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Angst In My Pants: el agridulce y satírico álbum de Sparks

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Sparks Angst in My Pants

El 29 de marzo de 1982 el dúo de los hermanos Ron y Russell Mael publicaba su undécimo disco, una obra cargada de inteligente humor y creatividad

Sparks
Angst In My Pants

Atlantic Records. 1982. EE.UU.

He de confesar que este ingenioso dúo no había terminado de llegar debidamente a mi membrana auditiva hasta 2020 con un increíble disco llamado A Steady Drip, Drip, Drip publicado en ese año y que formó parte de Los 100 mejores discos de 2020 de Ladosis, como otros previamente. Antes de este disco apenas le había prestado atención, como le ha pasado a muchos.

Originarios de la ciudad de Los Ángeles, California, Russell Mael (voz) y Ron Mael (teclas) me cautivaron instantáneamente y lo que yo pensaba era un grupo sin mayores pretensiones en la onda del power-pop y el synth-pop, resultó ser un dúo de dilatada trayectoria que inició su carrera discográfica en 1971 con el álbum Halfnelson y que se ha mantenido con un relativo bajo perfil pero con la constante de ese mágico elemento que siempre sorprende y que se hace difícil de describir.

Un grupo descrito con frecuencia como una alianza de “culto” con una música y una lírica de alto calibre literario, llena de un humor y una puesta en escena desafiantes.

Festejamos los 40 años de su undécimo álbum, Angustia en mis pantalones, una joya musical grabada en Munich en los estudios Musicland y que para algunos críticos es ligeramente superior a su predecesora Whomp That Sucker de 1981.




El disco representa, además, el segundo en el que los hermanos Mael trabajan con la banda soporte del guitarrista Bob Haag, el bajista Leslie Bohem y el baterista David Kendrick (Devo, Gleaming Spires), esta vez con James Goodwin tocando, adicionalmente, el sintetizador.

Producido por Reinhold Mac (Queen, Electric Light Orchestra) en asociación con Giorgio Moroder Entreprises, ya la carátula es una provocación humorística.

El preámbulo de esta segunda y última producción de Mack con el dúo inicia con la pulsada “Angst In Your Pants”: “Espero que no aparezca / se alejará / es sólo una fase transitoria / se alejará… / puedes vestir náutico / aprender a atar nudos exige mucha dramamina en tu yate / pero cuando estás solo y nada muerde / sólo deseas haberte quedado en casa”

La rítmica pieza tiene un breve pasaje instrumental que equilibra la pegadiza canción y la convierte en un buen comienzo.

En “I Predict” los acordes de la guitarra, las voces del dúo y lo que parecieran ser palmadas, nos sumergen en una música con el espíritu de “We Will Rock You”.

Russell exhibe su amplia tesitura vocal y nos canta junto a su hermano: “Irás a caminar bajo la lluvia / y pronto te mojarás (predigo)… / Comerás un plato de chow mein / y pronto tendrás hambre (predigo) / ¿son mis medios los correctos? (predigo) / se enterarán que la Reina es un hombre / pero a ese tal Phillip no le importa… Lassie demostrará que Elvis y ella / tuvieron un amorío fugaz”




Acto seguido es la agitada “Sextown USA” que con su abrupto cambio, pero en esencia apresurada, hace referencias claras a elementos que se han hecho parte de la cultura estadounidense.

Por un lado nombres comunes de una época como Sally, Sue o Lulu, programas televisivos como la chismográfica serie Peyton Place y el clásico Kama Sutra, son expuestos acá con sobrada picardía.

Un interesante cambio a predios más ensoñadores es “Sherlock Holmes”, en slow to mid tempo Sparks nos canta: “La niebla importa para ti y para mí / pero no puede tocar a Sherlock Holmes / ladran los perros y él conoce su raza / y sabe a donde fueron anoche y también conoce a sus maestros / ¡oh! nena abrázame y pretende ser Sherlock Holmes.

Luego, escuchamos la más dramática “Nicotina” que al inicio nos evoca un poco los años 50 y que pareciera una metáfora sobre “cierto tipo de personas”.

La guitarra es fundamental en esta pieza que en parte nos dice, “No todos los cigarros son mortales / algunos tienen mente propia y procuran ser otras cosas / empujados dentro de un paquete esculpen algo del aire de Virginia / suavemente, ellos oran por alguien / pero la vida no es justa… nacieron para perder / nacieron para llenar los pulmones de Jack / los pulmones de Jill…”

El repertorio de esta “angustiosa” placa discográfica continua con los temas “Mickey Mouse” y “Moustache”. 




En la primera los hermanos Mael nos recuerdan que todos tenemos un poco de “Disneyland California”: “Mi nombre es Mickey Mouse / a mi derecha esta Minnie Mouse / somos dueños de un pequeño lugar en Disneyland, California”

En “Moustache”, Ron y Russell son un tanto hilarantes al cantarnos: “Una dama tiene muchas cosas / tiene un anillo de 20 quilates / pensión alimenticia / luce bien desnuda / pero hay un lugar donde no ha recibido latigazos / y es entre el labio superior y la nariz…”

Me pregunto, ¿Qué dirán mis amigos en trance de divorcio?

La última parte inicia con una parodia dietética en “Instant Weight Loss” :“No toques ese riff / no toques ese riff / no toques ese riff que me recuerda a perder peso instantáneamente… / una noche vaporosa / perdí un kilo por hora / en diez noches / diez noches vaporosas /  supongo que un kilo por hora / pérdida de peso instantánea.

La guitarra tiene, muy sutilmente, ese dejo de finales de los 70. Sparks es experta en detalles que decantan siempre con una rítmica sencilla, y esta pieza es un buen ejemplo. 

En la siguiente canción “Tarzan and Jane”, el sintetizador da otros colores y texturas que el dúo a combinado con los coros y la batería. La suspicaz pieza pareciera sugerir un evento orgiástico de conducta bestial.

Las dos últimas canciones son “The Decline and Fall of Me” e “Eaten By the Monster of Love”

La primera de ellas nos presenta a un decadente personaje que en parte nos dice: “Si tuviera un martillo / lo dejaría caer y lo rompería / miraría los pedazos / ahora tengo un pasatiempo / coleccionar pizzas congeladas / prueba mis pizzas”

Una vez más la guitarra, con ese aire 70, se hace sentir.




Finaliza el disco con un breve intro a capella en “Devorado por el monstruo del amor”. Esta vez Sparks nos dice de un personaje que afirma que no perecerá en las fauces del más noble sentimiento encarnado en un horrible monstruo.

Disfrutemos del imaginario mundo de Sparks retornando a marzo de 1982 para escuchar esta Angustia en mis pantalones

Leonardo Bigott


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