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Captain Fantastic: el alter ego de Elton John cumple 45 años

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Elton John Captain Fantastic

El 19 de mayo de 1975 fue publicado el octavo álbum en estudio del pianista inglés, un trabajo autobiográfico con el que cerraba una gloriosa etapa

Elton John
Captain Fantastic and The Brown Dirt Cowboy

DJM. 1975. Inglaterra

 
Elton John nació para ser un exitoso músico. Junto a su letrista, Bernie Taupin, encontraron una fórmula de trabajo que permanece incólume aún en nuestros días de medios digitales.

Fue la segunda huella discográfica, Elton John (1970), la que puso los nombres de Elton y Bernie en latitudes estratosféricas en un tiempo relativamente breve. Desde entonces cada disco que editaba la pareja creativa era casi un éxito instantáneo.

Hoy vemos esos años 70 como “La Era Clásica” de Sir Elton Hercules John.

El noveno álbum de su dilatada discografía, es una obra conceptual autobiográfica centrada en los primeros tiempos en la carrera del “Capitán Fantástico” (Elton) y el “Vaquero de tierra marrón” (Bernie), 1967-1969.

El disco se convirtió en el primer álbum en llegar al tope de los Billboard 200 en la primera semana de su lanzamiento, logrando ventas de 1.4 millones de dólares tan sólo en los primeros cuatro días después del lanzamiento.

Captain Fantastic and The Brown Dirt Cowboy pertenece además a la honorable lista de “Los 500 Grandiosos Álbumes de Todos los Tiempos” publicada en 2003 por la revista Rolling Stone y que aún para 2012 mantenía su posición.

Aunque cada quien tiene su favorito, Captain Fantastic and The Brown Dirt Cowboy es mi álbum favorito del “rey del rock barroco”. En términos musicales, el álbum mantiene, como sus antecesores, una cohesión compacta entre letra y música, además de una clara sinergia entre los músicos.

Son elementos claves pero son tal vez esos rasgos biográficos hechos canciones que nos atrapan una y otra vez. Además de ser exitoso pero menos comercial que sus antecesores, lo que naturalmente asalta nuestra curiosidad.

Nuestro festejado disco sería el último álbum de los 70 con la formación representativa de los años gloriosos de Elton que conformaban el guitarrista Davey Johnstone, el bajista Dee Murray y el gran baterista Nigel Olsson, aunque se volverían a reunir en 1983 para el gran “comeback” Too Low For Zero.

“Aún de pié, sintiéndome como un niño, con la pinta de un verdadero sobreviviente…”, diría el Capitán en uno de sus versos de ese estupendo álbum.

Previo a sacar el vinilo de su estuche, nos adentramos en la maravillosa portada de Alan Aldridge con la incorporación de imágenes de la obra renacentista del pintor Jerónimo Bosch, “El Jardín de las Delicias”.

Elton John Captain Fantastic
Poster original firmado por Elton John

Producido por Gus Dudgeon, el álbum contó con Jeff Guercio y Mark Guercio detrás de la consola de sonido del Caribou Ranch Studio de Nederland, Colorado, Estados Unidos.

El Captain Fantastic y sus 10 canciones

El repertorio de diez temas que Elton y sus muchachos nos ofrecen a lo largo de 47 minutos, inicia con la canción título. La cálida guitarra en lenguaje country de Johnstone y Elton al piano eléctrico Rhodes, comienzan la velada.

A lo largo de los versos apreciamos a Elton contándonos: “Capitán Fantástico, se alzó y dirigió, casi un héroe, alguien a quien sólo su madre reconocería, un claro caso de clásicos y Corn Flakes hojuelas de maíz, dos tés ambos con azúcar en el callejón…”

El legendario percusionista Ray Cooper adorna con bongó y congas este excelente tema, dándole un tinte latino atractivo. También escuchamos a Davey en la mandolina.

Continua la historia con Elton relatando: “Modernas torres de nieve, cemento y marfil, alguien nos llamó Babilonia, esos cazadores hambrientos, tras las horas… pero dónde estaban esos hombros cuando llorábamos, ¿estaban a un lado?

Voz, piano y bajo se conjugan al inicio con los poéticos pasajes. La sencilla canción “Tower of Babel” nos presenta un solo de Davey Johnstone y al término cede espacio a “Bitter Fingers” con un intro de piano digno de cualquier banda progrock que es motivo recurrente en este tema.

Nos canta Sir Elton John: “Voy en el ruedo, tocando en todos los clubes y en verdad necesito una canción muchachos, que ponga a mover a esos trabajadores, que ponga a cantar a sus esposas conmigo…”  Davey acompaña con un sonido, en momentos, “doble lead guitar”, a la voz de Elton.

La movida canción es una de mis favoritas sobre todo por el “fraseo al piano”, la guitarra y Elton diciendo “cuán duro es escribir una canción con amargos dedos”.

