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Pip Pyle: la distintiva batería de Canterbury

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Pip Pyle

El 28 de agosto de 2006 sorpresivamente fallecía uno de los más grandes bateristas británicos surgidos en los 70, quien unió jazz y rock de manera magistral


La madurez del rock ha traído consigo que cada vez con mayor frecuencia fallezcan algunos de sus protagonistas. Ya esa circunstancia no es exclusiva del jazz, la música latina o el mundo académico.

En el siglo 21 se han ido personajes claves, aunque no todos con la fama que merecían. Uno de ellos es el británico Phillip “Pip” Pyle, que con apenas 56 años murió la noche del 28 de agosto de 2006 en un hotel de París, mientras estaba de gira con la reciente reencarnación de Hatfield and The North.

Lo recordamos a 15 años de su inesperada y prematura muerte

Juan Carlos Ballesta

Pocas trayectorias tan envidiables y llenas de proyectos como la de Pyle -con participación en más de 70 discos-, muy difícil de recorrer completa. Para un baterista, obtener un sonido propio y una identidad que lo diferencien del resto siempre ha sido una tarea difícil pero necesaria.

Pip pudo conseguirlo desde muy temprano, gracias en parte a su paso por emblemáticas bandas en las que tuvo un gran peso específico. Pyle se distinguió por un beat expresivo y maleable, el manejo multitímbrico de los platillos y la especial manera de conmutar los ritmos jazzeados con otros más rockeros.

Por ello se ganó el título honorífico de “El baterista de Canterbury”.

Su primer grupo Delivery, con quien grabó Fools Meeting (1970) a medio camino entre la psicodelia, el jazz, el blues y el rock progresivo, fue una estupenda carta de presentación.




Poco después, la amistad con Robert Wyatt y Elton Dean de Soft Machine, lo acercó al lunático australiano Daevid Allen y su agrupación de space-rock Gong. Su participación en Camembert Electrique (1971), primer clásico de Gong, sirvió de trampolín para los activos años venideros.

En 1972 tomó forma Hatfield and The North uno de los grupos más importantes del art-rock y el prog de los 70, el cual Pyle conformó junto a tres grandes del sonido Canterbury: Phil Miller (guitarra), Richard Sinclair (bajo, voz) y Dave Stewart (teclados).

Aunque su legado fue de solo dos álbumes, Hatfield and The North (1974) y The Rotters’ Club (75), su influencia aun se nota en muchas bandas que exploran los sinuosos linderos entre el avant-garde jazz y el progrock.

En 2005 decidieron reflotar de nuevo al grupo, una idea que los llevó a recorrer México, Estados Unidos, Japón y Europa, hasta que la muerte se presentara de forma inesperada.

Tras aquella experiencia sobrevino otra de gran envergadura: National Health, el último súpergrupo de la época dorada de Canterbury.




Tres discos llenos de polirritmia y aventurados arreglos instrumentales permanecen todavía frescos: National Health (1978), Of Queues and Cures (1978) y D.S Al Coda (1982).

A partir de entonces Pip Pyle comienza dos décadas frenéticas en las que se envolvió con Soft Heap, Rapid Eye Movement, In Cahoots, Equip´Out, Short Wave, Pip Pyle´s Bash y un sin fin de colaboraciones.




Después de Bill Bruford el baterista inglés que mejor supo interpretar las afinidades entre el rock y el jazz fue Pip Pyle, una frontera en la que siempre se movió con prestancia.

Sus baquetas aún golpean los tambores.

Juan Carlos Ballesta


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