El 21 de junio de 1999 fue publicado el primero de los tres fantásticos álbumes de la agrupación escocesa de pop psicodélico
The Beta Band
The Beta Band (album)
Regal / Astralwerks. 1999. Escocia
Cada cierto tiempo aparece en el panorama de la música pop una nueva esperanza, un aroma musical diferente, no contaminado todavía por la industria discográfica. Gran Bretaña ha sido, desde la década de los 60, un fértil caldo de cultivo para la aparición de nuevas y diversas formas musicales.
A partir de la primera ola de bandas británicas, encabezada por The Beatles, la oferta británica ha superado en imaginación, riesgo y continuidad a la del resto de paises de este planeta. Eso es indiscutible.
A finales de los 90 -una década pletórica- el turno le tocó a un cuarteto de Edimburgo, Escocia, que bajo el nombre de The Beta Band, que llegó para enriquecer el panorama del britpop, cargado de frescura y multiples ideas.
Un año y medio en la escena bastó para que fuera considerada la más inventiva y ambiciosa nueva banda de las islas británicas, hecho que se reflejaba en los tres EPs editados hasta ese momento, que rápidamente se convirtieron en objeto de coleccionismo. Estos tres trabajos fueron -afortunada e inteligentemente- recopilados en un solo CD bajo el apropiado título de The Three EP´s (1998)
El primer EP, Champions Versions (1997) fué grabado inicialmente como un demo en apenas 48 horas, y aunque se editó silenciosamente, no paso del todo desapercibido, gracias principalmente al olfato de Nick McNabe, guitarrista para ese momento de The Verve.
La mezcla de folk, blues, funk, jazz, rock y dub, todo de forma dosificada e implecablemente ejecutado, hacía presagiar lo mejor. Es así como durante 1998, los cuatro integrantes de The Beta Band, Steve Mason (voz principal), Richard Greentree (bajo), Robin Jones (batería) y John McLean (decks y demás instrumentos), producen dos de los más sorprendentes y celebrados EPs (formato de cuatro canciones) de la historia musical de fin de siglo.
The Patty Patty Sound y Los Amigos del Beta Bandidos son una amalgama de buena parte de lo que en música pop se ha hecho desde los años 60. Hay en ellos estilizados mantras en clave de jazz-rock al estilo Robert Wyatt,
En junio de 1999 finalmente vio la luz el homónimo primer LP, un trabajo grabado en varios estudios y sin planificación previa. Repitiendo con el productor e ingeniero de sonido Chris Allison, el grupo abordó un amplio abanico estilístico, abordando desde una perspectiva psicodélica, folk, pop hiphopeado ala Beck, abstract hip hop de DJ Shadow, post rock, krautrock de Can, Amon Düül II y Faust, art pop ala Laika y Pram, dub y mucho más.
“The Beta Band Rap”, una especie de collage o pastiche sonoro, da inicio a la fiesta. La pieza seguramente fue ubicada al inicio como declaración estética de lo que nos espera en los siguientes 60 minutos
En ella encontramos referencias a la música de los años 40 y 50, hip pop y rockabilly, con samples de “Stairway of Love” de Barry Gray Band y “Jacksonville Station” de Ohio Express
Los ocho minutos y medio siguientes de “It’s Not Too Beautiful” son medulares en el discurso, con un ritmo midtempo que acelera algo el tempo a partir de la mitad, comedido riff de guitarra, samples de la orquestación de John Barry en la película “The Black Hole” (1979), teclados saltarines y la melódica voz de Mason
Los dos minutos de “Simple Boy” son un interesante experimento con un ritmo electrónico minimal, la voz de Mason con efecto de lejanía y sigilo, y unos atractivos sintetizadores no muy invasivos
Surge entonces la magnífica “Round the Bend”, un pop folk psicodélico no muy lejando a Beck, con un ritmo en segundo plano con ciertas reminiscencias a Jaki Liebezeit (Can), guitarras acústicas, sonidos de tambores de acero y más

En “Dance O’er The Border”, The Beta Band explora una rítmica mas funky, con congas, timbales, secuencias y la participación del beatboxer Fergus Purcell. Mason utiliza una técnica de vocalización narrativa

“Brokenupadingdong”, nos traslada a los primeros años 70 cuando el folk y el rock hicieron sinergia. Guitarras acústicas, congas y los juegos vocales, protagonizan un tema de espíritu hippie

“Number 15” nos lleva al Caribe, introduciendonos en seis minutos de hipnótico dub con sonoridades de calipso -quizá un tanto exageradas, mientras Mason vocaliza de manera hedonista recordando ciertos momentos de Damon Albarn.
La participación de Martin Hoyland en guitarra, piano y percusión resulta notable.
La banda prosigue con los dos temas más largos del disco. El primero de ellos es “Smiling”, una excursión a las fronteras entre el folk, el hip hop y la sampledelia, que está acompañada por una especie de cortometraje dirigido por Mark Szaszy y Corinne Day.

Probablemente sea “Hard One” el tema más envolvente del disco. Con un ritmo triphopeado sumamente ralentizado que va y viene, The Beta Band va introduciendo elementos experimentales -sonidos de sintetizadores, samples, grabaciones en reversa, percusiones diversas- mientras Mason canta como si no se enterara de lo que va ocurriendo con la instrumentación.
Cerca del ecuador la pieza se vuelve instrumental por un par de minutos e introduce un ritmo electrónico y un piano mutante, hasta que retorna el ritmo del principio y Mason repite brevemente las estrofas, iniciando el largo final en el que emerge la fantasmal trompeta de Neil Richardson
Finaliza el disco de la mejor manera con la exquisita “The Cow’s Wrong”, con protagonismo de las voces, lo que incluye múltiples pistas. La pieza se desenvuelve sobre un sosegado ritmo envuelto en diversos efectos psicodélicos y un piano.
Un sample de “Together” de Harry Nilsson se deja entrever.
En 1999 The Beta Band representaba el futuro mas desprejuiciado y ecléctico del britpop. Con una descarnada visión del pasado, los cuatro músicos de The Beta Band se dejaban seducir por iconos de variada estirpe, entre ellos Velvet Underground, The Beatles, Syd Barrett, Beach Boys, King Tubby, Lee Perry, Can, Faust, Amon Düül II, Wyatt y Parliament, y por propuestas más recientes como The Stone Roses, XTC, Beastie Boys, Primal Scream, Laika, Pram y muy especialmente Beck.
Quizás ellos no estaban preparados todavía para reconocerlo, probablemente no les interesaba, pero The Beta Band era la más desenfadada, desprejuiciada y espontanea banda del momento. Fueron muy autocríticos con el disco, y quizá eso afectó el devenir.
La banda acompañó a Radiohead en la gira americana de 2001 de los discos Kid A/Amnesiac, pero su fuelle solo dio para otros dos excelente discos, Hot Shots II (2001) y Heroes to Zeroes (2004).
Juan Carlos Ballesta
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