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Mellon Collie and the Infinite Sadness: la obra maestra de The Smashing Pumpkins

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Mellon Collie and the Infinite Sadness

El 24 de octubre de 1995 fue publicado el ambicioso tercer álbum de la banda de Chicago, su obra más emblemática

The Smashing Pumpkins
Mellon Collie and the Infinite Sadness

Virgin. 1995. EE UU

Hay agrupaciones que luego de producir una obra maestra, el esfuerzo les deja secuelas,. No hay duda que el tercer álbum de la agrupación de Chicago comandada por el guitarrista, cantante y compositor Billy Corgan es un tour de force difícil de superar.

Mellon Collie and the Infinite Sadness fue producto de una etapa de alta productividad en la cual el grupo, aparte de los 28 temas que aparecieron en el doble CD (30 en el triple LP), completó muchas más canciones que fueron a parar al box set The Aeroplane Flies High, editado al año siguiente en medio de la gira del disco.

El grupo había dado su primer gran golpe en la llamada escena alternativa con Siamese Dream (1993), luego del discreto debut, Gish (1991). Eran los tiempos álgidos de la escena grunge que posicionó a Seattle como uno de los epicentros del rock, a la par que del otro lado del Atlántico Manchester era la otra capital, con un sonido muy distinto.

The Smashing Pumkins no era exactamente una banda de grunge, aunque tuviera vínculos evidentes más que todo por el momento histórico en el que surgió. Chicago no era una ciudad con el ambiente opresivo que envolvía a Seattle.

Su sonido recogía elementos del noisy rock (Sonic Youth al frente), el shoegaze y la psicodelia de garage británica (My Bloody Valentine, Spacemen 3), punk, metal, hardcore, stoner rock y hasta dream pop.

Con todos esos ingredientes, lograron la perfecta mezcla en su tercer disco, para cuyo proceso de producción y grabación contrataron a dos personajes claves provenientes de Gran Bretaña: Alan Moulder y Flood.

Para ese momento Moulder ya había trabajado con The Jesus and Mary Chain, My Bloody Valentine, Ride, Curve, Lush y Nine Inch Nails, nombres significativos de los que se cuelan indudables pinceladas en este disco de The Smashing Pumkins.

Por su parte, el emblemático Mark Ellis aka Flood, tenía una experiencia aún mayor, produciendo a New Order, U2, Nick Cave and The Bad Seeds, Crime and The City Solution, Nitzer Ebb, Depeche Mode, The Charlatans, Nine Inch Nails, Cranes…

Dos hojas de vida que unidas no podían dar como resultado sino un disco de la trascendencia de Mellon Collie and the Infinite Sadness. Atrás quedaba Butch Vig, productor de los primeros dos álbumes y con quien habían establecido una relación casi umbilical.

En su momento, el doble álbum conceptual fue catalogado como el The Wall de la Generación X, aunque por la variedad de estilos más bien podría ser asociado con el homónimo doble álbum blanco de The Beatles, también por el involucramiento más determinante del guitarrista James Iha y la bajista D’arcy Wretzky.

Moulder y Flood establecieron un método de trabajo distinto, dividiendo en dos a la banda, quizá cercano a lo que le ocurrió a George Martin con John Lennon y Paul McCartney durante las sesiones de White Album, con George Harrison basculando entre las dos salas del estudio en Abbey Road.

Flood, quien sentía que la fuerza que la banda tenía en vivo no se capturaba del todo en las grabaciones de estudio, insistió en que el grupo hiciera jammings, buscando que fluyeran nuevas ideas y se distendieran. Funcionó. Varias de las bases rítmicas surgieron de ese proceso.

Se utilizaron dos salas en paralelo. En una de ellas Corgan y Flood trabajaron las voces y los arreglos, mientras que en otra Moulder junto a Iha y Wretzky, trabajó en producción de guitarras y bajos.

La puerta de entrada al universo de Mellon Collie and the Infinite Sadness es la llamativa portada, cuya ilustración y diseño de arte fueron responsabilidad de John Craig, a quien Corgan le iba enviando bocetos sobre la historia que iba desarrollando relativa a sus inquietudes sobre el temor del ser humano a la muerte y el dolor.

