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Electric Ladyland: la última expresión de The Jimi Hendrix Experience

1973
The Jimi Hendrix Experience
Portada original norteamericana. Dirección de arte: Ed Trasher

El 16 de octubre de 1968 fue publicado Electric Ladyland, el tercer y último disco del incendiario trío, pináculo del blues rock psicodélico

The Jimi Hendrix Experience
Electric Ladyland

Track/Reprise/Polydor. 1968. EE UU

 
Aquel año bisiesto yo apenas tenía siete años. Los recuerdos del terremoto que sacudió a Caracas estaban frescos en mi memoria. Vivía en Los Palos Grandes a escasos metros del edificio San José, construcción que se había venido totalmente al suelo. Nunca más volví a ese sitio.

Seis meses más tarde viviría en El Marqués y con nosotros un primo que recién llegaba de Colombia y que constantemente me hablaba de un tal Jimi Hendrix. No dejaba de hablar de una canción llamada “Hey Joe” y de decir que era el mejor guitarrista del mundo. Recuerdo el excepcional oído de mi primo Carlos y su hermano Walter. Recuerdo que, años después, tocaban “Mood For A Day” de Steve Howe con mucha precisión ¡Y de oído!.

Hey Joe” quedó incrustada en mi mente con el nombre de Jimi Hendrix. Debieron haber pasado varios años para que mis oídos fueran tocados por “All Along The Watchtower”. ¡Qué tema tan espectacular! El torrente de música que entró por mis oídos durante finales de los 60 era tan increíble como esa canción.




Fui afortunado en estar entre amigos y familiares que eran mayores que yo por cinco o más años y que hacían sonar “la música que sacudió al mundo”, parafraseando a mi recordado amigo Alfredo Escalante (†) quien en una oportunidad me pidió le tradujera “If Six Was Nine” para comentarla en su famoso programa cuyo nombre era precisamente esa frase. Alfredo, fue sin duda, un referente responsable de poner a Hendrix en mis oídos.

Ya mucho he hablado de las tantas cosas que sucedieron en la fascinante década de los 60, tanto en lo social como lo musical. Nuestro álbum cumpleañero representa el último de la trilogía que Jimi grabara con su Experience.

Ciertamente una joya y un ícono de aquella época. Hendrix había madurado a pasos agigantados y su estilo para este momento mostraba claras influencias del R&B, la psicodelia, el rock y por sobre todas las cosas una inquieta tendencia a experimentar.

La imagen de un Jimi incandescente, diseño de Ed Thrasher y foto de Karl Ferris (LP versión estadounidense, la británica con mujeres desnudas que hizo David KIng con fotos de David Montgomery fue prohibida en muchos países), era el preámbulo de una subyugante música en la cual Noel Redding (bajo), Mitch Mitchell (batería) y Jimi Hendrix fueron acompañados por una pléyade de maestros del rock, el blues y otros géneros.

Los 16 temas de Electric Ladyland

La foto era la antesala de un doble LP que iniciaba con “…And The Gods Made Love” (… Y los Dioses hicieron el amor), el primero de 16 temas en el cual escuchamos a Jimi hablando al revés y de forma retardada. Hendrix nos sumergía durante 1’20’’ en esta obra sonora.




Una clara práctica experimental que se hacía común en aquellos días y que se extendió hasta los 70. The Beatles, Yes y King Crimson fueron algunos. Hay que dar créditos a la producción de Jimi y el excelente trabajo de Eddie Kramer y Gary Kellgren en la ingeniería de audio.

The Jimi Hendrix Experience
Electric Ladyland: portada británica de David King con fotos de David Montgomery, censurada en muchos países.

La primera cara del primer LP continua con “Have You Ever Been (To Electric Ladyland)”, “Crosstown Traffic” y “Voodoo Chile”. En la primera, Jimi toca el bajo y nos dice, “Has estado alguna vez en la eléctrica tierra de mujer, quiero mostrarte todas las emociones, quiero correr hacia los sonidos y movimientos, la mujer Eléctrica espera por ti y por mí, así que es momento de irnos al mar y olvidar todos tus prejuicios”.

Un claro ejemplo de R&B que tras un par de minutos nos trae un poco de hard rock en la pegajosa “Crosstown Traffic”, donde Jimi hace un símil entre el tráfico y la chica que pretende. “Eres como el tráfico, tan difícil de transitar, el tráfico, no necesito atropellarte, todo lo que debes hacer es desacelerarme, pues intento llegar al otro lado de la ciudad”.

Dave Mason participa en los coros. El amoroso momento es seguido del blues “Voodoo Chile”, una de las piezas clásicas del catálogo Hendrix en la cual Steve Winwood toca el órgano Hammond y descarga a plenitud. Hendrix abre suficiente espacio durante casi un cuarto de hora.

Este tema es uno de los puntos altos del álbum y de la corta carrera de Hendrix. Redding abandona el bajo para cederle el puesto a Jack Casady (Jefferson Airplane) y Mitchell igualmente descarga en la batería.

Jimi nos relata: “Bien, los leones montañeses me encontraron esperando, y luego me posaron en las alas de un águila. Bien, los leones montañeses me encontraron allá, (¿es el ala del águila, qué dije?) Me llevó a los límites del infinito y cuando me trajo de regreso, me dio un anillo de bruja de Venus. Epa, dijo, vuela, vuela”. “Soy el Voodoo Chile”.




