El 23 de abril de 1976 se publicó en Gran Bretaña el noveno álbum de la banda de Ian Anderson, con historia del personaje ficticio Ray Lomas
Jethro Tull
Too Old To Rock ‘N’ Roll, Too Young To Die!
Chrysalis. 1976. Gran Bretaña
Celebrando la inmortalidad de Ray Lomas
Jethro Tull podría ser considerado como el alter ego del multi instrumentista escocés Ian Anderson, quien en diciembre de 1967 formó esta increíble banda inspirada en el blues, la música folk, el jazz y el rock, teniendo como principales elementos sus composiciones, su voz y, más significativamente, la flauta.
La música de Jethro Tull ha logrado mantenerse por más de cuatro décadas dejando un importante legado en álbumes clásicos del catálogo del rock como Stand up (1969), Aqualung (1971), Thick as a Brick (1972), Minstrel in the Gallery (1975) o Songs from the Wood (1977).
La banda se formó en la ciudad costera Blackpool inicialmente como trío y posteriormente como un cuarteto que estuvo conformado por Ian Anderson (voz, flauta, melódica, piano), Mick Abrahams (guitarra), Glenn Cornick (bajo) y Clive Bunker (batería), quienes grabaron This Was (1968), para cuya ocasión participó como invitado David Palmer (hoy transformado en una mujer, Dee Palmer), en el corno francés.
El nombre que el grupo adoptó fue el de un famoso agricultor inglés que contribuyó al desarrollo de la llamada Revolución Agrícola Británica que ocurrió entre los siglos 17 y 19.
A mediados de los años 70, Ian Anderson dio vida a Ray Lomas, un roquero arquetipo de los 50, envejecido y retirado que despierta de un trance existencial años más tarde para descubrir que su moda había regresado tras haber sucumbido al surgimiento de otras nuevas.
Bueno es recordar que este álbum fue concebido durante el desarrollo inicial del punk rock cuyo surgimiento sepultó buena parte del rock progresivo. Anderson declaró que su intención principal fue transmitir que si un músico persiste en su estilo podrá tener éxito porque después de todo las modas van y vienen. Si bien no es una obra autobiográfica, el tiempo le ha dado la razón en buena medida, ya que la industria musical en general es así.
Inicialmente, Anderson tuvo la idea de hacer de estas composiciones un musical de rock pero no trascendió más allá de ser un álbum conceptual de poca resonancia comercial, tal vez como resultado de encontrarse entre dos obras de gran repercusión como Minstrel in the Gallery (1975) y Songs from the Wood (1977), que sí tuvieron mejor receptividad entre los fans y recibieron Certificado Dorado por las ventas logradas.
A juzgar por las ambivalentes críticas que se leen de este álbum, Too Old to Rock ‘n’ Roll Too Young to Die, tal vez sea el anatema del amplio catalogo del grupo. La edición original del álbum contiene 10 canciones, cantidad que en la reedición de 2002 se vio aumentada con dos composiciones que fueron excluidas en aquella oportunidad por las limitaciones del formato vinilo, “Small Cigar” y “Strip Cartoon”.
En 2015 fue lanzada una nueva reedición con lujoso empaque, con una nueva mezcla realizada por Steven Wilson y la inclusión de la interpretación del disco en pleno para un show especial de la TV británica, así como nueve temas inéditos.


En “Crazed Institution” no queda claro qué busca transmitir el autor, “gatea, acurrúcate y ríe mientras tu agente se anota otra foto de portada.”

En “Salamander”, el tercer tema, la guitarra acústica acompañada con la percusión de Barrimore Barlow posee una breve pero incisiva letra que nos relata cómo ha sido esbozado el producto para hacerlo famoso. La flauta entra al final del tema cuyos pasajes van reflejando la importante influencia folk de Jethro Tull.

Éste es seguido por “Taxi Grab”, donde resalta la armónica de Anderson y el claro acento blues que también emana de la guitarra de Martin Barre, sin duda el mayor “partner in crime” de Ian. En este álbum participa por primera vez el bajista John Glascock (tristemente fallecido tres años después) y regresa David Palmer.

La historia de Lomas sigue con nostálgica dulzura en “From a Dead Beat to an Old Greaser”. Palmer, evoca el pasado con sus fraseos al saxo antecediendo a los versos
“Los extraños con rostros jóvenes que recuerden tu nombre, a pesar de ser un roquero muerto con pies cansados, dos extremos que no se encuentran…”

En la historia de “Bad-eyed and Loveless” Ian nos cuenta: «maléfica y sin amor, lujo de jóvenes y deseo de viejos”.
Tal vez una metáfora de la fama, el reflejo de una simple “groupie”, la común vivencia de un roquero o todas a la vez. Musicalmente el breve poema está acompañado por la guitarra acústica con trazos folk y blues que sugieren cierta soledad.

La historia continua con “Big Dipper” –las estrellas más brillantes de la constelación de la Osa Mayor– que acá señalan, tal vez, un momento de fama. La historia bien hilvanada hasta el momento refleja una cierta perversidad que suele tener la industria de la música, aunque en unos países más que en otros.


Desde aquellos días el elemento visual cobró mayor fuerza y el “video ciertamente mató a la estrella radial”.
Sin embargo, no por ello Anderson deja de estimular nuestro intelecto llenando de imágenes nuestro cerebro. En esos días de LP, tener la carátula en mano con las ilustraciones de Michael Farrell y David Gibbons ciertamente ayudaba a contar la historia, sobre todo en el vilipendiando género del progrock y este álbum con su tira cómica persigue ese objetivo, aunque hay ciertas incongruencias.
El flautista sigue su cuento con el tema que da título al álbum, la historia de Ray Lomas se resuelve en “Too Old to Rock ‘n’ Roll, Too Young to Die”.
La lapidaria estrofa antecede al verso título: «El viejo roquero llevaba su cabello muy largo / y el ruedo de sus pantalones muy ajustados / fuera de moda hasta el final, tomaba su cerveza demasiado ligera / hebilla de calavera, sueños de ayer / la cafetería de carretera, profeta del desastre / no da nuestra de cambio en su doble costura / en su oscuridad de post guerra”
“Ahora está demasiado viejo para rockanrolear y demasiado joven para morir”
El tema resulta además el más atractivo del álbum.

Pero nuestro Ray Lomas, renace. Eso es de “The Pied Piper” en la cual Anderson alude a la obra de Robert Browning, el flautista de Hamelin, para posteriormente culminar el álbum con “The Chequered Flag (Dead or Alive)”, con la orquesta dirigida por David Palmer añadiendo belleza al gran final.


La historia de Ray Lomas tal vez ha sido un tanto olvidada pero en la música es bueno regresar al pasado porque siempre podemos encontrar gratas sorpresas.
Aunque no es el álbum más significativo de Jethro Tull, continua siendo un trabajo valioso y controversial dentro de su catalogo que bien vale la pena volver a escuchar. Después de todo, como dice la canción, “rock ‘n’ roll is here to stay, it will never die…”
Leonardo Bigott
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