de animo melancólicos, tanto por los arreglos de cuerdas y teclados como por la voz de Latimer, que en algo recuerda a David Gilmour.
El set sigue con el tema título en el cual Latimer mantiene el temperamento nostálgico, pero esta vez con la guitarra acústica en el tramo inicial y luego con un maravilloso solo con la eléctrica de aroma bluesero, a nivel de Gilmour, Clapton y Mark Knopfler.
Barry Phillips, el cellista invitado, vuelve a ser pieza clave. En este punto medio del disco se siente el aire arabesco. Andy nos dice también que esta travesía a camello ha llegado, con la caída de la noche.
La segunda mitad abre con el tema “Shout”.
“Otro día / Quizás hubiera encontrado las palabras para decir / Todas las cosas que quería decir. / Todos los años que pasaron / Tú nunca entendiste el significado de mi camino / Otro día podría haber habido / Otra manera de hacer / El sacrificio…”, nos dice Latimer de manera lánguida sobre un ritmo lento y cuadrado tocado con el aro del redoblante, mientras al fondo una guitarra fantasmal aporta más tristeza.
Acto seguido “Straight To My Heart”, tema de seis minutos y medio. El blues se hace sentir en esta pieza que combina las guitarras acústica y eléctrica sobre un sencillo pero efectivo ritmo
“Sahara” es una delicada melodía instrumental slow-tempo donde Andy Latimer demuestra -de nuevo- su sensibilidad como guitarrista, mientras Stewart realiza un delicado juego jazzístico en la batería durante la primera mitad que en la mezcla se mantiene en segundo plano, al igual que el colchón de teclado.
A la mitad del tema, el tempo cambia, la batería realiza un ritmo ágil con gran línea de bajo, y tras un gran solo de guitarra la pieza adquiere un cierto aire arabesco.
“Lawrence” es la más extensa del disco con casi once minutos en los que la banda pasa por diferentes estados de ánimo. Canta Latimer: “A lo largo de esta tierra estéril, las voces de los ancianos cuentan historias de un fantasma del desierto. / La leyenda de un hombre tragado por la arena. / En lo alto de las dunas rojas, un profeta en el viento… / Una visión como un espejismo, surge de un hombre tragado por la arena”.
Se hace inevitable -dado el nombre de la pieza y la portada- no pensar en el exitoso film “Lawrence of Arabia” de David Lean sobre un personaje misterioso que participó en la revuelta árabe de la Primera Guerra Mundial. El laureado film contó con la actuación de Omar Shariff, Peter O’Toole y Anthony Quinn.
El solo de Latimer en el tramo final es antológico.
Rajaz puede que haya sido un tanto subestimado en aquella vorágine de fin de siglo 20, en medio de tanta oferta musical muy lejana a la elegante estética de Camel.
Aun persiste la deuda de publicar en formato LP este fantástico disco, sin nada que envidiar a los clásicos de los 70, aun a pesar de la ausencia de sus compañeros de entonces.
Leonardo Bigott
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