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To Be Kind: el abrumador treceavo álbum de Swans

Swans To Be Kind

El 12 de mayo de 2014 la brutal banda estadounidense dirigida por Michael Gira publicó el salvaje treceavo disco, tercero en el siglo 21

Swans
To Be Kind

Young God Records. 2014. EE UU

Inquietante. Abrumador. Avasallante. Salvaje. Catártico. Visceral. Demoledor. Apocalíptico. Dramático. Feroz. Estos y muchos adjetivos más nos asaltan a lo largo de las dos horas que dura este épico capítulo en la saga de la banda dirigida por Michael Gira desde principios de los años 80.

Pasan los años y la angustia, desesperanza y desespero que salen de las entrañas de Gira y sus cómplices, se hace cada día más vigente en medio un mundo desolado por la propia raza humana.

En 2014 lo acompañaban en la compleja tarea Christoph Hahn (guitarra), Thor Harris (batería, percusión, vibráfono, dulcimer, teclados), Chris Pravdica (bajo), Phil Puleo (batería, percusión, dulcimer) y Norman Westberg (guitarra), con la ayuda adicional en las voces de St Vincent, Little Annie y Jennifer Church y el miembro honorario Bill Rieflin, entre otros.

Blues retorcido con aroma industrial, dark rock, folk desesperado y maldito, angustiosos mantras…El sexo, el poder, la corrupción, la sociedad de consumo, la religión, son temas que siempre han obsesionando a Gira…

A veces en la vida hay que dejarse conducir hacia terrenos espinosos en los que la adrenalina actúe como un disparador de emociones. Swans no ha perdido un ápice de su capacidad para revolver las vísceras, acuchillar corazones y escarbar en las miserias que nos envuelven.




Eso es lo que produce el monstruoso To Be Kind, el treceavo sismo emocional en una carrera que nos ha regalado momentos telúricos imprescindibles como Children of God (1987), The Burning World (1989), White Light from the Mouth of Infinity (1991), Love of Life (1992), The Great Annihilator (1995), Soundtracks for the Blind (1996) y el antecesor, The Seer (2012), y los que han seguido, The Glowing Man (2016), Leaving Meaning (2019) y The Beggar (2023)

De los los criminales 34 minutos de “Bring The Sun-Toussaint L’Ouverture” -que dan para todo- a los cinco susurrantes minutos de “Some Things We Do” hay un universo de oscuridad digno de ser explorado. Eso sí, tomando precauciones.

Son los temas que cierran el primer CD, y en el caso la versión en triple LP, ocupan varios lados.

Screen Shot” abre el disco de manera apabullante, dominada por un ritmo de bajo repetitivo y una batería con metálico sonido de redoblante. Pronto entre Gira a cantar una especie de letanía sobre guitarras que van y vienen y que van creciendo en intensidad:

Amor, niño, alcanzar, levantarse, ver, ciego, robar, luz / Mente, cicatriz, clara, fuego, limpia, correcta, pura, amable / Sol, ven, cielo, alquitrán, boca, arena, dientes, lengua / Cortar, empujar, alcanzar, adentro, alimentar, respirar, tocar, venir /  Sin dolor, sin muerte, sin miedo, sin odio, sin tiempo, sin ahora, sin sufrimiento /

Sin contacto, sin pérdida, sin mano, sin sentido, sin herida, sin desperdicio, sin lujuria, sin miedo / Sin mente, sin codicia, sin sufrimiento, sin pensamiento, sin dolor, sin manos para alcanzar / Sin cuchillo, sin palabras, sin mentira, sin cura, sin necesidad, sin odio, sin voluntad, sin discurso / Sin sueños, sin dormir, sin sufrimiento…




Just a Little Boy (for Chester Burnett)”, es en contraposición a la primera, una pieza de lento desarrollo, una especie de blues fantasmal, que salvo cortas explosiones, mantiene un carácter sombrío y subyugante.

