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El apoteósico concierto de Roger Waters en Caracas Pop Festival 2002

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Roger Waters
Foto prensa del Tour 2002

El legendario cofundador de Pink Floyd ofreció un memorable concierto clausurando la edición 2002 del Caracas Pop Festival

Roger Waters
Caracas Pop Festival

(Marzo 17, 2002)

Decía un vendedor ambulante a la entrada del estacionamiento: “hoy toca Roger Guater, el creadol de Pinfloi…el agua el agua el agua….lleve la gorra la gorra la gorra…”

La jornada dominguera fue sencillamente brutal. Waters sigue siendo Waters aunque no haya compuesto demasiado en los últimos 20 años. La vigencia del sonido y la música de Floyd es indiscutible y no deja de sorprender.  El cierre del Caracas Pop Festival 2002 fue apoteósico.

La asistencia, a diferencia de conciertos de Jethro Tull, Camel, Steve Hackett, Yes y otros grandes de los años 70, es una variopinta mezcla generacional. Lo vimos, en parte, cuando Peter Gabriel.

Es un gran logro de Pink Floyd que solo se ve en pocas bandas. En lo particular solo lo he vivido cuando vi a The Rolling Stones en 1998, donde había abuelos, papás y nietos, todos cantando y moviéndose por igual.




La recreación de buena parte de la obra de Floyd estuvo muy por encima de lo que yo y muchos esperábamos. Emocionalmente fue devastador escuchar un primer set de casi hora y media con temas de Wish You Were Here, Animals y The Wall: “In The Flesh” (con helicóptero real sobrevolando nuestras cabezas), “Another Brick in the Wall”, “Mother”, “Dogs”, “Shine on Your Crazy Diamond” (todas sus partes), “Welcome to the Machine”, «Wish You Were Here”, con imágenes de Syd Barrett que hicieron soltar dos o tres lágrimas a muchos, y una pieza de The Final Cut.

El sonido cuadrafónico fue impresionante, así como las imágenes proyectadas que incluían dibujos animados de The Wall, imágenes psicodélicas, escenas de Floyd en la época Barrett, y una sorprendente cantidad de imágenes que a lo mejor otras audiencias conocen ya de sobra, pero que para nosotros fueron inéditas y reveladoras.

La voz de Waters está intacta: cristalina, potente y emotiva. Su presencia fue imponente.

Roger Waters
Foto prensa Tour 2002

El segundo set comenzó con una increíble versión de “Set the Controls for the Heart of the Sun”, con escenas de los cuatro miembros originales corriendo por campos llenos de flores y con un montaje de gotas de colores chorreándose por la pantalla. Alucinógeno.

Luego parte de The Dark Side of The Moon, incluyendo “Time”, “Eclipse”, “Money”, “Brain Damage”, “Breathe”…Fue demasiado.

Para ese momento ya no hacía falta haber llevado marihuana, entre la música y el aroma que flotaba bastaba, en una noche plácida e intensa con menos desmayos e incidentes que las anteriores. Luego de las cuatro únicas piezas de sus discos solistas, comenzó a sonar “Confortably Numb




Los miembros del grupo, sin excepción, realizaron un performance de prístina perfección, con dos guitarristas (Snowy White y Chester Kamen) tocando y cantando las partes de Gilmour como si éste hubiera transmutado frente a nosotros, mientras Harry Waters (hijo de Roger) interpretó todos los solos de sintetizador de Richard Wright con desenfadada facilidad.

La ejecución del baterista Graham Broad fue igualmente un punto álgido, así como la participación de las tres sensacionales coristas (Katie Kissoon, Linda Lewis y la legendaria P.P. Arnold), el ocasional saxofonista Norbert Stachel, un segundo teclista (Andy Wallace) y el “todero” de toda la vida y de mil proyectos Andy Fairweather-Low, quien agarraba el bajo cuando Waters tocaba la guitarra acústica.

Roger Waters
Waters y Fairweather-Low

Ocurre algo curioso con Waters y David Gilmour, dos entes ahora separados que prácticamente tocan lo mismo en vivo, con imágenes proyectadas también parecidas, puesta en escena similares (aunque Gilmour siempre ha sido más austero) y conformación de banda muy por el estilo.

Si se les ocurriese salir de gira simultáneamente el grueso del repertorio serían las mismas canciones, con el valor agregado, por un lado, de la voz de Waters, y por el otro, la guitarra de Gilmour. Es un caso único que no ocurrió tras la separación de The Beatles, ni con Peter Gabriel y Genesis.

Ayer, los músicos que interpretaron a Gilmour realmente lo hicieron muy bien, pero estoy seguro que pocos recuerdan sus nombres, a pesar de que Snowy White ha acompañado a Waters desde The Wall. Igual pasa con los dos teclistas y el baterista.

Los que no asistieron, no saben lo que se perdieron, un mito que ha sido parte importante de nuestras vidas desde la pre-adolescencia y que nos ha acompañado a lo largo del tiempo. No es solo un ejercicio de nostalgia, sino de identificación vital. Suero. Oxígeno. En mi caso, Pink Floyd ha conformado gran parte del soundtrack de mi vida.

Juan Carlos Ballesta

Crónica escrita originalmente para el Diario El Nacional

Aquí el audio del concierto en Chile realizado unos días antes, prácticamente con el mismo repertorio