El 21 de agosto de 1989, la legendaria banda liderada por el flautista Ian Anderson publicaba su disco 17, manteniendo el sonido duro de su obra antecesora Crest of A Knave pero sin abandonar el afecto por el prog
Jethro Tull
Rock Island
Chrysalis Records. 1989. Inglaterra
Para 1989 Jethro Tull era un cuarteto conformado por Ian Anderson, el bajista David Pegg (Fairport Convention), el guitarrista Martin Barre y el baterista Doanne Perry, quien a pesar de estar con la banda desde 1984 era la primera vez que grababa un disco completo.
Adicionalmente, colaboraron los teclistas Maartin Allcock (Fairport Convention) en dos temas y Peter-John Vettese –quien ya había tocado con el grupo- en otros cuatro.
Bajo la dirección del cantante, multiinstrumentista, compositor, productor y virtuoso flautista, el álbum recoge diez temas compuestos por Ian Anderson y que inician con el riff de Barre en “Kissing Willie”, tema donde Anderson en parte expresa: “Rompiendo corazones en un mercado de pueblo / Ella come filete de lenguado y lo acompaña con vino espumoso / Es una chica agradable, pero una chica mala es mejor / En mi opinión, cumple con los dos requisitos / Pero ahora está besando a Willie…”
En su letra se deja sentir el elemento “sexo” mientras en la música Martin lidera con su guitarra varios momentos. En directo se la canción se acompañó con siluetas proyectadas de bailarinas y hacia el final adquiría ribetes porno.
Seguidamente, Jethro Tull nos ofrece “The Rattlesnake Trail”. Nuevamente la presencia de Martin Barre marca una diferencia sustancial con otros esplendorosos momentos del grupo.
“Llevo una camisa de pelo sobre los hombros / Tengo un guiso frío en la cuchara / Y me estoy cayendo de cabeza, levantando pies de plomo / Ahora estoy aullando a la luna / Bueno, mañana hay una carrera…”, canta Ian
El repertorio continúa con un interesante contraste en “Ears of Tin”, un tema con una dinámica provocadora donde Ian con su melodiosa flauta se cruza con la mandolina del legendario guitarrista.
El tema es una agridulce y accesible composición. Por cierto, vale decir que dicha mandolina fue robada.
La primera parte del disco la completan los temas “Undressed To Kill” y el tema título. La primera es más enfocada en la historia que nos relata Anderson a lo largo de extensas estrofas que en parte nos cuentan de un romance.
Caso contrario es la pieza que finaliza la primera parte. Es decir, lo instrumental tiene un desarrollo más trabajado.
“Heavy Water” abre la segunda parte alternando flauta y guitarra. Debo decir que en este disco los aportes de los teclistas son sutiles. En este tema, Maritn hace un solo de esos que destacan por su valor musical y no por apiñar un sin fin de notas, creando así un mayor valor artístico lejos de un idioma donde más cuenta la habilidad que la creatividad.
Acto seguido es el sencillo “Another Christmas Song”: “Espero que todos estén tocando su propia campana, en esta hermosa mañana / Espero que todos estén conectados a ese teléfono de larga distancia / El viejo es una montaña / El viejo es una isla / El viejo está caminando y dice: ‘Voy a llamar, llamar a todos mis hijos para que vuelvan a casa’”
El set sigue con “The Whaler’s Due’s” composición que abarca casi ocho minutos a lo largo de los cuales nos dice Anderson: “El dinero habla / Los corazones blandos pierden / La verdad solo susurra / Son los deberes del ballenero / He estado funcionando con diésel / He estado funcionando con carbón / Estoy funcionando con tiempo prestado, si la verdad es que hay que decirlo / Dos ballenas en el océano, cruzando la noche buscándose la una a la otra antes que apaguemos su luz…”
El sonido de los teclados de Vetesse recuerdan a los años 80, cuando algunos teclados de la primera digital sonaban poco orgánicos.
“Big Riff and Mando” y “Strange Avenues” cierran el disco. La primera nos cuenta sobre la azarosa vida de las giras artísticas.
Luego de una larga y esplendorosa intro instrumental con la flauta de protagonista, escuchamos ya en la segunda mitad: “Ahora me dirijo hacia arriba y salgo de tu isla rocosa / Es muy bueno haberte tenido aquí conmigo / Y en algún lugar entre la multitud creo oír a una joven susurrar: ‘¿Alguna vez te sientes sola, como yo?’”
Son los versos finales del disco.
De la larga lista de discos de Jethro Tull este es uno en los que Ian Anderson ha asumido más responsabilidades, encargándose de producción, ingeniería de audio, mezcla (junto a Tim Matyear), composición, teclados, mandolina, guitarra acústica, flauta y voz.
La dirección de arte correspondió a John Pasche, reconocido diseñador británico famoso especialmente por el logo de la lengua y labios de The Rolling Stones que se publicó por primera vez en Sticky Fingers (1971)
El arte, con ilustración de Anton Morris, muestra una brazo sosteniendo una flauta en medio de aguas turbulentas, vista a través de una ventanilla de un barco, con las inscripciones sobre placas metálicas del nombre de la banda y del disco.
Con Rock Island, Anderson completaba en buena forma la discografía de una década llena de cambios, altos y bajos, que había comenzado con A (1980) -con una banda reformada y circunstancial- The Broadsword and The Beast (1982), el flirteo con el synth pop en Under Wraps (1984) y el controversial ganador de Grammy, Crest of a Knave (1987)
En 2006 el disco se publicó con tres temas extras clásicos de Jethro Tull, pero dejemos eso como sorpresa y regresemos al 21 de agosto de 1989.
Leonardo Bigott
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