En mayo de 1989 fue publicado el séptimo disco la vanguardista y singular banda de Cleveland comandada por el talentoso David Thomas
Pere Ubu
Cloudland
Fontana Records. 1989. EE.UU.
La vida te da sorpresas… nos decía el salsero Rubén Blades a finales de los 70 sobre un tal pillo Pedro Navaja. Y eso es lo que se encuentra en los 16 temas de este disco.
Esta banda del centro-occidente estadounidense se inició en 1975 y permanece estoicamente en nuestros días tras un lustro cesante. Desde su formación en Cleveland, Ohio, en 1975, se ha mantenido principalmente gracias al cantante y compositor David Thomas, pieza constante en cada momento de la historia del grupo desde el single “30 Seconds Over Tokyo” de 1975 hasta el reciente y estupendo LP, Trouble On Big Beat Street de 2023 (parte de nuestra lista Los 100 mejores discos de 2023 alrededor del mundo)
La formación para el álbum que nos ocupa la integraban David Thomas (voz), Scott Krauss y Chris Cutler (batería), Tony Maimone (bajo y coros), Allen Ravenstine (sintetizadores y coros), Jim Jones† (guitarra y coros) y, como invitado, Stephen Hague en los teclados.
Este grupo, cuyas influencias están en parte inspiradas en la musique concrete, el rock de los 60, el entorno industrial del centro-occidente de Estados Unidos y las artes actorales, le han sido atractivas a las audiencias underground. Con su distintiva orientación avant-garde, pero con una inusitada sensibilidad pop, Pere Ubu nos ofrece una colección de 16 obras canciones cortas, todas producidas Daniel Miller, Stephen Hague y Paul Hamann.
El tema abridor, “Breath”, es una sencilla canción de amor con acento en la nostalgia donde guitarra y teclas acompañan a David de manera efectiva, creando un tema inusitadamente pop como nunca hasta ese momento.
El repertorio sigue con “Race The Sun”, tema de similar dinámica con una extraña historia y un sospechoso personaje a lo film noir.
Seguidamente escuchamos “Cry” con una interesante batería y guitarra que nos cautivan ipso facto. Es el tipo de temas que surfean entre el sonido post punk de aroma tribal a lo Siouxsie and The Banshees, con una guitarra angulosa que es como un cruce entre Andy Gill y David Torn.
“Why Got It Alone” es el cuarto tema del disco, en el que Thomas canta: “(¿Por qué hacerlo solo?) Nunca sé qué decirte / (¿Por qué hacerlo solo?) Si las lágrimas fueran palabras / (¿Por qué hacerlo solo?) Entonces los cerdos podrían volar Cariño, lo sé / (¿Por qué hacerlo solo?) Cariño, lo sé (Ah, ah)”
Musicalmente, aunque parezca increíble, es una pieza que se mueve en la órbita de R.E.M. y Midnight Oil
Siguen “Waiting For Mary” y “Ice Cream Truck”, ambas en el punto medio del disco con una sonoridad muy de finales de los 80.
En el caso de la primera, Pere Ubu sube las revoluciones y nos regala una pieza alineada con el new wave de comienzos de los 80, mientras que la segunda es menos directa, con una hedonista vocalización de Thomas y una guitarra gentil.
«Bus Calling Happiness”, cierra el lado A con otra manifestación cercana al new wave de comienzos de aquella década, curiosamente cuando Pere Ubu se alejaba de esos preceptos con un rock bastante oblicuo.
Recordando un poco a Velvet Underground, “Monday Night” ralentiza el tempo del repertorio para decirnos: “Caí de rodillas / Fregado por el suelo / Miró por la puerta / Le dije: ‘¡Nena, Nena, por favor!’»
Destaca el bajo de Maimoine, mientras Ravenstine produce unos bizarros sonidos de sintetizadores,
Luego, de un modo radical, el set cambia el tempo en “Love Love Love”, donde el recurrente tema del amor está presente nuevamente y es la única pieza extemporánea.
Acto seguido, “Lost Nation Road” nos abre a un mundo amplio con un poco de poesía: “Desde la noche hasta el amanecer / El camino iluminado por rosas se extiende más y más y más / Los carpinteros lo están armando cuando yo aparezco a la vista / ¡Cómo crece este pueblo! / He estado buscando las calles de oro / No lo sé, este puede ser el día / Eldorado está pavimentado con arcilla / Una voz llama desde el calor ardiente, ‘¡No es tan bueno pero ya sabes lo que tienes!’”
Apreciamos pinceladas reggae, mezcladas con folk rock, recordando a Camper Van Beethoven
“Fire”, “Nevada” y la balada “The Wire” conforman la penúltima tríada del disco.
Canta Thomas en el primero: “El río fue llamando / Como un tren que salta las vías / Cómo rugió durante la noche / Como una promesa de nunca volver atrás…”
Cerrando el álbum están “Flat”, “The Waltz” y “Pushin’” El primero recuerda parte de las experimentaciones de King Crimson en los 80. Seguidamente, un valse al personal estilo Pere Ubu, para culminar con una insistente petición, “No quiero que te vayas…”
Revivamos este excelente disco con el cual Pere Ubu ponía punto final a la ecléctica década de los 80.
Leonardo Bigott
¿Interesado en comprar éste u otro disco de Pere Ubu, o merchandising? Como un Afiliado de Amazon, recibimos una comisión por compras realizadas. Gracias
Música de Pere Ubu en Estados Unidos



