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The Quest: la eterna y honesta búsqueda de Yes

Yes The Quest

El 1 de octubre de 2021 la longeva banda inglesa de progrock, publicó su álbum 22 en estudio, once estupendos temas llenos de poesía y una magia que aún sorprende

Yes
The Quest

InsideOut Music / Sony Music. 2021. Inglaterra

 
“Sónicamente sublime y visualmente atractivo…” dijo un crítico erudito sobre ese extraño fenómeno musical inglés llamado simplemente Yes, una banda de difícil coexistencia que honra aquella frase “contigo y sin ti”, lo cual ha sido evidenciado a lo largo de poco más de medio siglo en las incontables encarnaciones que desde 1968 nos ha ofrecido una música llena de paisajes sonoros en ocasiones agrestes y en otros momentos llenos de una grandeza celestial.

Basta sólo recordar temas como la estridente “The Gates Of Delirum” del álbum Relayer de 1974 o la hermosa “And You And I” de Close To The Edge de 1972.

Así, estamos ante una banda por la cual han pasado tres guitarristas, seis teclistas, dos bateristas, cuatro vocalistas y las menos frecuentes colaboraciones de figuras célebres del mundo del progrock.

Todos han sido parte de una atribulada historia, que comenzó con el encuentro del tenor celestial, Jon Anderson, y el super bajista Chris Squireen un club de la fértil zona londinense de Soho.

El baterista Bill Bruford, el teclista Tony Kaye y el guitarrista Peter Banks†  conformaron la primera encarnación que tres años después mutaría por primera vez y que se tornaría en un hábito, bueno tal vez.




Cuando el bajista Chris Squire dejó este plano terrenal el 27 de junio de 2015, muchos pensaron que Yes llegaba a su fin, pero para sorpresa de muchos, siete años después de haber publicado un lánguido Heaven And Earth en 2014, el quinteto volvía ahora al ruedo musical con once nuevas composiciones bajo la producción del estricto y virtuoso guitarrista Steve Howe, quien junto al teclista Geoffrey Downes, el bajista Billy Sherwood, el vocalista Jon Davison y el baterista Alan White, nos demuestra que aún queda mucha música por compartir.

Yes ha llamado a este mágico momento The Quest (La Búsqueda)

Era de esperarse que una obra de Roger Dean sería nuestro primer contacto con The Quest. La atractiva portada que encierra los once temas de este nuevo álbum ya nos revela paisajes sonoros de gran colorido, creados con la participación del percusionista Jay Schellen (Asia, Circa, Unruly Child), la orquesta de estudio FAMES con arreglos de Paul K. Joyce y la dirección de Oleg Kondratenko, y la audio ingeniería de Curtis Schwartz.

Yes abre con una excelente mini suite de siete minutos llamada  “The Ice Bridge”  conformada por tres partes: “Eyes East”, “Race Against Time” y “Interaction”.

Comienza con Geoff dando los primeros acordes para más tarde entablar un discurso instrumental en el cual el teclista y Howe giran entorno a la sección rítmica con Davison liderando en la voz.

La pieza es obra de Jon, Geoff y Francis Monkman (Sky, Curved Air), a quien tuvieron que incluir luego de la polémica pública que se suscitó con el parecido con una de sus viejas composiciones.

En sus versos iniciales canta Jon: “Aquellos que han vivido antes / respiran y caminan a través de nosotros / entorno a nuestros fuegos sagrados / que iluminan estas laderas / debemos comenzar al amanecer…”




“Dare To Know”, compuesta por Steve Howe, es la segunda pieza del disco, una hermosa canción que incluye a la mencionada orquesta y parte del arsenal guitarrístico del afamado músico que nos entrega toda su calidez con el segmento acústico al final de la pieza.

Si bien Steve no es poseedor de una gran voz, siempre ha encajado a la perfección en las segundas y terceras armonías de Yes. Recordemos The Yes Album de 1971y el intro vocal en “I’ve Seen All Good People”.

