En enero de 1969 fue publicado el debut de una de las bandas más sólidas y representativas de la escena Canterbury y el progrock, obra que resulta de un hecho circunstancial y que muchos consideran “una declaración musical inusualmente madura”
Caravan
Caravan (album)
Verve Forcast. 1969. Inglaterra
Caravan, banda pionera de lo que conocemos como la Escena Canterbury, fue fundada en 1968 por ex miembros de la seminal Wilde Flowers. Así, el teclista David Sinclair, el bajista Richard Sinclair, el guitarrista Pye Hastings y el baterista Richard Coughlan, unieron sus talentos para dar vida a una historia que aún sigue, con Hastings como único de aquella primera formación, cuya grabación más reciente fue publicada en 2021 y lleva por título It’s None of Your Business.
Si bien esta pionera agrupación no gozó de la fama que suele resultar del éxito comercial, sí ha sido una banda constante cuyo legado discográfico suma más de 15 obras de estudio, siendo también un factor clave en el desarrollo del rock progresivo y esa siempre atractiva mezcla de jazz, rock y música clásica que para muchos define buena parte de la escena Canterbury, un que incluye a legendarias agrupaciones como Hatfield And The North, Soft Machine, Henry Cow, Matching Mole, National Health, Khan, Gilgamesh, y otras afines como Camel, Bruford y Gong, por citar algunas.
El movimiento tuvo su esplendor en el primer lustro de los 70 y su influencia es palpable en agrupaciones como Syd Arthur, Ultramarine, Yumi Zouma, Moose Blood, Ben Reed y muchas más.
La estupenda obra de Caravan incluye discos inolvidables como If I Could Do It All Over Again, I’ll Do It All Over You (1970), In The Land of Grey And Pink (1971), Waterloo Lily (1972), For Girls Who Grow Plump in the Night (1973) y Cunning Stunts (1975), entre otras. No obstante, me es difícil excluir álbum alguno ya que cada disco posee siempre un frescor y una sabia combinación de los géneros citados anteriormente.
Bajo la producción de Tony Cox, los citados músicos asistieron a Advision Studios de Londres para grabar en septiembre de 1968 los temas del set de ocho composiciones que conforman este hito discográfico. Sin embargo,
El repertorio de nuestro celebrado álbum inicia con “Place of My Own”, un tema de aire nostálgico y aura psicodélica compuesto por el cuarteto en el cual los tambores de Coughlan dan los primeros sonidos que escuchamos y tras los cuales se incorporan el resto, con un órgano que define parte de la melodía de la composición y nos ofrece además un efectivo solo.
En sus versos Pye nos canta: “Tengo este lugar propio / A dónde puedo ir cuando siento que estoy cayendo / Haremos todo lo posible para garantizar / Te sentirás seguro si vienes”

Acto seguido la banda interpreta “Ride”, una pieza cuyo temperamento evoca a la milenaria India y que además posee ese tinte psicodélico del momento. En sus versos escuchamos: “Aquí estoy, solo en tu cielo / Con mi mente pasando por los pensamientos en tus ojos / Si yo fuera tú y tú fueras yo / ¿Podrías sentir lo irreal que parece ser tu mundo? / Oh por favor, no importa que esté aquí”
El repertorio sigue con “Policeman” composición cantada por Richard Sinclair que en parte va: “Podemos verlo arrastrándose, señor policía / Mirando por el ojo de la cerradura de la puerta / Tomando notas de todo lo que flota…”
“Love Song With Flute” es el cuarto surco del disco, una hermosa canción con un dulce solo de flauta traversa y versos donde Pye nos canta: “Cuando tengo el tiempo de mi lado, no hay nada que pueda hacer / Para escapar de las escenas que me han hecho desearte / Entonces pienso en los sueños que he tenido y en lo que me queda y me gustaría hacer / Pero mi mente me cierra una persiana y todo lo que veo eres tú”
El set continúa con una pieza donde la banda experimenta un poco con el elemento psicodélico. Bajo el título “Cecil Runs”, Caravan recuerda un poco a Pink Floyd en sus inicios. El tema cierra el primer lado del disco.
El segundo abre con las primeras notas del órgano para que Caravan interprete “Magic Man”, pieza de alucinante letra que en parte dice: “Sentado en mi mundo en las copas de los árboles, sin hacer nada en absoluto / Simplemente flotando en el cielo, soy libre / Envídiame todo lo que quieras, no significa nada / Pero únete a mí en cualquier momento, por favor / Soy un vago, lo sé, pero hago todo lo que quiero hacer”

Luego, el cuarteto nos ofrece “Grandma’s Lawn” para contarnos: “Rodillas en las piernas, dedos de los pies en los pies / Pelo en el pecho, chaleco que pica / Pantalones de lana, calcetines de nailon / Las botas de cuero aplastan la hierba / Oh, acaban de cortar el césped de la abuela / Diez pies de alto, cubierto de maleza”
Como en cada composición de este gran debut discográfico, órgano y guitarra van de la mano apoyados en la sección rítmica de Richard Sinclair y Richard Coughlan.
La fórmula del sonido Caravan actual tiene una guitarra adicional y otros instrumentos de cuerdas y la conforman el sempiterno Pye Hastings (guitarra, voz, bajo), Geoffrey Richardson (guitarra, viola, violín, cello, flauta), Jan Schelhaas (teclas), Mark Walker (batería, percusión) y Lee Pomeroy (bajo, voz).
“Where But For Caravan Would I? cierra el disco. Este tema de nueve minutos compuesto por el cuarteto y el guitarrista/saxofonista Brian Hopper, es el de más desarrollo instrumental del disco.
En él hay extensas frases del órgano que nos cautivan por su intensidad interpretativa y cadenciosos momentos encajados entre versos de una extensa lírica que en su primera estrofa nos dice: “No intentes encontrar estrellas en mis ojos / Hemos estado allí antes y hemos visto… / Solo toma lo que necesitas para encontrar el sol / Para ti y para mí, tenemos el sueño por venir”
Este maravilloso álbum fue reeditado en 2002 en versión mono y versión estéreo. Vivamos entonces esa experiencia viajando en el tiempo a esos gloriosos días de enero de 1969.
Leonardo Bigott



