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Timewind: el gran homenaje cósmico de Klaus Schulze a Wagner

Klaus Schulze Timewind

En agosto de 1975, el músico alemán editó su quinto disco, uno de los discos más influyentes y rompedores de su prolífica carrera

Klaus Schulze
Timewind

Brain / Virgin. 1975. Alemania

El influyente músico berlinés llegaba al año 1975 con un puñado de obras que junto a sus antiguos compañeros de Tangerine Dream, delineaba la música electrónica moderna, llevándola a un público joven ávido de conocer nuevas y revolucionarias expresiones musicales que cambiarían para siempre la música de nuestro tiempo.

Irrlicht (1972), Cyborg (1973), Blackdance (1974) y Picture Music (1975), habían abonado el terreno para la llegada del ambicioso Timewind, el disco en el cual Klaus Schulze introdujo por primera vez en sus composiciones el secuenciador, una herramienta que sería clave en su sonido a partir de entonces.

Schulze había comenzado como baterista de Tangerine Dream en el disco debut Electronic Meditations en 1970, para pronto pasar en 1971 a Ash Ra Tempel, el proyecto del guitarrista Manuel Goettsching, dos experiencias que le sirvieron para modelar mentalmente su propia propuesta, abandonando la batería en favor de los teclados (en principio órgano eléctrico), sintetizadores y efectos.

En 1972, su prolífica carrera en solitario comenzaba y desde entonces ha producido la impresionante cifra de casi una centena de discos.




Timewind, fue entendido como una especie de raga india electrónica, intentando (con éxito) llevar al oyente a un estado de hipnosis fuera del contexto espacio-tiempo gracias al uso del recurso de la repetición proporcionado por el secuenciador, que ya Tangerine Dream había probado en los esenciales Phaedra (1974) y Rubycon (1975).

El disco está compuesto por dos largas piezas inspiradas en el emblemático compositor Richard Wagner, con las cuales Schulze rompió todas las reglas y recomendaciones de la era analógica y el formato vinilo, llevando cada cara del LP hasta los 30 minutos de duración. Lo milagroso fue que el sonido fue prístino y la aguja de cualquier todadiscos leía sin brincar hacia adelante el surco.

El lado A lo compone “Bayreuth Return”, un titulo relacionado con el pueblo en Bavaria donde Wagner estrenó su épico cuarteto de dramas conocido como el Ciclo del anillo.

Fue grabada en dos pistas en una sola toma, a la manera de una presentación en vivo en el estudio, pero con la dificultad de tener que manipular una serie de aparatos que en aquel tiempo no podían ser preconfigurados.

Su estructura está construida sobre un patrón rítmico elaborado con el novedoso Synthanorma, diseñado por la casa alemana Matten & Wiechers con un secuenciador analógico de 16 canales y 32 pasos, también usado por Kraftwerk en Trans Europe Express (1977).

El patrón fue manipulado en tiempo real por Schulze, y sobre él fue esculpiendo colchones instrumentales a base de sintetizadores con los cuales logró increíbles melodías y complejos efectos sonoros de carácter cósmico.




Schulze utilizó un banco instrumental compuesto por ARP 2600, ARP Odyssey, EMS Synthi-A, Elka String Synthesizer, Farfisa Professional Duo Organ y piano, prescindiendo de la familia Moog, la más popular en los años 70.

El lado B está compuesto por “Wahnfried 1883”, titulo tomado del nombre de la casa de Wagner en Bayreuth y el año de su muerte en Venecia en 1883. El nombre lo forman las palabras Wahn (desilusión, locura) y Fried (paz, libertad). En ella reposan los restos de Richard y su esposa Cosima.

La composición de casi 29 minutos es muy distinta, tanto en estructura como en concepción, a “Bayreuth Return”. Es una pieza de lento desarrollo que Schulze construyó sumando varias capas de sintetizadores, buscando el mismo efecto de hipnosis pero de manera distinta.

Es lo que pudiéramos denominar una larga incursión planeadora de características cósmicas y efecto lisérgico, con una serie de dosificadas variaciones que de manera casi imperceptible van atrapando al oyente.

Timewind, premiado en Francia con el Grand Prix du Disque, fue por muchos años el único disco disponible en Estados Unidos por lo cual se transformó en un álbum favorito de los amantes de la música electrónica en Norteamérica, incluso por encima de tres discos clásicos de Schulze que años después se distribuirían como Mirage, X y Dune.

En 2017, Timewind, junto a otros discos de su catálogo fue reeditado en vinilo con la remasterización del recordado Eroc, baterista de Grobschnitt.

La daliniana portada con pintura de Urs Amman, resulta de gran valor para el contenido y es una puerta de entrada ideal para una música que 45 años después sigue impresionando y suministrando largos viajes hacia otras dimensiones.

Juan Carlos Ballesta


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