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45 años de HQ, obra inmortal del folk progresivo de Roy Harper

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Roy Harper

En junio de 1975 fue publicado el ambicioso octavo disco del cantautor inglés, acompañado por Bill Bruford, David Gilmour y Chris Spedding

Roy Harper
HQ

Harvest / Chrysalis. 1975. Inglaterra

La dilatada carrera del cantautor británico Roy Harper abarca medio siglo. A lo largo de todo ese tiempo, el músico nacido en Manchester ha sido una fuente inagotable de creatividad plasmada en unas 32 obras discográficas en las que destila no sólo su habilidad como guitarrista sino también su pasión por el jazz, el rock, el folk, el blues y la poesía romántica de uno de los más reconocidos poetas ingleses, John Keats.

Harper ha inspirado a legendarios coterráneos como Robert Plant, Ian Anderson, Jimmy Page, Pete Townshend y Pink Floyd, no sólo por su distintivo y siempre complejo modo de tocar guitarra conocido como “fingerstyle” (Tommy Emmanuel, Mark Knopfler), sino por su grandilocuencia.

Igualmente ha influido a artistas de otras latitudes como Jonathan Wilson (Fleet Foxes) y la arpista Joanna Newson.

Si bien el músico ha tenido varias etapas a lo largo del tiempo, su presencia ha sido constante en diferentes facetas. A pesar de ciertas pausas discográficas, como los trece años entre The Green Man (2000) y Man & Myth (2013), nunca abandonó los escenarios.

HQ pertenece a la fructífera etapa de 10 años con el sello Harvest que había comenzado con Flat Baroque and Berserk en 1970.

Actor, escritor y productor, Harper ha estado activo desde 1964 y ha sido merecedor de varios reconocimientos como el MOJO Hero Award en 2005 y el Lifetime Achievement Award BBC Radio 2 Folk Award en 2013.

Su amplio lenguaje musical lo enmarca dentro de una onda tendiente al folk progresivo con elementos del barroco.

HQ: el autoproclamado mejor disco

Producido por Peter Jenner, inicialmente bajo el nombre de Blood From The Stones en Inglaterra y When Old Cricketer Leaves The Crease en Estados Unidos, este disco finalmente pasaría a la historia bajo el nombre HQ.

El álbum, además de una atractiva portada obra de Hipgnosis, contiene siete piezas en las cuales Harper es acompañado por Bill Bruford en la batería y percusión, Dave Cochran al bajo y Chris Speeding en la guitarra.

The Game (Parts 1-5)”, pieza en la cual participan Steve Broughton en la batería, John Paul Jones en el bajo, y David Gilmour en la guitarra líder (intercambio maravilloso ya que Roy cantó en “Have a Cigar” de Wish you Were Here), inicia el celebrado repertorio.

Durante casi 14 minutos, Harper nos atrapa con este fantástico y variado tema donde el solo de Gilmour nos recuerda un poco a uno de los temas de Pink Floyd en Obscured by Clouds (1972).

Roy nos cuenta: “Hay un búho en el valle acechando a su presa, no está contando el total, se trata sólo de lo que surge antes del día, y los árboles en la huerta podían verse por un estrecho paisaje del tiempo, donde las mentes de los torturados perpetuaron a los patronos del crimen, ¡Oh! la civilización”

En los siguientes siete minutos Roy nos presenta a “The Spirit Lives” (El espíritu vive) y “Grown Ups Are Just Silly Children” (Los adultos son tan solo niños tontos).

En la primera, Roy inyecta un poco de blues mientras con cierta dejadez nos dice: “Donde una vez hubo hombres ahora hay corderos, una ficción muy distante del animal orgullo de La Tierra, que seríamos tú y yo, pobre de mí, nuestros antepasados bebieron de la copa de una disculpa envenenada”.

En esta rítmica y espaciosa pieza Harper nos sumerge en un interesante y angular solo de guitarra, además de los atractivos versos en su peculiar forma de cantar que ya me han hecho un fan.

El tema contrasta con la más corta y movida “Grown Ups Are Just Silly Children” que con su entrecortada guitarra nos mueve las fibras rocanroleras de nuestro interior.

En “Referendum (Legend)” Roy cambia de humor y nos ofrece esta pieza donde el compositor, manteniendo su alma rockera, nos canta: “Había un hombre de Muddleboro que dejó sus problemas a las puertas de otros en un extraño y distante pueblo…”

Al final Harper nos deja con una frase corta  con su guitarra acústica para luego dar paso a “Forget Me Not”, la pieza más corta del repertorio en la cual Harper nos ofrece algo un poco más delicado, romántico y acústico.

“Mi amor,  ¿puedes recordar cuando comenzamos?, la crecida grama del prado, la alondra cantando, no me olvides, te amo, sí, es así”  Un cierto eco abre espacio a los versos de esta canción de tan solo dos estrofas.

Hallucinating Light” y “When An Old Cricketer Leaves The Crease” son los temas con los cuales Harper cierra en grande este estupendo disco.

En el primero, mi favorito, Harper es más intimo, más cercano y más sentido: “Atrapado en un combate mortal mientras se tejen las sombras futuras, el guardián de mi espíritu lucha atravesando la habitación a donde la enferma mayoría infecta los mitos de la perdición, pero las linternas de los niños se mantienen firmes en completo florecer”  

La arpegiada guitarra acompaña la voz de Harper que en ocasiones recuerda al célebre Peter Hammill de Van Der Graff Generator. En ambos casos, artistas de una poesía de gran contenido. Hay un elemento psicodélico en algunos de los versos de este gran tema.

El final llega con la emotiva “When An Old Cricketer Leaves The Crease” (Cuando un viejo jugador de cricket deja el pliegue), la segunda más extensa del disco. En sus 7’13”, Harper rasga y arpegia su guitarra cantando con marcada melancolía.

No sólo el tema es otro de mis favoritos sino también uno de sus más conocidos. En él destaca la sección de metales del Grimethorpe Colliery Band dando un tinte aún más melancólico.

“Cuando llegue el momento, y todos se pongan de pié, y el reloj gire en reversa para reflejar los años de gracia mientras esas huellas marcan por última vez….”.

Con esos versos y la imagen de Roy Harper fotografiada por Po Powell en la Isla de Skye, me quedo pensando antes de escuchar el disco una y otra vez.

Un clásico imperecedero del folk progresivo

Leonardo Bigott