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Peter Hook and The Light: la vitalidad del legado de Joy Division y New Order

Peter Hook & The Light Madrid
Foto: Juan Carlos Ballesta

El bajista cofundador de dos de las agrupaciones inglesas mas influyentes de nuestro tiempo presentó en Madrid un jugoso concierto de casi tres horas

Peter Hook & The Light
Substance Tour
Concierto en Sala Lab, Madrid

(Marzo 7, 2025)

Ver a Peter Hook a pocos metros de distancia con su bajo colgado a nivel de muslos sostenido con la correa en la que se lee “Hooky”, su brazo extendido, poses retadoras que combina con simpatía y agradecimiento es, sin duda, un privilegio.

Se trata del creador del distintivo sonido del bajo de la primera era post punk que se impuso en los 80, compartiendo protagonismo con la guitarra. Otros bajistas como Simon Gallup (The Cure) o Les Pattinson (Echo & The Bunnymen) siguieron su estela, caracterizada por el uso de las cuerdas mas agudas del bajo con un efecto chorus. Ese sonido, creado accidentalmente por Hook en los primeros ensayos de Joy Division  porque su amplificador era muy pobre y necesitaba oírse, ha persistido por décadas y quizá no haya otro más representativo de ese fértil período que vio nacer a Joy Division y la reconversión en New Order tras el suicidio del cantante Ian Curtis.

Hook, como uno de los herederos de esos dos inconmensurables legados, lleva ya quince años recreando la música de ambas bandas, junto a los fantásticos músicos que conforman The Light, algunos de los cuales ya habían sido parte de su proyecto Monaco.

Son ellos, Paul Kehoe (batería, secuencias), David Potts (guitarras, coros y voz líder ocasional), Martin Rebelski (teclados, sintes, programaciones) y su hijo Jack Bates (bajo), quien hace una labor extraordinaria tocando muchas de las famosas líneas de bajo creadas por su padre, descargándolo de la carga en ciertas partes para que también pueda cantar con más libertad. Todo un sueño que padre e hijo se entiendan y complemente de manera tan efectiva y sinérgica.

Peter es el evidente centro de atracción, un ídolo para la mayoría que asistió, pero cada músico tiene su peso específico en la consecución de un sonido cercano a los originales, pero con personalidad suficiente para no sonar a un refrito sin sal. De hecho, hubo canciones que sonaron más efectivas que en disco, especialmente algunas de New Order que en sus versiones originales están ligadas indefectiblemente con sonoridades de la época que no necesariamente han envejecido bien (los sonidos, las canciones son inmortales).

Peter Hook & The Light Madrid
Foto: Juan Carlos Ballesta




Cierto es que Hook no posee una voz especialmente potente pero resulta suficiente. Su registro se adapta mejor al de Curtis que al de Bernard Summer, los cantantes originales del repertorio.

De Summer hace tiempo que Hook se distanció y eso no parece vaya a cambiar. No llegan al nivel discordia de David Gilmour y Roger Waters, pero es evidente que esa relación dejó de funcionar hace mucho tiempo.

El sonido no ayudó a la voz y comprobamos que si bien adelante se escuchaba menos (cosa que suele ser habitual en primeras líneas frente al escenario), tampoco al fondo del local se escuchaba al nivel adecuado.

En cambio la banda y sus instrumentos tenian una mezcla adecuada que se escuchaba bien en cualquier sitio -aunque bueno es decir que a pocos metros era más emocionante, alejados de las conversaciones entre amigos que se producen en las zonas cercanas a las barras.

El show de Peter Hook and The Light fue realmente generoso: dos horas y cuarenta minutos. Constó de dos sets, el primero y más largo dedicado al compilado Substance de New Order, y el segundo al de Joy Division del mismo nombre, el primero publicado en agosto de 1987 y el segundo en julio de 1988, ambos bajo el recordado e influyente sello Factory fundado en Manchester en 1978 por Tony Wilson y Alan Erasmus.

Substance de New Order

Como parece ser habitual, antes de adentrarse en el material de Substance, Hook ha decidido incluir tres canciones del cancionero de la banda, variando en cada concierto esa escogencia.

La fantástica “Cries and Whispers” (lado B del single 12” de “Everything’s Gone Green”, 1981) dio comienzo al concierto madrileño, pieza solo incluída en la versión CD de Substance, la cual fue seguida sorpresivamente por la pegadiza “Crystal”, del disco Get Ready (2001), única referencia posterior a 1988 incluida en el repertorio, muy bien recibida por el público.

Un tema que inexplicablemente no apareció en aquel compilado fue “Age of Consent”, uno de los más conocidos (y mejores) de New Order, y su acertada inclusión y receptividad dejó claro que la canción debió ser parte de Substance.




A partir del cuarto tema, el quinteto tocó en el mismo orden el LP completo, comenzando con “Ceremony”, en una interpretación ajustada a la versión original compuesta junto a Ian Curtis, que grabaron como trío Hook, Summer y Stephen Morris tras la defunción de Joy Division y la creación de New Order, antes de la inclusión de Gillian Gilbert.

