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Jethro Tull “This Was”: Esto fue hace 50 años y el rock no volvió a ser igual

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Jethro Tull

Jethro Tull

This Was

Island Records. 1968. Inglaterra

 

En una pequeña ciudad llamada Blackpool, un resort playero al noroeste de Londres, Inglaterra, se formó hace medio siglo una de las bandas más increíbles del rock. Ian Anderson, el autor intelectual de tan osada propuesta, comenzó su odisea musical con un espléndido álbum llamado This Was.

¿Quién pudo imaginar el casamiento de la usual dulzura de la flauta con tan agitado estilo como el rock? Pues sí, ese señor con ademanes de sátiro y una mirada que evoca al mismo demonio puso ese tubito en sus labios y, al soplar, el rock ya nunca sonó igual. Inspirado en el nombre de un prominente y creativo agrónomo nacido en 1672, Ian adoptó el nombre de éste, bajo el cual, junto a un trío de amigos de gran musicalidad, iniciaría una de las aventuras musicales más atractivas de todo el planeta. Jethro Tull, la llamó junto a sus cómplices Mick Abrahams (guitarra), Glenn Cornick (bajo) y Clive Bunker (batería). El productor Terry Ellis apostaría a la idea del flautista escocés, un entramado de jazz, R&B, blues y rock, que arrancó con buen pié para críticos y amantes del género. Es importante destacar que fue un año increíble para la música pues en esos doce meses nacieron bandas como Can, Henry Cow, King Crimson, Yes, Led Zeppelin, Crosby, Stills & Nash, Deep Purple, Nazareth y otras de igual calibre con más o menos igual éxito.

This Was es una colección de diez temas, cuatro de ellos instrumentales, en su mayoría compuestos por Anderson. Todos bajo la ingeniería de Victor Gramm. Antes de ser atrapados por la música, nuestra experiencia visual nos encara con el cuarteto en un bosque y rodeados de perros. La toma es hecha desde arriba y muestra al cuarteto con coloridos atuendos pero que no aluden a la psicodelia, tan en boga durante los 60, si acaso trazos hippìes.

El álbum inicia con el cuarteto liderado por la flauta. El intro nos cautiva desde el primer momento y Anderson canta “Mi sentimiento dominguero se acerca, y ahora que la noche ha terminado, debo aclarar mi cabeza y así poder ver, hasta que pueda juntarla, ese viejo sentimiento no me deja ser”. Es la letra, en parte, de “My Sunday Feeling”, compuesta por Anderson, este rítmico tema nos presenta a un cuarteto coherente. El solo de Abrahams es efectivo, no efectista. Son casi cuatro minutos donde además destaca el bajo de Cornick.

Some Day The Sun Won’t Shine On You” (Algún día el sol no brillará en ti), es el tema que continua el álbum. Es un blues donde Ian toca la armónica y en menos de tres minutos nos dice: “En la mañana, tomaré mis cosas, empacaré y me iré, no creo que llores, habrá una sonrisa en tu cara”. Armónica y guitarra nos llevan a los días de “Crossroads” de Robert Johnson por allá en 1937.  Es uno de mis temas favoritos del álbum. La dolorosa escena es bien llevada entre Mick e Ian. El intro y la parte instrumental entre 1’17” y 2’17” nos conectan a tierra.

El próximo tema del lado A es “Beggar’s Farm” (La granja del pordiosero), coescrita por Anderson y Abrahams. “Te estás arriesgando y tu reputación se viene al suelo. Salir en las noches, crees que no haces ruido, pero no me engañas porque se lo que sientes. Si ignoras las cosas que digo, pronto te veras en la granja del pordiosero”. La parte rítmica es bastante atractiva y la melodía es bordeada por la flauta. Al minuto y medio, Mick destaca con un solo para luego retornar al tema. Un azorada flauta solea hasta el final.

Con un temperamento de resignación, el protagonista de esta breve historia nos cuenta, “Me siento tan triste ahora que se ha ido, he amado a esta mujer por tanto tiempo, no hay lugar a donde ir porque todos mis amigos se han ido, no me queda más que sentarme bajo el sol, estoy cansado de llorar, creo que debo seguir solo”.  Es “Move On Alone”, la más breve del álbum con 1’58. Un poco de jazz concluye el lado A con una venia al genial flautista y saxofonista  de los 50 y 60 Roland Kirk y su tema “Serenade to Cuckoo”. Roland fue la influencia determinante para que Ian Anderson incorporara la flauta al rock. En la pieza destaca, además de la flauta de Ian, la guitarra de Mick Abrahams con frases que delatan la influencia de Wes Montgomery. El tema refleja cierta nostalgia y evoca mucho de la primera parte de los 60. Ian concluye como lo haría en “Bouree” en el siguiente álbum de Jethro Tull, Stand Up.