Ahora duermo en el vientre de una mujer / Y duermo en el vientre del hombre / Y duermo en el vientre del ritmo / Duermo en el vientre del amor / Y duermo en el vientre de los océanos / Y duermo en el vientre de la verdad / Duermo en el vientre de la bondad / Y duermo en tu vientre / solo soy un niño pequeño”

A Little God in My Hands” posee el carácterístico sonido volcánico, repetitivo y abrasivo, mezclado con segmentos de inusitada belleza instrumental. Es la rítmica la que conduce el tema, con un Gira cantando de manera rabiosa, con notables coros al final.

Ojo lleno de sol / Mano llena de barro, sí / Oh, universo / Apestas a amor / Siempre perezoso / Loco por siempre / Por siempre santo / Eternamente hambriento / Siempre odioso / Siempre hermosa / Siempre necesitando / Por siempre alcanzando / Siempre apestando / Siempre respirando / Siempre creciendo / Partiendo para siempre / Oh, mierda y sangre / Amor para siempre / Sin reflujo ni inundación / alguna vez vendrá / Oh, mierda y sangre / Por siempre amor, amor, amor / Siempre drenando / Partiendo para siempre / ¿Y cuál es mi nombre? / ¿Cómo me llamo? / Oh, sí, oh, sí, la mente universal

Otro tema épico es “She Love Us”, 17 minutos de indomable poderío instrumental y en los que la voz de Jennifer Crush tiene especial relevancia.

La pieza pasa por tres segmentos diferenciables, incluido el puente experimental que conduce al devastador tramo final, con el distintivo crescendo que apuntalan platillos y bombo

No soy nada / No soy nadie / ven a mi boca / ven a mi lengua / yo soy tu chica / yo soy tu hijo / Ven a mi casa / ven a mi pulmon




Luego siguen los 10 minutos de “Kirsten Supine”, cuyos lúgubres primeros cinco minutos transcurren con Gira repitiendo: “Lo dejaré ir, lo dejaré ir / No puedo dejarlo ir, no puedo dejarlo ir / Lo dejaré ir, lo dejaré ir / No puedo dejarlo ir, no puedo dejarlo ir / No lo dejaré ir, no lo dejaré ir

La segunda mitad, marcada por la entrada de la batería, mantiene una inquietante tensión in crescendo, sin voz, que eriza la piel y desarma por completo. Una viola realmente espeluznante logra un efecto de película de horror.

Oxygen” es una pieza salvaje, con una más que notable rítmica de doble batería (Phil Puleo y Thor Harris) llena de síncopas, y un Gira cantando como poseído por el espíritu de algun hechicero vudú.

Es el tema más industrial y despiadado del disco.

En “Nathalie Neal” Gira empieza a cantar a los seis minutos de una larga intro de naturaleza atmosférica: “El amor es fuerte, el amor es largo / Vive para siempre en esta canción / Natalia, Natalia / Mata a los crueles, cura a los ciegos / Corta tu nombre en el cielo / Nathalie (Nathalie) / Oye-oye-oye-oye-oye / Nathalie




Y cuando pensábamos que ya Swans no podía sorprendernos, surge el tema título final, en el cual durante los primeros cuatro minutos un sosegado Gira -doblando su voz- se acompaña de la guitarra acústica, sobre una base de lejanas guitarras y un denso teclado.

Hasta que un magma volcánico explota esparciendo la lava a diestra y siniestra por los siguientes cuatro minutos.

Como aquellos “inocentes” conejitos armados de cuchillos de los primeros años 90, luego de concluir con las dos horas de retadora música, cobra total sentido el arte de Bob Biggs con las cabezas de bebés, destacando la de la portada con expresión de angustioso llanto.

Swans To Be Kind Swans To Be Kind

A destacar el inmenso trabajo de John Congleton en la grabación y mezcla de esta monstruosidad de disco.

Juan Carlos Ballesta


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