El 20 de diciembre de 1968 fue publicado el cuarto disco de la banda británica inmersa en la psicodelia, una de las primeras “ópera rock” de la historia
The Pretty Things
S.F. Sorrow
Columbia Records. 1968. Inglaterra
Originaria de Sidcup, Kent, Inglaterra, The Pretty Things escribió su historia a lo largo de dos etapas: 1963-1976 y 1978-2020, año en que la banda cesó actividades tras la muerte del cantante y cofundador Phil May.
Parte de la llamada Primera Invasión Británica, la banda primero practicó un blues rock con elementos beat y r&b como otras bandas contemporáneas, antes de adoptar el rock psicodélico y finalmente un sonido mas hard rock ya en los 70.
Esta legendaria banda tiene como parte de su vasto legado catorce álbumes en estudio, cuatro EP (Extended Play) y unos 15 sencillos, logrando alcanzar popularidad con composiciones como “Honey I Need” y “Don’t Bring Me Down”, pero nunca pudo llegar a los niveles de éxito de otras bandas como The Who, The Kinks, The Animals o The Rolling Stones, la banda con la que había comenzado a tocar el bajo Dick Taylor durante los primeros meses de formación en 1962.
Tras abandonar Taylor a los Stones, forma en 1963 a The Pretty Things -ya como guitarrista- junto al cantante Phil May†, el bajista John Stax, el guitarrista Brian Pendleton y el baterista Pete Kitley quien oportunamente fue sustituido por Viv Prience.
En esa turbulenta primera etapa la banda, luego de tres álbumes, logró grabar S.F. Sorrow, disco con un sonido muy distinto, con Phil en la voz líder, Dick en la guitarra líder, Wally Waller al bajo, guitarra, piano e instrumentos de viento; Jon Povey en el órgano, el sitar, el Mellotron, voz y percusión; y Twink en la voz y batería, reemplazando a Skip Alan.
Producido por Norman Smith† (The Beatles, Pink Floyd) con la audio ingeniería de Peter Mew (Kevin Ayers†) y Ken Scott, S.F. Sorrow reúne trece temas compuestos en buena parte por May, Waller y Taylor.
Esta psicodélica ópera rock nos lleva a lo largo de 41 minutos por un exploratorio viaje en la vida de un único personaje llamado Sebastian, quien se lanza a un aventurado viaje para aprender a confiar en la gente con el consecuente desencanto.
El álbum es representativo de la onda psicodélica pop y rock experimental de finales de los 60 que dio cabida a una revolución cultural referida como Swinging Sixties y más específicamente Swinging London.
El disco abre con “S.F. Sorrow Is Born”, tema donde resalta el Mellotron y sonidos que evocan a la india. “Ella está allí esperando en la puerta pintada por el amanecer / Ella está allí esperando en las puertas mientras el cielo nocturno aterciopelado se rasga / Ella me dice buenos días, yo sonrío y digo lo mismo”
Acto seguido la banda interpreta “Bracelets of Fingers”, una atractiva pieza donde vuelve a resaltar el sitar pero esta vez con un llamativo redoble de tambor. “Estas son algunas de las cosas que me alegran / Pulseras de dedos desde niño. Vuela a la luna y llegaré allí muy pronto…”
“She Says Good Morning” sigue el repertorio con un buen solo de guitarra, dando paso a “Private Sorrow”, una cálida pieza que inicia con la guitarra acústica y en la cual Pretty Things nos presenta un texto narrado que abre espacio a la percusión y en donde reaparece la guitarra junto a lo que pareciera ser una flauta.
Una más agitada “Balloon Burning”, con la guitarra en ostinato, nos va llevando al punto medio del disco. En ella también hay un atractivo solo de guitarra que luego nos deja inmerso en una fatídica “Death” con el sitar y la percusión experimentando un poco.
En “Baron Saturday” nos cuenta la banda, con una agitada percusión: “¡Oh! barón sábado / Dolor, él te mostrará juegos para jugar / Él inclina su boca hasta tu oreja / Las palabras no desaparecerán / Él te sacará los ojos a dar un paseo / A través de un lente de lágrimas no está claro”
Luego, “Journey” nos deja escuchar la guitarra acústica y las voces en lo que sugiere un viaje ácido y donde hay una clara influencia de The Beatles.
La banda continua con “I See You”, donde el audio ingeniero panea brevemente y nos sorprende con este tema lleno de distorsiones y cambios. Nos canta May: “Mientras las sombras de la tarde persiguen al sol / La noche está aquí, mi día ha terminado / A través de bosques oscuros de mi mente / Se enciende una luz: eres a ti a quien encuentro / Te veo”
La última parte inicia con un poco de reverberación y sonidos incidentales que se cruzan ocupando espacios amplios en “Well of Destiny”. Un minuto cuarenta y seis segundos de total libertad sónica.
Sigue una pieza vocalizada llamada “Trust”, tema que equilibra el set diciendo en parte: “Disculpe por favor mientras limpio una lágrima / Lejos de un ojo que ve que no queda nada en qué confiar / Encontrar que sus mentes son grises / Y no hay tristeza en el mundo en la que confiar”
El tema cierra con la guitarra acústica.
“Old Man Going” es un tema con una llamativa batería y una guitarra acústica que se hermana con la eléctrica para acompañar a una voz cáustica que canta en parte: “Viejo yendo viejo yendo / La rayuela de la vida te llevará a la tumba / Caras mojadas tiradas en la calle, no se salvarán / La casa negra que has construido pronto desaparecerá / Otra excavación corporativa este año”
El disco culmina con la triste “The Loneliest Person”, minuto y medio de folk para dejarnos con varias reflexiones sobre la existencia de Sebastian.
Pretty Things, nombre de una canción de Bo Diddley†, logra crear una línea temporal fascinante para narrar esta historia y hacerla la primera ópera rock, hecho que suscita controversia entre ésta gema musical y aquella de The Who llamada Tommy.
Por ahora disfrutemos a plenitud la vida de Sebastian…
Leonardo Bigott
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