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40 años de Duke: el comienzo del nuevo Genesis

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Genesis Duke

La legendaria banda inglesa publicó su décimo disco en marzo de 1980, convertido en el comienzo del cambio que la proyectó hacia un nuevo público

Genesis
Duke
Charisma. 1980. Inglaterra

En apenas una década la emblemática e influyente agrupación inglesa hizo de todo. Comenzó siendo un quinteto comandado por Peter Gabriel, Tony Banks, Mike Rutherford, Anthony Phillips y bateristas itinerantes (editando From Genesis to Revelation en 1969 y Trespass en 1970). Tras la salida de Phillips y el batería John Mayhew se unieron Phil Collins y el guitarrista Steve Hackett.

La formación de Gabriel, Banks, Rutherford, Collins y Hackett produjo cuatro discos fundamentales en la historia del rock, piedras angulares del rock progresivo y sinfónico: Nursery Crime (1971), Foxtrot (1972), Selling England By The Pound (1973) y The Lamb Lies Down in Broadway (1974).

Tras el retiro de Peter Gabriel, el incierto futuro se convirtió en una oportunidad única para que Phil Collins asumiera el rol de vocalista, sin abandonar la batería. Otro varapalo ocurrió cuando Steve Hackett decidió seguir por su cuenta tras la gira de 1977 que arrojó el fantástico documento Seconds Out (1977), el segundo disco en directo tras Genesis Live (1973).

Como cuarteto habían concebido otras dos joyas, ambas en 1976: A Trick of the Tail y Wind and Wuthering.

Pero Collins, Rutherford y Banks siguieron adelante, reformulando su puesta en escena con el refuerzo del guitarrista Daryl Stuermer y reafirmando al baterista Chester Thompson. En estudio, Rutherford asumió la doble función de bajista y guitarrista, aunque sin poder nunca sustituir la calidad y versatilidad de Hackett.

El primer resultado en formato trío fue …And Then There Were Three… (1978), con un contenido aún ligado con el período previo pero ya con algunas señales que anunciaban lo que pronto vendría

Duke: nueva década, nuevo sonido

El décimo álbum en estudio de Genesis fue precedido por una etapa convulsa en la vida personal de Collins, que desembocó en el divorcio de su primera esposa, Andrea Bertorelli.

El período de inactividad del grupo durante la primera mitad de 1979 fue aprovechada por Banks y Rutherford para abordar sus primeros trabajos solistas, A Curious Feeling (1979) y Smallcreep’s Day (1980), respectivamente.

Ambos trabajos contienen excelentes momentos, aunque la crítica en general no les prestó mucha atención ni fueron valorados como merecían. Rutherford, por ejemplo, contó con Anthony Phillips en las guitarras, lo que bien hubiera podido traducirse en su retorno a Genesis.

La fecha de publicación de los tres discos se produjo en un período de cinco meses, con lo cual, Duke, editado en marzo de 1980, terminó eclipsando a los dos trabajos solistas.

Cuando Collins regresó de su vano intento de salvar su matrimonio, tenía bastantes ideas acumuladas, parte de las cuales fueron a parar a Duke y otras a su primer disco solista, Face Value (1981).

Antes de ello, a mediados de 1979, tocó varios conciertos con Brand X, la banda de jazz rock a la que perteneció por unos años.

Reunidos finalmente para ensayar el nuevo material, Rutherford y Banks estaban cortos de composiciones debido a que muchas ideas habían ido a parar a sus discos. Aún así, convinieron en aportar cada uno un par de temas y el resto trabajarlo en conjunto.

El comienzo, “Behind the Lines”, uno de los cuatro temas compuesto por los tres, da luces de inmediato sobre el dicotómico sonido de un Genesis debatiéndose entre su pasado prog y el devenir de una nueva década con una realidad musical muy distinta.

Instrumentalmente contiene los elementos distintivos, pero también nuevas premisas, especialmente en las partes vocales.

Lo mismo ocurre con “Duchess”, un tema en línea directa con And Then There Were Three, pero algo más convencional en estructura, que alineada con los nuevos tiempos cuenta con un videoclip. En ella, Collins introdujo la para entonces novedosa Roland CR-78 drum machine.

Tanto “Duchess” como “Behind the Lines” forman parte de la historia del personaje ficticio Albert, que conforma la historia central de Duke, junto al resto de temas compuestos grupalmente.

Pero, para evitar comparaciones con los 23 minutos de “Supper’s Ready”, decidieron separarlos e intercalar los temas que cada uno había aportado. Los seis tracks, que incluyen además a “Guide Vocal”, “Turn It On Again”, “Duke’s Travels” y  “Duke’s End”, fueron tocados en bloque en los conciertos e introducidos por Collins como “The Story of Albert”

La corta “Guide Vocal”, da paso al estupendo “Man of Our Times”, uno de los temas compuestos por Rutherford, conducido por un contundente ritmo, un sintetizador omnipresente y unas interesantes voces de fondo.

La primera de las canciones de Collins fue la pegadiza “Misunderstanding”,  uno de los éxitos del disco y que también contó con videoclip. Sin duda, fue una de las señales inequívocas del cambio de dirección.

El lado A lo cierra el “Heathaze”, tema de Banks, quizá un tanto previsible en su estructura y en el cual las sonoridades de piano y guitarra adolecen de la frescura de discos pasados.

El lado B lo abre “Turn it On Again”, la más exitosa y a la vez más convencional del disco. Originalmente había sido pensada como un puente dentro de la suite sobre Albert, basada en una idea descartada por Rutherford de su disco, unida entonces a una idea de Banks, doblada en tiempo, y convertida en una canción con vida propia. Evidentemente, es otro de los capítulos de transición en el sonido y que coqueteaba abiertamente con el new wave del momento.

Siguen tres composiciones individuales, comenzando con la emotiva balada de Rutherford “Alone Tonight”; la bombástica “Cul-de-sac” de Banks, sobre la cual su autor dijo años después que debió reservar para su faceta solista y haber incluido “In the Air Tonight”, que terminó siendo el primer gran éxito solista de Collins; la sosegada “Please, Don’t Ask”, de Collins, de connotaciones ligadas con su separación.

El gran cierre del disco, “Duke’s Travels” y “Duke’s End”, funciona como el gran vínculo con el pasado, en especial con A Trick of the Tail y Wind and Wuthering, notándose el uso de teclados de nueva generación, entre ellos el Yamaha CS-80.

Duke fue el último de los discos con el productor e ingeniero de audio Dave Hentschell. Su llamativa portada, bajo la dirección de arte de Bill Smith, corresponde a una ilustración del francés Lionel Koechlin, tomada de su libro L’Alphabet d’Albert, y a pesar del nombre, no tenía relación con ninguna canción del disco.

Aunque para aquel momento Genesis tenía una discografía sólida y una amplia legión de fans, paradójicamente fue Duke el primero de los álbumes en llegar al primer lugar de las listas británicas. Era por tanto, su mayor éxito hasta ese momento.

La crítica fue, en general, positiva, bajo el razonamiento cierto que Genesis buscaba un reacomodo mezclando melodías pop con su herencia progresiva.

Lo cierto es que, 40 años después, Duke, libre de los prejuicios que generó entre los seguidores más fieles a su sonido prog, temerosos a los notables cambios (que eran imparables), suena bastante bien.

Juan Carlos Ballesta