La mujer de la portada, colocada sobre una estrella, es un collage realizado a partir de dos obras: la cara fue tomada de una pintura titulada “El recuerdo” de Jean-Baptiste Greuze, mientras que el resto del cuerpo fue tomado del retrato de Rafael de “Santa Catalina de Alejandría”.

Además de la portada, Craig hizo otras ilustraciones que aparecen a lo largo del empaque del álbum – animales fumando pipas, cuerpos celestes con caras, niños descarriados caminando sobre espeluznantes paisajes oníricos.

El eclecticismo de Mellon Collie and the Infinite Sadness

Las 28 canciones dan para todo. Lo primero que hay que destacar es que se extrajeron cinco singles, comenzando por “Bullet with Butterfly Wings”, tema que escaló hasta el puesto 22 de la lista Billboard Hot 100, siendo el primero de la banda que llegaba más allá del puesto 40.

En 1997 (en lugar de 1996 como correspondía) obtuvo el Grammy en la categoría “Best Hard Rock Performance with Vocal”, único galardón que obtuvo el disco y la banda de siete nominaciones.

El vídeo de Samuel Bayer, inspirado en las fotos de mineros del brasileño Sebastião Salgado, fue de gran ayuda

El segundo single escogido fue la magnífica pieza “1979”, la cual incorpora loops y samples y es conducida por un bajo de inspiración post punk. Fue acompañada por un video dirigido por Jonathan Dayton y Valerie Faris

El tercer single, “Zero”, publicado en abril de 1996, llegó al primer lugar en España, Nueva Zelanda y Canadá, y se hizo más popular debido a que fue escogido para el penúltimo capítulo (“Homerpalooza”) de la séptima temporada de The Simpsons.

El vídeo fue dirigido por Yelena Yemchuk, la novia entonces de Corgan.

La majestuosa “Tonight Tonight” también se lanzó en abril de 1996 como cuarto single, contrastando en estilo con “Zero”. Sin duda, es uno de los temas del disco que logró cautivar a un público más amplio, gracias a los fantásticos arreglos orquestales y el llamativo vídeo dirigido por Jonathan Dayton y Valerie Faris, con las actuaciones de Tom Kenny y Jill Talley, una pareja que formaba parte del elenco del programa de comedia “Mr. Show with Bob and David”

En principio el tema “Muzzle” fue entendido como quinto single con un vídeo filmado por el batería Jimmy Chamberlin, pero los serios problemas en los que se vio envuelto durante la gira que terminaron con su arresto y retiro del grupo, y la muerte por sobredosis del teclista Jonathan Melvoin, hicieron desechar la idea.

Fue finalmente el melancólico tema “Thirty Three”, favorito de muchos, el single final del disco, editado ya sin Chamberlin en la banda, acompañado de un vídeo dirigido por Corgan y Yelena Yemchuk

Entre los 22 temas restantes del disco hay una rica gama de opciones.

Los momentos más placenteros y sorprendentes -nuestros favoritos- son los temas “Mellon Collie And The Infinite Sadness”, “To Forgive”, “Cupid de Locke”, “Galapogos”, “Take Me Down”, “In the Arms of Sleep”, “Stumbleine”, “We Only Came Out at Night”, “Porcelina Of The Vast Oceans”, “Beautiful”, “Lily (Me one and Only)”, “By Starlight” y “Farewell and Goodnight”, en las cuales pueden escucharse influencias que van de Galaxie 500, Luna, Low, Acetone a Beach Boys, The Beatles y Big Star.

También hay noisy rock en la onda The Jesus and Mary Chain (“Love”), neurosis hardcore punk (“Jellybelly”, “Fuck You (An Ode To No One)”, “Tales of Scorched Earth”, “X.Y.U.”) y temas grungeros (“ Where Boys Fear To Tread”, “Bodies”, “Thru the Eyes of Ruby”).


El disco contribuyó a enriquecer un momento único en la historia reciente del universo pop, justo en la mitad de la última década del siglo 20 en la que ocurrió musicalmente de todo.

Juan Carlos Ballesta



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