En “Tell Me When The Whistle Blows” (Avísame cuando suene el silbato), otra de mis favoritas, llama nuestra atención el arreglo orquestal de Gene Page, con influencias del Sonido Filadelfia.

El sonido de las cuerdas, evocador de la era disco, ya en boga cuando este álbum fue lanzado, es muy atractivo.

“Hay una canaleta sucia, él yace ahí ahora, ¡umm! Él es ciego y viejo, y hay una botella rodando calle abajo, yo joven y salvaje, y aún siento la necesidad de mi madre de vez en cuando…”

Cierra el lado A el tema que más me gusta del álbum y uno de mis ¡top Elton!: “Someone Saved My Life Tonight”.

La sencilla progresión de acordes del piano al inicio y el rítmico Nigel Olsson, los coros y la letra, son todos elementos bien ensamblados para ir llevándonos progresivamente a todo lo largo de la canción que en parte dice: “Cuando pienso en esas luces del East End, noches bochornosas, cortinas corridas en el cuartico del sótano, Prima Donna Señor has debido estar ahí, sentado como una princesa encaramada en su silla eléctrica…”

Otro elemento progrock que encontramos en el disco es el ARP String Ensemble. Un delicado detalle.

Abre el lado B con un tema más roquero, “(Gotta Get A) Meal Ticket”, en el cual Davey destaca con un gran solo.

La guitarra rítmica también es atractiva en este rebelde tema, uno de los que más energía destila.

Better Off Dead” (Mejor muerto), continúa el repertorio. “Había un rostro en una valla que alguien había dibujado, y justo el tiempo suficiente para que la noche pasara inadvertida, en la distancia una luz azul intermitente, alguien está en aprietos esta noche…”

La canción fue coescrita por Ray Cooper, quien toca un triangulo casi imperceptible.

En “Writing”, el siguiente tema, Elton John dice: “¿Se quedó algo?, tal vez carne y huevos, levantándose y lavándose, haciendo tu cama, días ligeros, mi rasuradora, podría usar un mejor borde”.

La doméstica escena pone a Davey Johnstone tras el piano. Otro poco de toque latino con los bongós. La pieza tiene una cierta frescura que recuerda a aquel tema de A Single Man de 1978 “Return to Paradise”. Un sencillo solo de guitarra hace un delicado detalle.

La más romántica “We All Fall In Love Sometimes” (Todos nos enamoramos alguna vez) es la penúltima del repertorio. En ella destacan Elton al piano, dándole un toque barroco con el clavicordio. Es un tema impregnado de tristeza.

David Hentschel, el famoso productor de Andy Summers, Genesis, Mike Oldfield y otros grandes músicos, es escuchado acá y en la siguiente pieza tras el sintetizador ARP.  Elton nos dice: “Un sabio dijo una vez, parece que hoy lloverá, crujió en los parlantes, y goteó en los durmientes vagones del metro, con ojos pesados que casi nos sostenían en vilo, dolores en las piernas que nos decían que valía la pena, todos nos enamoramos alguna vez…”

La última nota se mezcla con el primer acorde de “Curtains” donde escuchamos a Cooper en las campanas y a Elton cantando: “Solía conocer a este viejo espantapájaros, él era mi canción, mi gozo y pena, moldeado a lo largo de los surcos del campo, uno sin sembrarse, sostenía un diente de león que decía que ya era la hora de hacerse al viento sin retorno…”

La pieza se desvanece hasta el final, y nos deja con ganas de volver al lado A y recomenzar la escucha.

La edición Deluxe (doble CD) de 2005 agrega como “bonus tracks” las versiones fantásticas de “Lucy In The Sky With Diamond” y “One Day At A Time” (ambas publicadas en single en enero de 1975, una colaboración con John Lennon),  y el exitoso single de abril de 1975, “Philadelphia Freedom” y su lado B, “House of Cards

En 2019 Elton John y Bernie Taupin fueron motivo central del autobiográfico film Rocketman (crítica aquí), en el cual Taron Egerton y Jamie Bell encarnaron al pianista y letrista respectivamente, el cual cubre la etapa de amplio impacto planetario que dejó discos emblemáticos como Elton John (1970), Tumbleweed Connection (1970), Madman Across the Water (1971), Honkey Chateau (1972), Don’t Shoot Me, I’m the Piano Player (1972), Goodbye Yellow Brick Road (1973), Caribou (1974) y que justamente concluye con este disco.

Elton John se encontraba aún en su maratónica y fabulosa gira de despedida “Farewell Yellow Brick Road” (crónica aquí) que proyectaba terminar en diciembre de 2020, cuando apareció la pandemia.

Por ahora, seguimos celebrando uno de sus clásicos, el autobiográfico y muy satisfactorio álbum, Captain Fantastic and The Brown Dirt Cowboy, con el cual, quizá inconscientemente, cerraba su más celebrado período.

Leonardo Bigott