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Spirit: la coherencia y validez del sonido de Depeche Mode

Depeche Mode
Edición en vinil

El 17 de marzo de 2017 la distintiva banda inglesa publicó su álbum de estudio 14, uno de los más logrados del siglo 21

Depeche Mode
Spirit

Columbia/Mute. 2017. Inglaterra

Cada vez que un grupo emblemático edita un nuevo disco, es natural hace comparaciones con aquellos que cimentaron su fama. Pero, no siempre resulta justo establecer vínculos con otras épocas y momentos muy distintos en todo.

Ni Martin Gore, Dave Gahan y Andrew Fletcher son los mismos jóvenes de cuando editaron sus primeros discos en medio de la vorágine del synth pop, la llegada de la era digital, la aparición de MTV y el auge de la industria discográfica mudándose del formato LP al CD. Todo ha cambiado.

Las grandes bandas ya no publican un disco por año, sino que se toman un tiempo mucho mayor. En el caso de Depeche Mode, el ritmo desde Songs of Faith of Devotion (1993) ha sido de un álbum cada cuatro años.

Así, la agrupación de Basildon, Essex, Inglaterra, lanzó siete discos en sus primeros diez años de vida, que sirvieron para construir la identidad sonora y estética, y también para erigirse en el más relevante y exitoso nombre de la generación post punk que hizo uso extensivo de los recursos electrónicos.




Su synth pop con elementos industriales y del EBM (Electronic Body Music) contribuyó a ganar seguidores de diversos ámbitos y gustos. También, durante esos años, fue probablemente el grupo que más experimentó con el recurso del remix, que luego en los 90 sería la norma para toda la música electrónica.

En el período que siguió al gran Violator (1990), es decir, los siguientes 27 años, Depeche Mode ha publicado la segunda mitad de su discografía, comenzando con Songs of Faith of Devotion, último disco en el que participó Alan Wilder (quien había entrado al grupo luego de la salida sorpresiva del líder Vince Clarke tras el disco debut).

Comienza entonces la historia en la que cada nuevo disco siempre es medido respecto a los anteriores, y muy especialmente Violator.

Depeche Mode
Andrew Fletcher, David Gahan, Martin Gore. Foto promocional 2017

Este catorceavo álbum de estudio es un trabajo serio, adulto. Quizá no sea un disco renovador, pero sí es satisfactorio poder comprobar que una banda del calibre de DM aun es capaz de ofrecer una obra a la altura.

El elemento político está presente con intensidad, también sus letras de amor y los momentos de sensualidad. Gore, una vez más se echa encima el peso instrumental y el grueso de las composiciones (ocho de doce le pertenecen), mientras Gahan sigue proveyendo su inconfundible voz y participa en la composición de los otros cuatro temas, que comparte con tres de los habituales colaboradores de la banda: Peter Gordeno (quien desde 1998 se encarga en vivo de lo que tocaba Wilder), el baterista austríaco Christian Eigner (en DM desde 1997) y el programador y bajista suizo Kurt Uenala.

Depeche Mode
Edición limitada en CD

El comienzo con “Going Backwards” es una buena manera de introducirnos a los 50 minutos que dura Spirit. En ella canta Gahan: ““No hemos evolucionado/ No tenemos respeto/ Hemos perdido el control”, dejando claro un cierto espíritu crítico al estado actual de las cosas.




De inmediato suena “Where’s The Revolution”, fantástico tema en clave cuestionador, con una letra absolutamente actual, aplicable a muchas realidades políticas opresoras: “Te han tenido abajo/ Te han oprimido/ Te han mentido/ ¿Quién toma tus decisiones?/ Tú o tu religión/ Tu gobierno, tus países/ Tus junkies de la patria”.

Acompaña al tema un estupendo videoclip del colaborador de siempre, Anton Corbijn

The Worst Crime”, con su ritmo sosegado, trata el tema de la ingenuidad de muchos ante la desinformación y la ausencia de justicia. “Scum” recuerda en algo a lo más reciente de Massive Attack, con una atmósfera oscura y ritmo algo quebrado.

Your Move” nos retrotrae a su pasado lejano, con sonidos sintéticos distintivos. “Cover Me” sigue la línea pero suma una atmosfera bluesera, sensual y cinematográfica que la convierte en una de las mejores canciones del disco. Su desarrollo es fantástico.

Eternal” es el tema más corto y funciona como el puente intermedio. La canta Martin Gore y en algo recuerda los momentos más dramáticos de Marc Almond (Soft Cell). La sigue esa especie de blues industrial y erótico que es “Poison Heart”, otro momento álgido en el disco.

So Much Love” suena a clásico, con una guitarra espaciada que aporta sutiles acordes encima de un ritmo cortante y una voz erotizante de Gahan. Al lado de “Dream On” o “I Feel You” no desluce.




Poorman” habla de lo malvadas que son las grandes empresas y el tópico de querer quedarse ella solas con el dinero. Es el tema más plano del disco y bien pudiera haber quedado como un lado-B.

No More (This is the Last Time)” es una balada de sonido distintivo y un título un poco capcioso. El cierre con la emotiva “Fail”, cantada por Gore, es acertado. Recuerda en ciertas inflexiones vocales a Horace Andy, el eterno invitado de Massive Attack, con una rítmica sólida y unos teclados de espíritu ochentero.

La producción a cargo de James Ford (Simian Mobile Disco) aporta elegancia, respetando la identidad de una banda que a estas alturas no está inventando nada nuevo pero si puliendo una sonoridad que siempre es bienvenida.

Si lago hay que agradecer a Depeche Mode es su constancia, su coherencia y su compromiso con la genuina creación de sonoridades seductoras y honestas. A pesar de los muchos cambios ocurridos en la industria de la música, su propuesta sigue cautivando y funcionando.

Juan Carlos Ballesta


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