Al girar el LP y empezar el lado B nos topamos con otro instrumental donde Bunker resalta con un buen solo en “Dharma for One”, pieza cargada de una energía muy especial desde el inicio y en la cual Ian toca el ‘claghorn’, un instrumento cuya invención se le atribuye a Jeffry Hammond pero sobre la cual Ian también declara también autoría. Ian lidera al comienzo para luego dejar pleno espacio a Mick y Bunker siendo el segundo quien protagoniza este instrumental a partir del minuto y medio, descargando en los tambores y retardando hacia el primer minuto del solo, para retornar con más agresividad hasta que el bajo indica un breve cambio y luego dejar a Bunker cerrar la pieza.

En un contrastante giro, Jethro Tull nos atrapa con otro blues pero esta vez con todo el cuarteto en “It’s Breaking Me Up” (Me está acabando). “Días tan largos. En tantas formas. Trato de encontrar que hay en lo profundo de tu ser, oh! Nena, estás acabando conmigo, mujer. Sí, estás destrozándome, estas hecha pedazos, estás regada todo alrededor”. Sigue el álbum con el extraño título “Cats Squirrel” (Ardilla de gato), composición basada en un tema de Charles Ross, guitarrista y cantante de blues estadounidense. Es el tercer instrumental de This Was. La pieza recuerda a algunos de los momentos estelares de Alvin Lee y Ten Years After. Es el turno de Mick Abrahams quien a lo largo de más de cinco minutos nos eleva con su solo.

El éxito comercial del celebrado álbum debut de Jethro Tull es “Song for Jeffrey”, posiblemente dedicada a Jeffrey Hammond quien sería el bajista de este grupo tiempo después. Una nota curiosa sobre este tema la constituye su versión grabado en diciembre de aquel año 1968 para The Rolling Stones Rock ´n´ Roll Circus donde Tony Iommi, entonces futuro guitarrista de Black Sabbath, tocó la guitarra (en realidad dobló, solo la voz de Ian fue en directo). Sería su única presentación con Jethro Tull. “Voy a perder mi camino mañana, daré mi carro, te llevaré conmigo pero no irás lejos, no veo lo que no quiero ver, no oyes lo que no dije, no será lo que no quiero que sea, sigo en mi camino, es la primera estrofa de esta rítmica pieza donde destaca la armónica y la dislocada vocalización de Anderson, quien además hace un solo de flauta. El álbum culmina con el instrumental “Round” que pareciera más bien una especie de coda de 57” o un simple capricho del escocés para llenar el álbum y dejar que todos, incluyendo a Terry Ellis, participaran.

This Was fue un buen inicio donde participó además David Palmer, quien más tarde sería parte de la banda. Si bien hubo un marcado acento blues que derivó en la salida de Mick Abrahams, las críticas favorables debieron impulsar a Ian Anderson a ampliar su paleta tonal manteniendo la flauta como protagonista y definiendo así un estilo único dentro del rock. Ciertamente vendrían otros como los holandeses Focus que tambén incorporaron flauta, pero la impronta de la banda del escocés ya había construido los cimientos de un grupo que tendría momentos fantásticos en una seguidilla de discos que siguió con Stand Up (1969), Benefit (1970), Aqualung (1971), Thick As A Brick (1972), A Passion Play (1973), War Child (1974), Minstrel in the Gallery (1975), Too Old To Rock and Roll, Too Young to Die (1976), Songs From the Wood (1977) y Heavy Horses (1978), un ritmo de trabajo que seguiría imparable también en los años 80, que incluso les valió el polémico Grammy a Mejor Álbum Heavy Metal con Crest of a Knave (1987)

Medio siglo haciendo música seguido por una legión de fanáticos hace que sobren las palabras. Anderson ha reflotado a Tull para celebrarlo en diversos escenarios de Europa y el mundo.

Leonardo Bigott