Como es sabido, el repertorio de New Order balanceó las sonoridades post punk originarias de sus integrantes con los ritmos bailables propios de los 80, con incluencias del synth pop y de la cultura de clubes a la cual a su vez alimentaron con clásicos incontestables del baile como “Everything’s Gone Green” (ya en 1981 apuntaban a ello); “Temptation” (cuarto single de 1982, tocada en versión extendida); la emblemática “Blue Monday” -el single 12” (el original de 1983) más vendido de la historia; “Confusion” (con un sonido alineado con algunas piezas de Depeche Mode de la época, sin batería acústica); “Thieves Like Us” (¡que duda cabe la influencia en Pet Shop Boys!); “The Perfect Kiss” -con ese bajo inolvidable; la sudorosa “Sub-Culture”; y ese tramo final que no nos dio tregua compuesto por “Shellshock”, State of the Nation”, “Bizarre Love Triangle” y “True Faith

Todas esas canciones sonaron orgánicas, con secuencias manejadas por Rebelski (algunas sin batería acústica o reforzadas por ella), cantadas a rabiar por el público.

Fueron casi dos horas del mejor resabio ochentero y hay que decir que más allá de que las versiones originales puedan contener sonidos de teclados y baterias electrónicas ancladas en aquel momento, las composiciones han resistido el paso del tiempo maravillosamente y por ello sonaron vitales.

Peter Hook & The Light Madrid
Foto: Juan Carlos Ballesta

Substance de Joy Division

El viaje cronológicamente inverso propuesto por Hooky tuvo su sentido. Pasado el momento más festivo, nos llevó a la época sombría del Manchester de finales de los 70, en medio de la desesperanza de una generación que se vio reflejada inequívocamente en las composiciones de aquellos cuatro jovenzuelos Peter Hook, Bernard Summer, Stephen Morris y el atormentado Ian Curtis.




Antes de sumergirse en el material de Substance, nos regalaron cuatro temas no pertenecientes al compilado, comenzando con ese psychobilly siniestro, “Exercise One”, de las sesiones de Unknown Pleasures (1979), que incluyeron en el primer compilado, Still (1981), en el que también apareció una grabación en directo de “New Dawn Fades”, el siguiente tema.

Bastaron esos dos temas para introducirnos en el siempre intenso y fascinante universo de Joy Division, una banda que con apenas dos discos (Unknown Pleasures en 1979, y Closer en 1980, testimonio póstumo de Curtis) dejó sembrado el sonido post punk que inspiraría a incontables bandas alrededor del mundo.

La magistral linea de bajo (tocada por Bates) y los guitarrazos de Potts modelaron la sensacional “From Safety to Where…?”, que fue incluida solo en los formatos CD y Casete de Substance y que habia sido incluido en el EP junto a otros dos grupos, Earcom 2: Contradiction (1979).

El cuarto tema fue “Something Must Break”, que formó parte de las sesiones de “Transmission” en 1979. Dinámico trabajo aquí de Kehoe.

Aunque el volumen de la voz de Hook siguiera ahogado, pudimos apreciar que le es más natural el registro vocal de Curtis.

Peter Hook & The Light Madrid

Hook lanzó la señal “3 5 0 1 2 5 Go!”, inequivoco comienzo de “Warsaw” tema que daba nombre a la banda antes de rebautizarse y que con el prefigo 31G se refiere al numero serial del prisionero de guerra nazi Rudolf Hess, capturado cuando sobrevolaba Escocia durante la Segunda Guerra Mundial. La interpretación fue brutal, con un tramo matizado que explota en el coro donde se repite el códido.




Sin pausa tocaron “Leaders of Men”, otra de las piezas primerizas que fue parte del primer EP publicado en junio de 1978 con el nombre de An Ideal for Living y que refleja toda la angustia de aquellos jovenes.

Algunos no aguantaron más y con “Digital” comenzaron el baile a base de brincos, y es que realmente era imposible mantenerse quieto. El coro “Get Out, Get In”, sobre el riff y el ritmo quebrado pero saltarín, funcionó a plenitud.

El tempo se ralentizó con “Autosuggestion”, el otro tema extraído del raro EP del sello Fast Product, Earcom 2: Contradiction, que fue el preámbulo para “Transmission”, uno de los temas más acelerados de Joy Division y que siempre trae a la mente a Ian Curtis bailando con esos movimientos espasmódicos tras los que se escondía la angustía y la epilepsia no revelada.

La caja rítmica y la insuperable línea de bajo (tocada impecablemente por Jack) dieron entrada a “She’s Lost Control” y enseguida “Shadowplay”, continuando con la banda sonora presente durante 45 años en muchos de los presentes (yo incluido).

La instrumental “Incubation” (lado B del single “Komakino”, 1980) fue el puente para el trío final de temas, que comenzó con la influyente “Dead Souls” -basada en la novela de Nikolai Gogol y que años después versionara Nine Nich Nails-, seguida por la otoñal “Atmosphere” (estas dos piezas formaron el single de 1980 titulado Licht und Blindheit), para finalizar con el emotivo clásico “Love Will Tear Us Apart”, que si bien es una canción melancólica y trágica, los años la han convertido en una especie de celebración y agradecimiento a Ian Curtis.

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Siempre hay riesgos para un artista si se dedica solamente a revisar su pasado, sin crear nada nuevo. Pero Peter Hook se las ha arreglado para revisitar ese pasado, que no es solo suyo sino también de sus compañeros de banda, pero sobre todo del público que se ha crecido y emocionado con esas canciones, para hacerlo con dignidad y honestidad, produciendo un impacto especial en todos.

Poder ver de cerca a este héroe y comprobar su validez y sentir que no hay arrogancia, cobra aún mas valor.

Juan Carlos Ballesta