Giramos el LP y la cara B nos trae cinco temas. El primero de ellos es compuesto por Noel Redding y lleva por título “Little Miss Strange”, “Nadie sabe de donde viene. tal vez es el diablo disfrazado, puedo verlo en sus ojos”. Aunque escrito por Redding, refleja las complicadas relaciones amorosas de Hendrix en el pasado.

Acá Jimi hace un atractivo y sencillo punteo pero es Redding quien canta y toca la guitarra acústica. El tema es seguido por “Long Hot Summer Night” (Larga noche ardiente de verano) con Al Kooper (Blood, Sweat & Tears) al piano. “Come On Parte 1 (Let The Good Times Roll)” es el siguiente tema donde Hendrix destaca con un solo.

En los primeros versos nos canta: “La gente habla pero no sabe lo que hay en mi corazón ni por qué te amo, te amo tanto como el minero que a la mina de oro ama…”.  Las dos piezas restantes del primer LP también son clásicos del repertorio de Hendrix, “Gypsy Eyes” y “Burning of the Midnight Lamp” (Ojos gitanos y ardor de la lámpara de medianoche).

“Me he dado cuenta que he sido hipnotizado, adoro tus ojos gitanos…”, nos canta en la primera a modo de strut,  mientras que en la segunda nos dice “La mañana ha terminado y el día también, nada queda que me guíe, solo la luna de terciopelo, hoy he sentido mi soledad.”

Destacan las voces del grupo vocal femenino The Sweet Inspiration cuyo árbol genealógico incluye a Whitney Houston y Dionne Warwick. Fue el primer grupo vocal femenino en poner un tema góspel en cartelera. Jimi también toca el clavicordio eléctrico en esta pieza.

Rainy Day, Dream Away”, “1983…(A Merman I Should Turn to Be)” y “Moon, Turn the Tides…Gently Gently Away”, conforman la tríada del primer lado del segundo LP de esta increíble joya musical.

Un poco de tos, jazz y blues con Freddie Smith en el saxofón tenor y Buddy Miles en la batería. Hendrix y Smith entablan un interesante diálogo. Jimi canta: “Epa, mira a la ventana y ve lo que pasa, oye hombre, está lloviendo, llueve afuera, no te preocupes, todo será todo, has algo bueno sabes, siéntate y vacílate el día lluvioso, ya veo lo que dices hermano”.

Hendrix añade un poco de efecto wah wah hacia el final. Luego, en el segundo tema, Hendrix se apoya en la flauta de Chris Wood (Traffic) e interpreta  otros instrumentos y funde esta pieza con la siguiente, presentándonos otro segmento donde también experimenta un poco y el cual extiende hasta 7’51”.  Hendrix pareciera haber tenido la influencia de Pink Floyd.

El último lado lo conforman “Still Raining, Still Dreaming” (Aún lloviendo, aún soñando), “House Burning Down”, “All Along the Watchtower” y “Voodoo Chile (Slight Return)”.




La primera, a modo de continuación de previos temas, inicia con unos efectos sonoros con Chris Wood aportando sus talentos una vez más. Un breve silencio se interrumpe con Jimi literalmente haciendo hablar a la guitarra con el wah wah y acompañado del órgano de Mike Finningan.

“Día lluvioso, llueve todo el día, no tiene sentido preocuparse, deja que vibre a su modo, deja escurrir tus preocupaciones…”. A ésta le sigue “Burning Down House” cuya dinámica tiene cierta semejanza con “Purple Haze”.

La canción pone sobre el tapete el tema “guerra de Vietnam”, algo ya recurrente en varios grupos de la época. “Muy bien, pregunté a mis amigos, ¿de dónde viene ese humo negro?, tosió y tosió cambiando el tema y me dijo, tal vez nieve un poco…” Hendrix emplea la guitarra para crear una suerte de caos sónico controlado.

El álbum concluye con “All Along the Watchtower” (A lo largo de la atalaya)  y nuevamente “Voodoo Chile” en una versión diferente. La primera, de Bob Dylan, es una excelente versión que la ha hecho una de las favoritas de los seguidores de Hendrix, incluyéndome.

Dylan también alude a la guerra en este tema donde la apasionada voz de Jimi Hendrix nos canta “Debe haber un modo de escapar, dijo el bufón al ladrón, hay mucha confusión y no puedo aliviarme»

Dave Mason (Traffic) toca acá la guitarra de doce cuerdas al inicio. “Voodoo Chile” reaparece con unos nueve minutos menos pero igualmente captura la espontaneidad de una Experience más osada y espontánea que en sus dos álbumes anteriores.

A lo largo de los años, nuestro cumpleañero se ha ido revalorizando al punto que musicólogos de prestigio le consideran entre los “álbumes dobles” de rock más significativos y apreciados.

Sin embargo, entre la diversa crítica, destaca el cierre de un ciclo en la breve vida de uno de los guitarristas más increíbles que haya habido en el rock y que dos años después de la edición de este álbum, nos dejara físicamente con una notoria influencia que persiste aún en nuestros días.

Tanto así que recuerdo una anécdota caraqueña en la cual abordé a Jorge Pardo, flautista y saxofonista que acompañaba a Paco de Lucía y que se presentaba con su trío D’3 en la entonces Sala Corp Banca en Caracas. Le pregunté: ¿Qué música escuchas? Y sin pensarlo mucho, dijo “Vamos tío, qué más, Jimi Hendrix”.

Leonardo Bigott


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