En marzo de 1985 fue publicado el décimo tercer álbum del genial e influyente cantautor inglés quien renovó con este trabajo sus votos de amistad con el excelso guitarrista de Led Zeppelin
Roy Harper
Whatever Happened to Jugula
Beggars Banquet Records. 1985. Inglaterra
Roy Harper son palabras mayúsculas cuando se habla del folk rock inglés. Él representa a uno de los músicos más influyentes de la escena musical británica a quien el tiempo le ha hecho justicia.
Su influencia artística ha tocado el alma de genios como David Gilmour, Ian Anderson, Kate Bush y Robert Plant, entre otros. Su legado musical supera los veinte títulos en un periodo de unos 60 años. Enraizado en la movida folk rock, folk barroco y folk progresivo, Harper ha sabido sortear los avatares del tiempo como armonicista, guitarrista, compositor y cantante.
En la oportunidad que nos ocupa, este veterano de 83 años y nativo de Rusholme, Manchester, Inglaterra, nos cautivaba con un repertorio de ocho temas y variada temática para los cuales contó con varias locaciones. Clapham, Herford, Berkshire, Mamaraneck y los estudios Boilerhouse.
Esta suerte de “join venture” encuentra al extraordinario Jimmy Page compartiendo con Harper en las guitarras, el bajo de Tony Franklin, las teclas y audio ingeniería de Nik Green y los talentos de los bateristas Ronnie Brambles, Steve Broughton y Preston Heyman, además del guitarrista Nick Harper, hijo de Roy.
Las ocho canciones del set inician con la extensa “Nineteen Forty-Eightish” en cuyos versos Harper nos canta: “Los lemmings empujan sus corrales y se precipitan / En hordas de estupor aplastante / Hacia las granjas de Babilonia / Para luchar contra la madre naturaleza”
Las guitarras acústicas acompañan a la distintiva voz de Roy con los teclados al fondo y la guitarra eléctrica de Page. Roy pone todo su corazón a esta composición que ocupa los casi 10 minutos iniciales
Continuar el repertorio con “Bad Speech”, una breve pieza de 1:17 con el elocuente texto leído por el autor. “No fui puesto aquí – (por nadie) / Por nadie con miedo / Vine solo como yo / Solo una idea / En una larga cadena / De descubrimiento / Rodeado por lo mismo / Tú”.
El siguiente tema, “Hope”, es una de las más gratas composiciones del repertorio. Coescrita por Roy y aquel muchacho que en una oportunidad quedó “confortablemente entumecido”, sin decir mucho, un tema espacial que nos canta sobre la esperanza.
Gilmour y Harper volvían a colaborar como lo hicieron en dos legendarios discos de 1975, HQ de Roy y Wish You Were Here de Pink Floyd.
La banda Anathema versionó esta pieza en 1996 para su disco Eternity.
Cierra la primera parte con “Hangman”, tema de siete minutos donde una vez más las guitarras son el pivote de este excelente tema que nos dice: “Anoche no dormí / Sabía que era mi última / Solo estuve acostado pensando / Reviviendo todo mi pasado / Mi familia y amigos se fueron / Mis hijos están todos perdidos / Y ahora estoy parado en una celda de la muerte / Mientras las arenas del tiempo caen rápidamente”
La guitarra arpegiada da inicio a la segunda parte con la canción “Elizabeth”, en la cual Roy nos dice: “De pie en la calle frente a un holocausto / Con truenos en tu voz / Como en la gracia de los grandes números / Un mundo está hecho / Para sentir tu elección / Y te amo / Por elegir vivir con nosotros / Y hacer algo de ruido”
Una de mis favoritas es “Frozen Moments”, una nostálgica pieza en la cual Roy Harper expresa: “El proceso de mis palabras profanas / Los poemas que aún respiro / Las obras maestras silenciosas y tranquilizadoras / Colgadas de la brisa / Que me rozó con tu espíritu / Y dejó mi cabeza tranquila / Que me despertó y me elevó / Para ver un momento congelado”
“Twentieth Century Man” es la séptima canción de este excelente álbum de Roy Harper. En ella expresa: “Halos azules brumosos en tus ojos de mar profundo / Encendiendo el fuego que me hace ascender / Deseo de tus manos / A tierras desconocidas / Adiós hombre del siglo 20 / Aquí viene una vieja bestia”
Esta es otra de las piezas donde Roy Harper experimenta un poco creando espacios y empleando versos que dibujan una diversidad de aspectos relacionados con el ser humano, envueltos en una magia de múltiples emociones que resultan de una mirada introspectiva.
Música y letras son aliadas perfectas para el estilo del cantautor inglés.
“Advertisement (Another Intentional Irrelevant Suicide)” es el tema final y el tercero que supera los siete minutos, dando a su música uno de los rasgos más característicos de su estilo, referido en parte como “folk prog”.
La conversación casual es otro de los elementos de la música de Harper. Acá la emplea para en parte describir una escena íntima sin cursilerías. Roy es de versos refinados. Acá también existe espacio para la espontaneidad y la batería tiene mayor presencia en este tema que en los anteriores.
Demos marcha atrás 40 años para revivir una alianza como pocas, una histórica velada con Roy Harper y Jimmy Page, cuyo subtitulo es: «Un hombre común escribiendo canciones para gente común»
Leonardo Bigott



