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María Rodés: concierto antológico en el Auditorio Nacional

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María Rodés

La cantautora de Barcelona triunfó junto a su ensamble principalmente femenino con un concierto en el que recorrió toda su trayectoria

María Rodés
Concierto en Sala de Cámara, Auditorio Nacional, Madrid
Ciclo Fronteras

(Febrero 17, 2021)

Que María Rodés es una de las cantautoras más especiales del panorama español ya lo sabíamos. Pero nos gusta seguir constatándolo cada vez que es posible.

Desde que la descubrimos con María Canta Copla en 2014 nos enganchamos a su música. Con Eclíptica (2018) y Lilith (2020) ha logrado consolidar un discurso propio de gran peso específico a partir de ideas conceptuales de las cuales han nacido maravillosas canciones. Los tres discos forman parte de nuestros favoritos en sus respectivos años de edición (2014, 2018, 2020)

Esta presentación en la fabulosa Sala de Cámara del Auditorio Nacional, con el órgano de tubos al fondo, ha sido como un bálsamo en medio de tanto desasosiego. Para cada persona que hizo el esfuerzo de asistir, venciendo todos los temores, la recompensa fue un concierto de gran emotividad, de carácter íntimo, muy cercano y meticulosamente preparado por Rodés y su sobresaliente ensamble que conforman Isabelle Laudenbach  (guitarra acústica y coros), Marina Tomás (guitarra eléctrica, clarinete y coros), Marta Roma (violonchelo, percusión, trompeta y coros) y Pep Pascual (instrumentos de viento, serrucho y percusión).

María Rodés

María decidió convertir este concierto en una antología de su trayectoria, cubriendo desde su primer tema hasta el celebrado disco Lilith

La corta pieza “Luna venidera” fue la escogida para abrir la velada y establecer las premisas del resto del concierto: sobriedad, calidez, sensibilidad, cercanía y buen gusto.

Enseguida interpretó la maravillosa copla “Flor del mal”, con esa letra escrita por Sara Montiel la cual contiene líneas tan especiales como: “Y por mi eterna, tristeza / Y por un sino, casual / Soy una flor sin, aroma /Flor del mal”, que sonaron especialmente bien en la voz de María, quien al final vocalizó de manera sorprendente

A ritmo de chacarera siguió “Con los pies desnudos”, con letra de Alfonsina Story, la cual sirvió para el primer solo de serrucho, cuya sonoridad es hipnótica. Es notable la influencia latinoamericana en Lilith, tal como lo confesó en la entrevista que sostuvimos en octubre pasado.

El momento de comenzar a revisar el disco Eclíptica llegó con “Nana Negra”, la cual introdujo con las palabras: “Este es el momento del concierto donde siempre hago la misma pregunta: ‘alguien sabe lo que es una nana negra’”, pasando a explicar que  cuando una estrella se apaga después de muchos años se vuelve blanca, y pasan muchos años más para que se convierta en una nana negra.

Casi dos años después de estrenar ese álbum en Madrid (crónica aquí), fue interesante disfrutar de esos temas en otra tónica bastante menos eléctrica.

Del mismo disco siguió con la poética “Luciérnaga en el suelo”, acompañada únicamente de la expresiva guitarra de Laudenbach, para luego quedarse sola en el escenario y cantar la famosa copla “Ay, pena, penita, pena”, compuesta por el trío de compositores / poetas /  músicos andaluces Antonio Quintero, Rafael de León y Manuel Quiroga, cuya interpretación más famosa es la de Lola Flores.

Con la ayuda del público, María hizo una emotiva interpretación de un tema que forma parte del inconsciente colectivo de varias generaciones.

María Rodés

 

La siguiente, “El día que nací yo”, también tiene involucrado en composición a Antonio Quintero y a otro andaluz, Juan Mostazo, aunque en este caso fue Imperio Argentina la letrista e interprete de esta gran copla que María también hizo suya de manera especial.

“El Día Que Nací Yo / Qué planeta reinaría…/Por donde quiera que voy / ¿Qué mala estrella me guía?”, es parte de su existencial letra.

De vuelta a las maravillosas historias de brujas, “Oscuro canto”, una de nuestras favoritas, puso el listón bastante alto con su melancolía que estremece, atmósfera a la que contribuye especialmente el chelo y el serrucho.

Tras presentar a los músicos, se fue hasta sus comienzos con “A lo mejor”, de su primer disco solista, Una forma de hablar (2010) y enseguida abordó “Me quedaré soltera”, versión del tema de Evangelina Sobredo, mejor conocida como Cecilia, recordada cantautora madrileña fallecida en accidente de tránsito en 1976 a los 27 años.

Ambos temas funcionaron como bisagra entre las dos mitades del concierto.

Con pleno dominio de la dinámica, siguió el repaso por su carrera reciente, con temas tremendos como “Creo que no soy yo” del EP de 2016, la ranchera “La extraña”, en la que aborda los ritos chamánicos de la curandera mexicana María Sabina, y la nostálgica “Carta al Diablo”, sobre una historia de amor entre una bruja y el diablo y en la que destaca el clarinete, el charango y la percusión de aroma andino. Fue otro punto álgido.

María Rodés

Otra interpretación de alta sensibilidad fue “Fui a buscar al Sol”, una de las historias surgidas a partir de los diarios de su tío abuelo Lluís Rodés, director de Observatorio del Ebro durante la guerra civil.

La falsa despedida ocurrió después de la alegre jota “Seguramente fui yo”, otro de los momentos de interacción con el público.

Aún quedaba la recta final con “Me quedo contigo” de Los Chunguitos, que versionó en 2014 para la banda sonora de la película “Villaviciosa de al lado”, “Una forma de hablar”, canción que da título a su álbum debut, para rematar la faena magistralmente con la cumbia “Chocará conmigo”, en la que Marina y Marta tocaron clarinete y trompeta, respectivamente.

Entre las muchas cosas a destacar están los preciosistas coros realizados en varias canciones por Isabelle, Marina y Marta, así como el balanceado sonido que permitió apreciar cada tema en su esplendor. Quizá lo único mejorable fue la iluminación, muy oscura en muchos pasajes y plana en términos generales.

Los protocolos de seguridad, distanciamiento e higiene se cumplieron a la perfección, reafirmando que el eslogan “Cultura Segura” no es una quimera.

Juan Carlos Ballesta (Texto y Fotos)