Esta pieza es un buen ejemplo de ello. “Tengo una idea que ha estado en mi mente / la compartiré contigo y veremos que encontramos / de hecho las cosas siguen cambiando / ellas remueven esquemas que continuamente se reacomodan…”

“Minus The Man”, con Steve dando las primeras notas, es una canción que exhibe buena parte del sonido Yes de los últimos 15 años pero que acá parece estar más cohesivo que el disco anterior.

Davison nos canta esta pieza, compuesta por él y Sherwood, que nos alerta: “La evolución es un túnel sin final / un espejo tras otro / giro, vuelta y curva en la infinita ruta de tantas puertas / incontables vidas para escoger y explorarEs la clave de nuestra supervivencia / tecnología post-humana…”

Tras la advertencia, el quinteto nos ofrece una misteriosa e interesante canción titulada “Leave Well Alone” en la que el guitarrista nos recuerda un poco su álbum de 1993 The Grand Schemes Of Things.

No obstante el solo brilla con luz propia en este tema escrito por él con versos que nos dicen: “El camino por venir no es una distancia / sólo parte de nuestra existencia / sana el dolor de esta enfermedad / observa tu escape a lo largo de la frontera…”

La pieza es otra pequeña suite también de tres partes: “Across The Border”, “Not For Nothing” y “Wheels”

Continua este interesante álbum con el estupendo tema “The Western Edge”, coescrito por Billy and Jon, a quienes apreciamos en las voces acompañados de la aguda guitarra de Steve. “Somos una constelación / el mar celestial, el océano de  la humanidad / comprende que tienes un rol sagrado / tan profundo como pueda sentir tu corazón /  y sin embargo todo cuanto puedas vagar está tan sólo a un paso de tu casa” Downes nos transporta a tiempos memorables con su “añejo y fiel” Moog.

La siguiente pieza es “Future Memories” donde Howe, una vez más, emplea varias de sus guitarras. Una hermosa y existencial canción con Yes exhibiendo unas atractivas armonías vocales.




En “Music To My Ears”, Geoff nos anima con un llamativo intro de piano y unos versos que procuran aconsejarnos: “Muévete hacia tus metas / toma nuevamente el control / ve a la orilla de las aguas / navega el océano y has tus plegarias… es música para mis oídos”

Buen solo de Steve antes de la última petit suite titulada “A Living Island” que conforman  “Brave The Storms”, “Wake Up” y “We Will Remember”

La inicia Steve quien a lo largo de la composición nos atrapa con sus frases en las guitarras. En algún momento Downes da pinceladas con el Hammond. El teclista y Jon coescribieron esta fascinante pieza.

Yes evoca brevemente sonoridades indias en “Sister Sleeping Soul” en la cual la banda, además, nos deja escuchar a varios de los pasajes más hermosos de este disco.

Compuesta por Howe y Jon escuchamos: “¿A dónde has ido? Tu corazón colmado de canciones ¡Oh! hermana de mi alma, tímida y radiante te pegas a mi lado a través de esas noches mágicas, trágicas de adolescente nuestra brumosa, aturdidora y alocada juventud creyendo que éramos a prueba de balas…”

Jon Davison se toma un momento para homenajear a John, Paul, George y Ringo en la alegre “Mistery Tour”, con Howe adornando la primera parte del tema y luego con un sencillo solo, recordándonos que “Brillando como la luna, las estrellas y el sol / ellos sabían que ya había comenzado la revolución”




Son parte de los versos que más tarde dejan espacio para la última canción que, al igual que ésta, fue compuesta por Steve Howe, quien la ha llamado “Damaged World” y en la que su grave voz y el órgano de Geoff son parte de este final que entre algunos de sus versos nos dice: “Ven, ayúdanos a salvar / a salvar este dañado mundo” sentencia que refleja el interés de la banda por el elemento ecológico, un interés frecuente de estos legendarios músicos.

No espere el fan convencional llenar sus expectativas en favor de una versión contemporánea de Fragile o Close To The Edge con este nuevo disco que refleja el encanto de una poesía y música que aún poseen esa “yeseidad” y que traduce  una música que aún, en sus formas más sencillas, exige ser escuchada varias veces.

Eso es La Búsqueda, el nuevo álbum de Yes.

Leonardo Bigott


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