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Soundtracks for the Blind: el avasallador final de Swans en el siglo 20

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Swans Soundtracks for the Blind

El 22 de octubre de 1996 la agrupación neoyorquina liderada por Michael Gira despidió el siglo 20 con un extenso doble CD de brutales proporciones

Swans
Soundtracks for the Blind

Young Gods Records. 1996. EE UU

Si hay algo complicado es decantarse por algún disco de Swans sobre otros. Su discografía está repleta de obras esenciales que obedecen a momentos diferentes y que en su conjunto conforman un avasallador cuerpo de trabajo cuyas dimensiones son imposibles de cuantificar o definir.

Así, en 1996, Michael Gira el guitarrista, cantante, principal compositor y cerebro fundador de la banda, junto a su para entonces mano derecha, la teclista y cantante Jarboe, acometieron la labor de darle forma a un disco que sería la conclusión o compendio de 15 años de trabajo.

Era pues, el final de un ciclo de inmensas proporciones que en los años 90 había dado frutos tremendos como White Light From the Mouth of Infinity (1991), Love of Life (1992) y The Great Anhilator (1995), así como el EP de edición alemana Die tür ist zu, que había sido publicado el mismo año 1996 precediendo a Soundtracks for the Blind, el último trabajo en estudio de Swans en el siglo 20 y por los siguientes 14 años hasta la aparición de My Father Will Guide Me up a Rope to the Sky (2010).




Una constelación de fantásticos músicos acompañó a Gira y Jarboe en este fin de ciclo, entre los que destacan Joe Goldring (guitarras eléctrica y bajo), Mark Pankler aka Vudi (guitarras eléctricas y acústicas) y Larry Mullins (batería y percusión).

Además, una pléyade de invitados hacen su aparición en diferentes momentos, como Bill Rieflin, Norman Westberg, Algis Kizys, Christoph Hahn y Clinton Steele, todos parte de la banda en diferentes etapas.

Bajo la ingeniería del legendario Martin Bisi y la ayuda de Larry Lame, Billy Anderson y Chris Griffin, el monumental Soundtracks for the Blind se desarrolla a lo largo de 142 minutos repartidos en dos extensos CDs.

Utilizando el concepto de “banda sonora para una película inexistente” ligado con trabajos de Brian Eno, la obra funciona como un collage sonoro en el que canciones de gran calado se entrelazan con viñetas consistentes de grabaciones (en forma de samples) realizadas en varias épocas y de diferentes orígenes.

Entrevistas al padre de Gira y narraciones del padre de Jarboe cuando era agente del FBI, grabaciones diversas realizadas durante giras o en estudio, forman parte de muchas piezas construidas como mantras con superposiciones de varias de esas grabaciones.

Las dos piezas que inician el primer disco, “Red Velvet Corridor” y “I Was a Prisoner in Your Skull”, son un perfecto ejemplo, las cuales sirven de preámbulo para “Helpless Child”, el más largo de los cuatro temas que pasan de los 10 minutos y que posee un largo desarrollo que va del sosiego acústico y vocal a la angustiosa densidad instrumental

Aparece en él la voz de Gira por primera vez




Una sombría atmósfera envuelve a “The Beautiful Days”, “Mellothumb”, “Surrogate 2” y “How They Suffer”, a lo largo de los cuales aparecen voces, diálogos y otras grabaciones que aportan un cierto grado de misterio e incluso de nostalgia.

Hay espacio para fantásticos experimentos como “Volcano”, en el cual la voz de Jarboe navega sobre una especie de techno industrial con sonidos en reversa-, mientras “All Lined Up” se maneja bajo una estética dark ambient con pinceladas explosivas.




El primer disco lo cierra “Animus”, la segunda pieza con Gira en la voz. Su desarrollo melancólico se extiende los primeros cinco minutos, luego de lo cual la voz pasa a un plano fantasmal, atrapada en una muralla de guitarras de carácter inquietante.

El segundo disco comienza con “Red Velvet Wound”, una especie de canción de cuna siniestra cantada por Jarboe, perfecto preámbulo para “The Sound”, la tercera de las piezas largas, la cual va de una tensa calma (con la voz de Gira) a un remolino instrumental avasallador.

A medida que va avanzando el disco nos vamos introduciendo en una dimensión desconocida, conduciéndonos hacia una especie de agujero negro con algunos temas  inmersos en aterradoras ambientaciones como “I Love You This Much”, “The Final Sacrifice”, “YRP 2” (los tres grabados en directo) y “Hypogirl”, y collages propios del arte sonoro como “Her Mouth Is Filled With Honey”, “Minus Something” y “Surrogate Drone




También hay temas más cercanos a la estética ya conocida de Swans como “Blood Section”, el blues ralentizado “Empathy” (¿el mejor tema?), el increíble lamento “Yrp” y la corta “Fan’s Lament

En los 40 años de Swans, no hay un disco que se asemeje a Soundtracks for the Blind, sin duda un momento de especial inspiración con el que no solo concluyó la historia del siglo 20 sino que se convirtió en el último testimonio de la gran sacerdotisa del underground, Jarboe, con Gira y su tropa.

Aún faltaba, sin embargo, Swans Are Dead (1998), que recogió una selección de temas de las giras de 1995 y 1997, en las que Swans tocó material de Soundtracks for the Blind y de discos solista de Gira y Jarboe, así como de su proyecto paralelo Skin/Worlf of Skin.

Juan Carlos Ballesta


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