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Water Bearer: el exquisito e insuperable debut de Sally Oldfield

Sally Oldfield Water Bearer

En julio de 1978 fue publicado el primogénito álbum de la cantautora irlandesa Sally Oldfield, un disco maravilloso y lleno de fantasía que no ha podido superar

Sally Oldfield
Water Bearer

Bronze. 1978. Inglaterra

 
Water Bearer es el punto de partida de una carrera discográfica que a la fecha representa un legado de casi veinte obras como solista y algunas colaboraciones en varios discos de su hermano Mike Oldfield, autor del hito discográfico Tubular Bells publicado en 1973 y recordado por muchos como tema de la icónica película de horror de William Friedkin, “The Exorcist”.

También colaboró en la pieza “Shadow of The Heirophant” de Steve Hackett  incluida en su primer disco como solista titulado Voyage of the Acolyte lanzado en 1975 cuando aún era miembro de Genesis, y con el reconocido compositor finlandés Pekka Pohjola†.

Previamente, en 1968, la cantante había grabado unos demos junto a su hermano Mike a sugerencia de Mick Jagger, pero ese primer cayó en el olvido. No obstante, la cantautora de origen irlandés decidió fundar un dúo con Mike al que llamó The Sallyangie y con el cual los hermanos grabaron un único álbum en agosto de 1968 titulado Children of The Sun que contiene  temas coescritos por ella y Mike, con el baterista Terry Cox (The Pentangle) y el saxofonista/flautista australiano Ray Warleigh† como invitados.




Enraizada en el folk británico, el art pop y el rock progresivo, Water Bearer (Aguador o Acuario) es una colección de nueve temas inspirados, en parte, en la fantasía del escritor J.R.R. Tolkien.

Compuestos y producidos por Sally Oldfield, la cantautora nos sorprende con su capacidad multi-instrumentista tocando percusión, órgano, mandolina, marimba, vibráfono, arpa, clavicordio y sintetizador. El disco veía la luz a contracorriente de todo lo que ocurría alrededor, y aún así fue capaz de captar la atención.

La acompañaron Frank Ricotti en la percusión, marimba y vibráfono, Dave Lawson (Greenslade) en el sintetizador, Trevor Spencer  en la batería sintetizada, Tim Wheater en los platillos, Jean Price en el arpa y Brian Burrows en las voces.

Todos bajo la audio ingeniería de Ashley Howe, Dave Grinstead y Mark Dearnley.

Esta hermosa obra de sublimes composiciones inicia con el tema título ocupando los primeros seis minutos y medio. La cadenciosa pieza comienza con el sonido del agua y la guitarra acústica dando un aire folk.

En sus versos la soprano nos cuenta: “Portador de agua uno que lleva agua / Uno que lleva agua uno que lleva agua, nací bajo el signo del sol / Portador de agua uno que lleva agua / Mi mamá era joven y los cielos se mecían / El día que vi la luz por primera vez / Portador de agua / Hombre portador de agua / Con el corazón polvoriento de una mendiga te sigo a la luz de la luna / Portador de agua hombre aguador / Ahora la lluvia está en llamas a través de los árboles de secoya / Puedo sentir tu sangre fluyendo en mi / Portador de agua hombre aguador…

El disco continua con una suite de cuatro temas que ocupa casi trece minutos. Titulada “Songs of The Quendi”, la misma incluye “Night Theme”, “Wampum Song”, “Nenya” y “Land of The Sun”.




Sally nos canta en la primera parte: “¡Ven del caparazón donde te escondes! / Hay una noche estrellada afuera / ¡Suelta las manos que sostienes…!

Luego, en el segundo tema, haciendo alardes de una hermosa floritura vocal y acompañada de guitarra, glockenspiel, voz y teclas, nos canta: “¡Podría haber vida en esta tierra! / Podría haber paz para cada hombre / Con una mujer tejiéndole wampum / A la luz del sol carmesí…

En “Nenya” nos dice: “¡Tres anillos para los reyes elfos! / ¡Tres anillos para los reyes elfos! /¡Tres anillos para los reyes elfos! / ¡Tres anillos para los reyes elfos!

La cantautora exhibe la influencia de J.R.R. Tolkien, para luego cerrar con “Land of The Sun” cantando: “Hay una tierra que puedo ver / ¡Es donde anhelo estar! / Donde los ríos corren veloces / Y lleva tu alma a la estrella más lejana…

A lo largo de la suite escuchamos al sintetizador dando un interesante matiz que es parte de la riqueza de este mosaico sonoro en el que los múltiples instrumentos nos dan sosiego y estimulan nuestro imaginario, transportándonos a lugares y personajes fantásticos.

No en vano Sally se ha inspirado en dos obras de J.R.R. Tolkien: “El Señor de los anillos y “El Silmarilion.

Esta magnífica obra grabada en Chipping Norton Studios concluye la primera parte con “Mirrors”, tema publicado como sencillo donde la percusión es el eje conductor y Sally nos canta: “Oh, somos espejos en el sol y brillamos intensamente / Estamos cantando y bailando en tiempo perfecto / No hay nada en el mundo que podamos hacer / Para detener la luz del amor que viene brillando…

“Weaver”, con ciertas reminiscencias a Tubular Bells, abre la segunda parte del vinilo para cantarnos: “¡Tejedor! / Con tus amantes telar ¡Te he visto a la luz de la luna! / Guiñando esos ojos de verde y oro ¡Bailando, bailando, bailando! ¡Bailando, bailando, bailando! / Por el laberinto plateado de la Vía Láctea / ¡Y por todo el cielo! 




“Night of The Hunter’s Moon sigue el repertorio con un cierto aire latino y la cantante relatando: Como una estrella de luz en el río te estoy siguiendo / Y como el viento en el puerto oscuro / Puedo oírte siguiéndome también / ¡Hay una luna de oro y está bailando en mi alma! / ¡Sé que quieres una mujer amorosa, necesito un hombre! 

“Child of Allah” es una pieza folk donde destacan la mandolina, la marimba y el sintetizador, dando espacio para que Sally Oldfield nos hable de la esperanza de existir en un mundo mejor con el advenimiento de los dulces hijos de Alah.

La triada final la conforman los temas: “Song of The Bow”, “Fire and Honey” y “The Healer”. En la primera el piano marca el camino y gradualmente se incorporan sintetizador, guitarra, glockenspiel y otros mientras Oldfield nos canta: “Mamá me dijo «Nunca vayas a caminar / ¡Abajo por el agua ancha y risueña!» / Puedes verlo con su arco y flecha / ¡Está buscando el corazón de la hija del río! / ¡Está buscando el corazón de la hija del río! / La oscuridad está cayendo y las cosas salvajes están llamando / Las llamas de las luciérnagas están ardiendo…

En el segundo, la autora canta: “Todavía puedo sentir el brillo dorado / Como incendios forestales y nevadas / Como el toque de una mano desconocida / Llevar pan a un hombre hambriento…




En el gran final Sally Oldfield nos habla de “El sanador”: “Navegamos los ríos del sol crepuscular / No tenemos puerto cuando terminamos de pescar / No tenemos más hogar que el de la montaña ventosa / Sigue al sol hasta que termine el día ¡Y la luna está en llamas! / Tuvimos un rey ¡Tocó nuestros ojos con sanidad!

Viajemos en nuestra imaginación a esas tierras fantásticas llenas de magia y seres que sólo podemos conocer en nuestras fantasías.

El éxito de esta joya discográfica ha sido difícil de superar para la excelsa autora.

Leonardo Bigott


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